Hacia la redundancia del rugby, los neozelandeses todavía batir récords en las barbas de los australianos





Es claramente difícil, por no escribir repetitivo, uniéndose a las palabras sobre el tiempo que Nueva Zelanda, una nación en las antípodas de Portugal, la tierra dividida por islas y el hogar de menos de 5 millones de personas, y donde dice más ovejas que vivió humanos, junta una selección nacional para jugar rugby.





Los quince neozelandeses que eligen, sean ellos quienes sean, se unen para ganar y eso es lo que casi por regla general hacen.

Cuando uno de los equipos está hecho de granadas equipadas de negro integral, ese conjunto más negro en el campo es siempre tendrá más probabilidades de ganar. No es asunción, es una previsión estadísticamente prevista Рhasta hoy, Nueva Zelanda venció el 77,3% de los juegos que realizó.

Porcentaje en el que ya cabe, desde la ma√Īana de este s√°bado, el 13-38 con que los All Blacks golpearon a Australia, su rival m√°s viejo, medi√°tico y despertador de animosidades saludables, bien en sus barbas.

Era el primer partido de las Cuatro naciones, torneo para cada a√Īo las mejores selecciones del hemisferio sur (adem√°s de Nueva Zelanda y de Australia, hay Sud√°frica y Argentina) chocar un par de veces frente a cada una.

En Sydney, los australianos llegaron al descanso en el lado bueno de un 6-5, ventaja por la cual fueron sancionados por la fuerza rucks, formaciones alineadas perdidas y demasiadas carreras a hacernos retroceder decenas de metros a la vez. Al final, perdieron por 25 puntos (13-38), lo que no arrepentir√° vivalma con sorpresa.





Sorprendente serán los 33 puntos que Nueva Zelanda marcó sólo en la segunda parte. Nunca los tan superiores y autoritarios ejemplos de bien jugar rugby habían hecho tantos puntos en una segunda parte, en casa de Australia.

Es un récord, un tipo de hecho al cual los All Black se agarran, a cada generación que pasa, por cada ciclo victorioso que brotan, para continuar con la sed y el hambre intactas.

Una línea de montaje en la que van cimentando estrellas (Beauden Barrett, Brodie Retallick o Waisake Naholo) en la sombra consagrada de los mayores (Kieran Ried y Samuel Whitelock) y preparan la siguiente línea de fenómenos, en el caso, Rieko Ione y Damian McKenzie, nuevos marcadores de ensayos de servicio.

En una semana, los australianos van a aterrizar en Auckland, donde no vencen desde 1986, obligados a vencer (o empatar) para no perder la Bledisloe Cup – copa disputada entre los dos rivales, a tres partidos, de los cuales dos se juegan en el Cuatro naciones.

M√°s all√° de las dictaduras porcentuales de victoria neozelandesas, que no favorecen a Australia, el pa√≠s de los canguros no conquista este trofeo desde hace 16 a√Īos. La selecci√≥n m√°s negra del rugby, pero que es el lado bueno de la fuerza de la bola oval, ya la gan√≥ por 46 veces, contra las 12 australianas.

Cameron Spencer

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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