Eutanasia: la causa deslizante





En lo que respecta a la eutanasia activa, la verdadera división no es entre izquierda o derecha, religiosos o incrédulos, conservadores o liberales. La división real se basa en diferentes interpretaciones sobre el valor de la vida y los límites de la libertad individual. Están en juego diferentes concepciones de lo correcto y lo incorrecto, así como diferentes puntos de vista sobre lo que es la existencia humana, su propósito y el nivel de sufrimiento que estamos dispuestos a tolerar.





Hay argumentos v√°lidos y buenas intenciones en ambos lados. Por el lado del ¬ęs√≠¬Ľ, soy particularmente sensible a la defensa del derecho a poder disponer de nuestras vidas. Sin embargo, ninguna persona es una isla y la eutanasia activa no es un acto solitario, ya que no es la m√°xima libertad para quitarse la vida, sino la posibilidad de pedirle a alguien por compasi√≥n e intencionalmente, que nos mate. La eutanasia activa requiere, por lo tanto, la colaboraci√≥n de otras personas y del propio Estado, que nos representa a todos. Esto implica aceptar, como comunidad, que la vida humana tiene un valor relativo, dependiendo de las circunstancias. Como si la enfermedad y la dependencia le quiten la dignidad y hagan que la vida de estos pacientes sea menos valiosa, coloc√°ndolos fuera de la protecci√≥n del Estado. Este es un camino peligroso con consecuencias impredecibles.

Al llegar aqu√≠, es importante hacer una distinci√≥n entre la eutanasia activa y otras pr√°cticas que apuntan a eliminar el sufrimiento innecesario de pacientes con enfermedades terminales, como la suspensi√≥n de tratamientos in√ļtiles que prolongan artificialmente la vida o el acto de administrar medicamentos que tienen el posible efecto secundario de anticipaci√≥n. muerte de una persona (por ejemplo, una inyecci√≥n de morfina para eliminar el dolor). En estos casos no existe una intenci√≥n deliberada de matar al paciente, pero justo ayer escuch√© a un reconocido jurista de nuestra plaza confundir estas situaciones con la eutanasia activa prevista en la ley aprobada ayer. Lo que muestra cu√°nta confusi√≥n existe en la opini√≥n p√ļblica, incluso entre los profesionales del derecho, sobre este tema tan complejo.

La legalizaci√≥n de la eutanasia activa plantea preguntas que no pueden dejar de tenerse en cuenta. En primer lugar, puede aumentar el abuso de las personas m√°s vulnerables desde un punto de vista psicol√≥gico, social y econ√≥mico. Solo por ingenuidad podemos creer que algunas de estas personas no se sentir√°n empujadas hacia la eutanasia. No es casualidad que la encuesta publicada hoy indique que los portugueses m√°s reticentes ante la eutanasia son los mayores de 65 a√Īos, precisamente aquellos que, en teor√≠a, se beneficiar√≠an m√°s de la supuesta bondad de la medida. ¬ŅAcaso es porque muchos portugueses dudan de que el Estado, que falla de tantas otras maneras, pueda garantizar que la eutanasia solo se aplicar√° en los casos extremos previstos por la ley? M√°s: ¬Ņpueden los portugueses estar absolutamente seguros de que todos los m√©dicos seguir√°n comprometidos a proteger sus vidas, incluso si no hay esperanza de una cura? ¬ŅY est√°n los portugueses, especialmente los ancianos, 100% protegidos contra la interferencia de terceros, en esos minutos cr√≠ticos cuando, entre m√©dicos y familiares, se decide la vida y la muerte?

Me gustar√≠a poder responder afirmativamente a las dos √ļltimas preguntas, pero las experiencias de otros pa√≠ses con la eutanasia van en la direcci√≥n opuesta. Lo cual es grave, porque en asuntos de esta naturaleza no hay lugar para dudas sobre lo que puede suceder bajo una ley. En caso de duda, el estado debe proteger la vida. Siempre.

Los Pa√≠ses Bajos y B√©lgica, que legalizaron la eutanasia hace casi 20 a√Īos, tienen leyes similares a la aprobada ayer en el Parlamento. Al principio, se aplicaba solo a casos extremos, pero pronto el criterio de ¬ęsufrimiento intolerable¬Ľ comenz√≥ a abarcar casos de personas con enfermedades psiqui√°tricas (1), personas mayores con demencia, pacientes en coma e incluso reci√©n nacidos y ni√Īos peque√Īos (2) . Muchos pacientes ni siquiera saben cu√°ndo se decide la eutanasia. En los Pa√≠ses Bajos, el n√ļmero de muertes por eutanasia sin el consentimiento de los pacientes se estima en alrededor de 1,000 por a√Īo (3), mientras que en B√©lgica ser√° tres veces mayor (4). Otro estudio (5), en 2010, concluy√≥ que un tercio (!) De las eutanasias en B√©lgica ocurren sin el consentimiento de los pacientes, por iniciativa de las familias o los m√©dicos. En el 80 por ciento de estos casos, la eutanasia ni siquiera se menciona en la conversaci√≥n con los pacientes, que mueren sin saber que el m√©dico les ha dado una droga mortal (5).

En teor√≠a, estas pr√°cticas contin√ļan prohibidas, pero en los Pa√≠ses Bajos y B√©lgica ahora se consideran normales y rara vez dan lugar a investigaciones penales. Especialmente porque cualquiera que pueda quejarse no est√° entre nosotros. Por lo tanto, m√°s que una causa de fractura, la eutanasia promete volverse resbaladiza. Pero podemos estar seguros, ¬°porque nuestros pol√≠ticos garantizan que en Portugal las cosas ser√°n diferentes!





(1) – https://www.theguardian.com/news/2019/jan/18 / death-on-demand-has-euthanasia-gone-too-far-netherlands-assist-dying
(2) -Verhagen, Eduard; Sauer, Pieter J.J. (2005). ¬ęEl protocolo de Groningen – eutanasia en reci√©n nacidos gravemente enfermos¬Ľ. El New England Journal of Medicine. 352 (10). pp. 959‚Äď962.
(3) – https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJM sa071143
(4) -https: //bmcpublichealth.biomedcentral.com/articles/10.1186/1471-2458-9-79
(5) – https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/20479044

Nota: la posición expresada en este artículo es vinculante solo para su autor y no para el Jornal Económico.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *