Ex detenidos en Guant√°namo, cinco talibanes hoy negocian la paz con Estados Unidos





Cuando los Estados Unidos invadieron Afganistán en 2001 y derribaron al gobierno de los talibanes, incluso los que se rindieron fueron tratados como terroristas: esposados, encapuchados y enviados al campo de detención estadounidense en la bahía de Guantánamo, en Cuba.





Hoy, en una clara demostración de los vuelcos y contradicciones de la larga implicación estadounidense en Afganistán, cinco de esos hombres están sentados a la mesa de negociación, ante sus antiguos captores, como parte del equipo talibán que discute las condiciones para la retirada de las tropas estadounidenses.

"Durante nuestro tiempo en Guantánamo, había la sensación de que fuimos llevados allá injustamente y que seríamos liberados", dijo uno de los ex detenidos, el mulá Khairullah Khairkhwa. "Pero nunca imaginé que un día hubiera negociaciones con ellos, y yo estaría sentado aquí de un lado y ellos del otro."

Los cinco miembros destacados de los talibanes quedaron detenidos en Guant√°namo durante 13 a√Īos antes de su liberaci√≥n en 2014. Ellos fueron intercambiados por el sargento Bowe Bergdahl, √ļnico militar estadounidense hecho prisionero de guerra por los insurgentes, seg√ļn se sabe.

En los √ļltimos meses, seg√ļn estadounidenses y militantes participan en intensas negociaciones para cerrar el conflicto en Afganist√°n, el liderazgo talib√°n ha insistido en incluir a ex prisioneros. Cada d√≠a durante la reciente ronda de conversaciones en Doha, en Qatar, los cinco se sentaron frente a frente con diplom√°ticos y generales estadounidenses.

Durante d√≠as de discusiones lentas ya veces frustrantes en la √ļltima sesi√≥n celebrada, que termin√≥ el 12 de marzo, el lado Talib√°n era el m√°s emocionado. Algunos hicieron discursos apasionados sobre c√≥mo es vital que los estadounidenses dejen completamente Afganist√°n en hasta seis meses.

La reacci√≥n usual del lado americano, liderada por el enviado mayor Zalmay Khalilzad, fue dar respuestas t√©cnicas detalladas sobre por qu√© la retirada es compleja y necesita ser m√°s larga, tal vez durante a√Īos.





Con excepci√≥n de Khairkhwa, sin embargo, los ex detenidos parec√≠an m√°s reacias a hablar, seg√ļn autoridades que participaron en las negociaciones.

Cuando ellos se dirig√≠an al grupo, parec√≠an menos duros o vehementes que algunos otros negociadores talibanes, tal vez disminuidos por a√Īos de sufrimiento o temiendo que su libertad pueda ser fr√°gil. En los √ļltimos a√Īos se quedaron en Doha y se reunieron con sus familias, pero siguen bajo la vigilancia de autoridades de Qatar, a petici√≥n de Estados Unidos.

Los cinco ex prisioneros de Guantánamo tuvieron papeles diferentes durante el gobierno talibán. Khairkhwa sirvió como gobernador y ministro del Interior. Abdul Haq Wasiq fue viceministro de Inteligencia.

Tal vez la más infame figura del grupo sea el mulá Fazel Mazloom, un comandante de línea de frente que también fue jefe del Ejército Talibán.

Mientras las acusaciones de abusos a los derechos humanos contra los dem√°s talibanes generalmente permanecieron vagas, parece haber evidencias considerables contra Mazloom, que es acusado de asesinatos masivos y brutalidad contra poblaciones civiles.

Durante una audiencia inicial en un tribunal en Guantánamo -el periódico The New York Times obtuvo la transcripción por medio de la Ley de Libertad de Información-, Mazloom (su apellido significa "humilde") no demostró arrepentimiento.

"Hay una guerra de 25 a√Īos de persona a persona, de pueblo en pueblo, ciudad a ciudad, provincia a provincia y tribu contra tribu", dijo al tribunal. "Si creen que eso es un crimen, entonces cada persona en Afganist√°n deber√≠a ser atrapada o tra√≠da aqu√≠."

Pero él insistió: "Nunca he luchado contra el nuevo gobierno, nunca he luchado contra Estados Unidos".

En sus declaraciones alrededor de la mesa cuando las negociaciones comenzaron el mes pasado, los cinco hombres presentaron la detención en Guantánamo como la parte más importante de su identidad.

"En momentos importantes como éste, mis propios problemas personales no vienen a la mente", dijo Khairkhwa en la entrevista, tras el final de las negociaciones. "Realmente no estoy pensando en quien está sentado delante de mí y lo que me hicieron."

"Lo importante es lo que estamos discutiendo", dijo. "Y lo que hay en eso para nuestros intereses, para nuestro objetivo y para nuestro país."

Los archivos de los hombres en Guant√°namo incluyen varias anotaciones sobre comportamiento no colaborativo e instigaciones, como tirar leche en los guardas o rasgar sus colchones en protesta.

En el registro de Khairkhwa, adem√°s de hacer ruidos perturbadores o negarse a comer oa ba√Īarse a veces, hay esto: intentar matarse y decir a los dem√°s que se mataran. Pero en su audiencia en el tribunal Khairkhwa neg√≥ haberlo hecho.

"No hab√≠a cosechar en mi comida, as√≠ que ped√≠ una al guardia", explic√≥, seg√ļn la transcripci√≥n. "Otros detenidos tambi√©n gritaron que no ten√≠an cucharas. El sargento dijo que sent√≠a mucho, pero eran √≥rdenes de su jefe que no nos diera cucharas.

"Cuando pregunt√© el motivo", a√Īadi√≥ Khairkhwa, "√©l dijo que estaba tratando de matarme y animar a otros a hacer lo mismo."

La mayoría de los hombres fueron detenidos y enviados a Guantánamo después de que se rindieron -o incluso después de comenzar a cooperar con el liderazgo del nuevo gobierno que Estados Unidos instaló en Kabul.

En la época de la prisión, Khairkhwa había vuelto a la vida privada en la aldea natal de su familia y había buscado al presidente Hamid Karzai, que llegó al poder tras la invasión estadounidense.

Khairkhwa, seg√ļn sus documentos de Guant√°namo, fue acusado de tr√°fico de estupefacientes y de asociaci√≥n estrecha con hombres de Osama Bin Laden en Al Qaeda. √Čl neg√≥ las dos acusaciones en sus audiencias.

El antiguo vice-jefe de inteligencia del gobierno talib√°n, Wasiq, hab√≠a ido a una reuni√≥n con agentes de la CIA para discutir la cooperaci√≥n con autoridades estadounidenses y afganas. Pero √©l y algunos de sus aliados que lo acompa√Īaron fueron atados y llevados, con al menos uno de ellos enrollado en una alfombra.

Mazloom se había rendido al general Abdul Rashid Dostum, un miembro de Uzbekistán en el norte de Afganistán cuya milicia se alió a las fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos. Dostum envió a miles de hombres de Mazloom a una prisión superpoblada, y su milicia mató a cientos o miles de soldados después de una insurrección en la prisión.

Mazloom y algunos otros fueron entregados a los estadounidenses.

Un cronograma para la retirada estadounidense de Afganist√°n ha sido un punto dif√≠cil en la larga negociaci√≥n. Pero una cuesti√≥n a√ļn m√°s frustrante es c√≥mo definir qui√©n es terrorista y qui√©n no lo es. Esta definici√≥n es central mientras Estados Unidos intenta buscar garant√≠as del Talib√°n de que el territorio afgano no ser√° usado de nuevo como plataforma para ataques terroristas a Estados Unidos y sus aliados.

Cuando fueron derribados y cazados, el Talib√°n era un r√©gimen opresor, negando a los ciudadanos derechos b√°sicos, incluso manteniendo a mujeres y ni√Īas fuera de la escuela y presas en casa. En la insurrecci√≥n de 18 a√Īos del grupo desde entonces, recurrieron a actos de terrorismo como camiones bomba que causaron fuertes bajas entre civiles.

Pero ahora que la prioridad de Estados Unidos ha cambiado a la retirada, y ante la necesidad pragm√°tica de negociar con los talibanes, los enviados estadounidenses recurrieron a palabras comedidas para encontrar una definici√≥n de terrorismo que puedan tener en com√ļn con los talibanes.

En algunas de las sesiones a la mesa con los ex detenidos de Guantánamo estaba el general Austin Miller, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN en Afganistán, en su uniforme de cuatro estrellas. En octubre pasado, Miller escapó por poco de la muerte en un ataque de un infiltrado Talibán que caminaba junto a él en un complejo fuertemente protegido en la provincia de Kandahar.

Seg√ļn varias autoridades de ambos lados que sab√≠an detalles de las negociaciones, Miller le dijo al Talib√°n que los respeta como combatientes, pero la guerra necesita acabar. Tambi√©n cit√≥ una necesidad mutua de combatir el terrorismo del Estado Isl√°mico.

"Podemos seguir luchando, continuar mat√°ndonos", dijo Miller, seg√ļn cita. "O podemos juntos matar al EI."

Khairkhwa dijo que aunque los dos lados no logran llegar a un acuerdo final esta vez tienen un inter√©s com√ļn al menos en terminar la guerra.

"Fue una guerra larga, con muchas bajas, destrucción y perjuicio", afirmó. "Lo que me da esperanza es que los dos lados están tomando la cuestión en serio. Sobre cada cuestión las discusiones son serias, y me da esperanza que encontraremos una salida -desde que no haya elementos nocivos que la arruinen.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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