Fueron los estados los que fallaron









Esta historia comenzó en noviembre cuando el estado chino no quería saber sobre la existencia de un nuevo coronavirus. Algunos médicos alertaron a las autoridades y Beijing los silenció. Algunos murieron, otros desaparecieron. El gobierno chino los vio como una crítica a su autoridad porque en un régimen totalitario cualquier advertencia es vista como una traición. Hay miedo a estas cosas y no solo afecta a los líderes de los partidos portugueses. Incluso los más poderosos se sienten frágiles ante una advertencia, por muy bien intencionada que sea.

Solo en enero Beijing impuso la cuarentena en Wuhan y otras ciudades de la provincia de Hubei. Lo hizo tarde y, como suele suceder cuando act√ļa tarde, con una mano pesada. Un patr√≥n de comportamiento t√≠pico de los estados totalitarios. Primero, los que advierten son castigados, luego los que no se comportan de acuerdo con el consejo de los que fueron castigados son castigados. Aparte de los aut√≥cratas, nadie escapa. Aun as√≠, hay quienes consideran que el desempe√Īo chino fue ejemplar.

Esto se debe a que los estados occidentales tambi√©n han fallado. En enero, Occidente se convenci√≥ de que China estaba vestida con el virus y no se prepar√≥ adecuadamente. Los estados occidentales no compraron ventiladores, material de protecci√≥n m√©dica o medicamentos. Peor a√ļn, no hab√≠a coordinaci√≥n entre ellos. Por el contrario, hubo una serie de acusaciones mutuas y guerras sordas t√≠picas de aquellos que no tienen nervios de acero, ni sentido com√ļn o sentido del deber. Cuando el virus lleg√≥ a Italia fue un asombro general porque el gobierno italiano no ten√≠a el discernimiento para cerrar las conexiones a√©reas con China. Mientras tanto, o antes de eso, se cancelaron las ferias internacionales. Si bien los estados se tomaron el tiempo para comprender lo que estaba sucediendo, los mercados actuaron r√°pidamente. Si los estados hubieran actuado en consecuencia y el p√°nico que sabemos que ha sido exagerado no se hubiera instalado, la econom√≠a no habr√≠a tocado fondo y muchos de los empleos perdidos a√ļn podr√≠an existir.

Cuando el gobierno portugu√©s decidi√≥ cerrar las escuelas, algunas ya estaban cerradas. Fueron los padres de los ni√Īos quienes decidieron llevarlos a casa, en anticipaci√≥n de una decisi√≥n del gobierno. Fueron las propias escuelas las que decidieron arriesgarse a las cr√≠ticas de DGS, como sucedi√≥ en vivo por televisi√≥n. La fuerza del castigo var√≠a, pero el esquema mental est√° ah√≠. Varias compa√Ī√≠as ya hab√≠an implementado el teletrabajo, impusieron medidas de salud p√ļblica, es decir, al retirarse gradualmente para el almuerzo o, en aquellos con comedores, establecer reglas de distancia social y tambi√©n en la preparaci√≥n de comidas, por ejemplo, quit√°ndoles ensaladas. Los portugueses actuaron la semana entre el 9 y el 13 de marzo porque vieron lo que sucedi√≥ en Italia, tuvieron miedo y obligaron al gobierno a decidir sobre el estado de emergencia que entr√≥ en vigor el 18 de marzo.

António Costa debe mucho que temer. Y esa deuda de gratitud condicionará su mandato.

Al regresar al extranjero, nos encontramos con un retroceso entre los Estados Unidos y la UE. Los gobiernos de ambos lados del Atl√°ntico han prohibido la exportaci√≥n de suministros m√©dicos necesarios para combatir Covid-19. En un mundo globalizado, los estados que afirman ser abiertos, se han cerrado y cre√≠an que solos podr√≠an resolver mejor una amenaza global. Los propios estados de la Uni√≥n Europea han prohibido la exportaci√≥n de productos m√©dicos esenciales incluso dentro de la UE, a pesar de ser un mercado libre. Fue Suecia la que oblig√≥ a Francia a levantar sus restricciones a la exportaci√≥n porque una empresa sueca quer√≠a transportar suministros m√©dicos a Italia y Espa√Īa, desde un centro de distribuci√≥n ubicado en Francia. Era una empresa privada que, en nombre de una empresa que genera dinero y paga salarios, llev√≥ a cabo una medida humanitaria que salv√≥ vidas. Los estados fallaron incluso en la guerra que comenzaron debido al petr√≥leo. Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos fueron fr√≠volos en la forma en que vieron esta crisis pand√©mica como una oportunidad para ganar valor estrat√©gico. Todos perdieron y nosotros perdimos.





Despu√©s de todo, la frase que m√°s escucho en estos d√≠as es que necesitamos que los estados pongan en marcha la econom√≠a. Todav√≠a escucho que necesitamos estados para poner dinero en la econom√≠a. Estados que no tienen dinero (esto es del pueblo) y est√°n endeudados. Que no tienen el margen que ten√≠an despu√©s de la Segunda Guerra Mundial. En este momento, obligar a los estados a endeudarse m√°s es poner en peligro el cumplimiento de sus funciones esenciales, que son la seguridad, el orden p√ļblico y tambi√©n las pol√≠ticas de salud. Tambi√©n est√° destruyendo las vidas de nuestros hijos hasta el final de sus vidas. Ser√≠a muy importante que pensemos en esto antes de embarcarnos en desviaciones ideol√≥gicas solo porque no podemos, no queremos enfrentar los hechos.

Otra de las conclusiones m√°s escuchadas y apresuradas de las √ļltimas semanas es que estamos enfrentando una guerra y despu√©s de una guerra es normal que los Estados sean m√°s intervencionistas. Entiendo completamente que muchas personas nost√°lgicas sue√Īan con un estado todopoderoso que dicta no solo nuestra econom√≠a, sino tambi√©n la integridad de nuestros d√≠as. Resulta que no solo no estamos enfrentando una guerra, sino que la conclusi√≥n subyacente es falsa. No todas las guerras han llevado a un aumento en el poder de intervenci√≥n de los estados. Las guerras napole√≥nicas, por ejemplo, tuvieron el efecto contrario. Y si, despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, los estados aumentaron su intervenci√≥n en la econom√≠a, no se debi√≥ a la guerra, sino a las ideas socialistas y nacionalistas que se desarrollaron a lo largo del siglo XIX. Fueron las ideas, no las guerras, las que cambiaron la forma en que definimos las funciones de los estados.

Si las ideas son fundamentales, no debemos olvidar que esta pandemia surgió porque los estados fallaron. Ellos fueron los que acentuaron la crisis y no será la suya la que se reanudará.

La recuperaci√≥n econ√≥mica no vendr√° de los estados distribuyendo dinero que no tienen, sino en lugar de renunciar a recibir. Como? Reducci√≥n de impuestos. Reducci√≥n de la carga fiscal y liberalizaci√≥n de la econom√≠a. Reduzca los impuestos, a saber, el IRC, de modo que se fomente la producci√≥n para que la oferta coincida con la demanda antes de que caiga, destruida por la inflaci√≥n desenfrenada. Facilitar la creaci√≥n de empresas y empleos mediante la desregulaci√≥n de la actividad econ√≥mica. Depende de los estados ayudar a tomar el camino que ya est√°n tomando los ciudadanos y las empresas, que son de su propiedad o para quienes trabajan. Si los gobiernos reducen sus impulsos proteccionistas, los mercados (personas) construir√°n puentes entre pa√≠ses, restaurando viejos lazos que han sido da√Īados en las √ļltimas semanas. Ilusiones? Es tan v√°lido como creer que los estados nos ayudar√°n a salir de la crisis.

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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