¿Faltan médicos? Van a faltar más.





Siempre que abre un mapa de plazas para el concurso de médicos especialistas a lugares de cuadro en servicios públicos hay reacciones de desagrado. Este año no fue una excepción, pero no fue de los peores. Parece que en Aveiro, por ejemplo, querrían más médicos. Tal vez tengan razón. Pero colocar más médicos en Aveiro implicaría reducirlos en otro lugar. La manta es corta.





No estoy seguro de que este sistema de concurso público sea el mejor o el más justo. Pero reconozco que es difícil encontrar una alternativa ideal. Ya hubo de todo. Los concursos nacionales, concursos regionales, contrataciones "libres" por las EPE, Hospitales y Unidades locales de Salud (ULS), y hasta ya hubo ofertas de salarios diferentes y competitivos que llevaron, inexorablemente, a la creciente fijación de médicos en los principales centros urbanos. Además, incluso en el SNS, sigue existiendo un sistema paralelo de contrataciones – extra-concurso – que permite a las EPE (Hospitales y ULS), aunque sin que se ofrezcan salarios mayores, ir contratando especialistas según sus conveniencias y necesidades específicas, exactamente porque el sistema acéfalo de los concursos no permite que se contraten "saberes" que han sido desarrollados, casi siempre pagados por los hospitales que los necesitan, para responder a problemas muy concretos como los de las unidades de trasplante o de otro tipo de intervenciones diagnósticas o terapéuticas que no pueden, ni deben, estar disponibles en todas las unidades del SNS. Es decir, al principio es difícil encontrar un buen sistema de selección y contratación de médicos especialistas y aún peor cuando no hay mano de obra que llegue a las necesidades.

En cualquier caso, la verdad es que ha sido muy difícil colocar médicos en algunas zonas del país y la situación más desafiante es la respuesta a la estacionalidad en el Algarve. A lo largo de los años ya se ha intentado todo y la conclusión es que sólo con mucho dinero, aunque sin éxito garantizado, es que se consigue aliciar médicos para ir al Algarve con carácter transitorio o definitivo. Y hay otras regiones con problemas idénticos, siempre peor cuando más lejos del mar. El Algarve será un caso impar pero donde, aún así, es peor en el interior -de acuerdo con el estándar de evitación rural de los médicos- y en la zona occidental que tiene menos concentración poblacional. Ni siquiera la "fusión" de los Hospitales de Faro y Portimão, aún sólo meramente en el campo de la gestión, sirvió para mitigar el problema hospitalario algarvío.

El ministerio de salud, incluidos los actuales gobernantes, siempre ha intentado contratar al mayor número posible de profesionales, médicos incluidos. Con retrasos, es cierto, pero no significativamente mayores de lo que fueron en años pasados. Hay siempre la rábula de los compromisos de las finanzas, pero es justo reconocer que el retraso mayor en los concursos es debido a problemas estructurales en la administración central y regional y no deben imputarse sólo a las oficinas ministeriales.

Tal vez se pudiera exigir más a Juan Crisóstomo-al Terreiro do Paço sin duda que se debe exigir mucho más-, pero crean, por experiencia propia, que con la situación organizacional del ministerio y el modelo vigente de funcionamiento de la administración pública sería difícil hacer mucho mejor. Todos los años se intenta pero la programación y el diseño de un mapa que puede ser política y técnicamente aceptable es muy difícil. Un día volveré a este tema porque no es cierto que la descentralización conduzca a mejores resultados en un contexto de carencia de potenciales candidatos. Me temo que una "guerra" autárquica, mientras que la búsqueda de empleo médico es menor que la oferta, podría ser muy perjudicial para la cohesión territorial en términos sanitarios y de acceso a los cuidados.

Los médicos no fueron afectados por el paso a horarios de 35h. La carrera actual prevé 40h y sólo una parte del remanente de contratos antiguos se quedó voluntariamente en 35h. El problema es que los médicos se han perdido y el problema no es sólo en Portugal. Estamos casi en el pico de la falta de médicos más diferenciados. Las curvas que están presentes en el balance social más reciente del ministerio de salud ilustran la situación presente y señalan la futura.





La distribución bimodal implica que la curva de la derecha del gráfico se desplaza hacia la derecha del gráfico hasta que desaparezca. El pico de la izquierda está atrasado decenas de años (30 años entre los vértices de la distribución de edad de expertos) y es esencialmente apoyado por internos, médicos en formación, en azul más claro. Estos gráficos se refieren a la situación en el SNS, pero si es verdad que los hospitales privados logran atraer más médicos y no sólo a través de mejores condiciones retributivas, la verdad es que el envejecimiento de los cuadros ha llegado a todos.

Este es el resultado de decenas de años de numerus clausus de una política que perjudicó las reformas en edades más tardías y desalentó el mantenimiento del vínculo laboral al Estado, de la no planificación crónica de necesidades futuras de expertos, de la incapacidad de atraer inmigrantes médicos en número significativo, también fruto de la barrera lingüística. Y el cuadro no parece ser soluble a medio plazo. A más largo plazo basta mirar el gráfico e imaginar lo que sucederá cuando el número de candidatos potenciales a médicos disminuye, como reflejo de la baja de natalidad y la consiguiente pérdida de jóvenes, y las columnas azules claras dejan de crecer.

Se subraya que en la curva de la izquierda, la de los "viejos" que van a salir del sistema, están los formadores más experimentados. Por lo tanto, la repleción de cuadros de expertos también se verá afectada por esta desviación de la moda más vieja fuera del gráfico.

En este escenario, es normal que se trate de contratar reformados y ni sé si el límite de 70 años debería ser siempre aplicado. Hay gente muy lúcida más allá de los 70 que hasta dirige organismos de gran relevancia nacional e internacional. Está claro que no se puede reducir el numerus clausus en las facultades de medicina e incluso estaría justificado si las condiciones salariales permitan que hacer más para atraer a los graduados y expertos de los países en los que puede haber médicos que quieren emigrar a Portugal. La facilidad con la que los eslavos y otros a aprender portugués es fascinante. Las embajadas deberían hacer más para promover la enseñanza del portugués en el extranjero. Ya no es sólo una razón cultural, es por necesidad de reclutamiento de cuadros calificados y no sólo. Y hay zonas de Brasil donde hay falta de médicos y, aún así, ellos quieren salir. Se abrieron puestos de reclutamiento en América del Sur.

No vale la pena llorar sobre la leche derramada. Hay que encontrar soluciones. Ninguno tendrá éxito garantizado a corto o mediano plazo. Cualquier intento de mitigar los efectos de la falta de médicos deberá ser dibujado con realismo y costará dinero, lo que las Finanzas no quieren dar a la Salud.

Y, claro está, los problemas de recursos humanos del servicio nacional de salud no se resolverán sólo con médicos. Necesitamos más enfermeros que, si en número suficiente en áreas clave de intervención, pueden llevar a un mejor aprovechamiento del tiempo de trabajo de los médicos ya su sustitución – no tengamos miedo de las palabras – en muchas tareas que no deben ser sólo realizadas por médicos . Y vamos a necesitar de más personal técnico no médico y de un soporte humano administrativo que es gritantemente escaso en número y calificaciones.

Todo esto es sabido y, por ser tan sabido, no puedo dejar de sorprenderme por la necedad del paso de 40h a 35h de trabajo y luego para ser implementada en pleno verano. ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡! Y después no hay dinero que llegue para todo y no se quejen de que gastarán mucho en horas extra que, justamente, regresaron a un precio más caro después de terminada la intervención de la Troika.

En este escenario y siendo cierto que no hay condiciones para reducir los numerus clausus en las facultades de medicina, ni para acortar las listas de usuarios de los médicos de familia – ya perfectamente adecuadas a la carga de trabajo deseable -, es hora de que los servicios centrales se concentren en que puede ser hecho para no perder más médicos y hasta recuperar algunos que sin embargo fueron para el sector privado o para otras paradas. Estos últimos serán más difíciles de convencer y la pérdida de licenciados, en un mercado mundial libre y donde hay escasez de médicos, es inexorable. Naturalmente hay quien prefiere mejores salarios y mejores condiciones de trabajo, a pesar de que muchas veces lleguen al destino, en algún lugar al norte de Narvik, y concluyan que seis meses de oscuridad no valen el aumento de salario en cualquier país donde el poder paritario de compra determina precios muy altos que anulan el aumento en la remuneración.

Por lo tanto, repitiendo que el cuadro en los próximos años será de falta de médicos especialistas, agravado por la creciente necesidad y demanda de atención de salud, el ministerio tendrá que revisar sus propuestas salariales, mejorar las progresiones remuneratorias que acompañan la progresión en la carrera, incentivos y premiar el mérito en toda la carrera médica, revisar los criterios de definición y aumento de las unidades ponderadas (el sistema de ponderación de carga de trabajo potencialmente asociado a un usuario) en medicina general y familiar, liberar a los médicos de las funciones que no deben ser sólo suyas, crear sistemas informáticos que ayuden a la clínica – es urgente mejorar lo que existe que manifiestamente no sirve -, dotar al SNS de hardware es conveniente que se apliquen las telecomunicaciones eficaces, aumente y califique la secretaría clínica, sustituya el equipo obsoleto, permita que se repare lo que hay que reparar -la situación con equipos defectuosos en muchos hospitales es deprimente-, construir y remodelar lo que tiene que ser remodelado, mirar por la comodidad de los profesionales y, más que nunca, planear y anticipar las necesidades futuras de especialistas.

Parte de esto pasará por concentrar respuestas donde ellas tengan que existir, en vez de promover internados en lugares "inhóspitos" donde nunca nadie quedará ni debería ser "formado". En consecuencia, hay que aplicar y seguir adaptando las redes de referencia y de centros de excelencia que parecen estar olvidadas. Esto exige coraje, capacidad para involucrar al poder local, apostar en una telemedicina de calidad cuando sea apropiado, oír a las poblaciones y, con mucha humildad, a los profesionales. Y nunca olvidar que los médicos también tienen familias y no deben ser confundidos con clérigos, grupo que también se enfrenta a grandes carencias de personal y de déficit de movilidad que ni el celibato ha aliviado.

Cuando se hacen las preguntas correctas, hay una mayor probabilidad de oír respuestas claras. Es así como se hacen buenas historias clínicas y se construyen hipótesis diagnósticas. Tal vez, para empezar, fuera útil preguntar a los médicos porque no quieren ir a algunos lugares de este jardín plantado a la orilla del mar. ¿Será por "a la orilla del mar" no siempre ser "en la playa"? No será, ciertamente, en el caso del Algarve. En este caso, pregunten a los médicos.

Médico, ex ministro de Salud

PS – Una palabra de congratulación y deseos de las mayores felicitaciones a la nueva Unidad de Cuidados paliativos del hospital de San Juan. Como su directora, la Dra. Edna Gonçalves, dijo: "la relación definida por el plan estratégico se ha cumplido en esta unidad: seis enfermeros que ya teníamos, llegaron otros 15, tenemos nueve asistentes operativos cuando no había ninguno, pasamos a tener también un asistente técnico y vamos a aumentar el apoyo de psicología y de asistencia social. También vendrá otra médica que nos permitirá tener un médico, siete días a la semana, 12 horas al día. Menos mal. Se conocen mis reservas en cuanto a la proliferación de unidades de cuidados paliativos ya sus criterios de admisión, sólo para pacientes terminales y sin posibilidad de quimioterapia. Sin embargo, el país necesita más unidades como ésta que deberían existir en casi todos los hospitales del SNS. Un saludo al señor secretario de Estado Adjunto y de la Salud que, cuando se le preguntó sobre el hecho de que la unidad tardó 10 años en abrirse, prefirió valorar el hecho ya en funcionamiento. El camino se hace frente y no a mirar hacia el pasado. Cuando se quiere y se planifica, los recursos acaban por aparecer. Hasta los humanos.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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