Europa entre la OTAN y la Ruta de la Seda





Aunque todo sigue siendo muy frágil, Europa parece estar recogiendo los primeros signos positivos de controlar el brote, y se está preparando para un retorno gradual a la actividad. Sin embargo, mientras que los políticos en Bruselas tardan en dar una respuesta económica para lidiar con la severidad de la recesión económica, una nueva crisis geopolítica parece estar tomando forma en todo el mundo, con base en los orígenes del virus, con Estados Unidos y China. en un aparente curso de colisión diplomática.





Las elecciones presidenciales pueden ser la base de la agresividad en la retórica política de Washington, pero hay indicios de que el enfriamiento de las relaciones entre las dos superpotencias puede durar más allá de las elecciones de noviembre. La Unión Europea, perdida en el debate interno sobre la cohesión entre los Estados miembros, debe saber posicionarse entre dos relaciones extremadamente importantes. La relación comercial multisecular de la ruta de la seda y la relación del Atlántico Norte, valiosa para mantener las democracias, especialmente desde la Segunda Guerra Mundial.

Los primeros signos de estabilización en Europa permiten planificar el final gradual del confinamiento

El ciclo de crisis global generado por la pandemia de Covid-19 ha visto algunos desarrollos en las √ļltimas semanas que demuestran un mayor control sobre los impactos m√°s inmediatos.

En primer lugar, con respecto a las respuestas y estad√≠sticas de salud que indican una tendencia a la baja en el n√ļmero de casos y muertes. En segundo lugar, en el contexto de las respuestas de pol√≠tica monetaria del Banco Central Europeo, que permitieron contener de alguna manera la propagaci√≥n de los efectos desastrosos del encierro, tanto para el mercado monetario interbancario como para el mercado de deuda soberana, protegiendo inmediatamente el sistema. Sector bancario europeo y acceso a la financiaci√≥n por parte de los gobiernos de los pa√≠ses de la eurozona.

A estos primeros signos de control se unió la estrategia de reducir las restricciones de movilidad en cada país, en un esfuerzo por reanudar parte de la producción y evitar una recesión más severa.

A pesar de los tradicionales y eternos debates Norte-Sur, el euroescepticismo no ha prevalecido en el sentimiento europeo. Sin embargo, en Bruselas, los gobiernos contin√ļan perdi√©ndose en una gran batalla por la tercera respuesta que queda por dar, que no es m√°s que una soluci√≥n estrat√©gica para la recuperaci√≥n fiscal y econ√≥mica y la protecci√≥n del empleo. Al final, son los que m√°s importan para desencadenar una fuerte recuperaci√≥n y evitar una violenta perturbaci√≥n social de los pueblos, de las relaciones entre las naciones e, inevitablemente, de las propias instituciones europeas.





Aun así, y a pesar del arrastre de las negociaciones entre los responsables políticos europeos en torno a la respuesta europea que retrasa y pone a prueba innecesariamente la convicción europeísta de las poblaciones, el sentimiento de esperanza parece continuar prevaleciendo de que, al final, prevalecerá una respuesta más o menos. coordinado para contener también los impactos económicos del virus.

Parece estar surgiendo una nueva tensión entre gigantes, basada en el origen del brote de coronavirus

El mundo occidental ahora parece estar entrando en una fase de indudable reflexi√≥n y debate sobre los impactos del nivel geopol√≠tico que puede venir en un mundo post-Covid. Las mayores preocupaciones est√°n asociadas con el creciente empeoramiento de las relaciones entre los Estados Unidos y China, que han visto un fuerte aumento de las tensiones en las √ļltimas semanas, con el epicentro de la discordia en posibles fallas da√Īinas en la gesti√≥n de la informaci√≥n proporcionada por Beijing a la Organizaci√≥n Mundial de la Salud, que La administraci√≥n estadounidense se√Īala que son esenciales para la propagaci√≥n del coronavirus a escala mundial.

Frente al mayor aumento en el n√ļmero de desempleados desde la Gran Depresi√≥n, y en un a√Īo electoral, el siempre controvertido presidente Donald Trump enfrenta una enorme presi√≥n pol√≠tica sobre c√≥mo enfrent√≥ el brote originalmente. La reelecci√≥n en noviembre est√° lejos de estar garantizada y el antagonismo entre China y Estados Unidos puede extenderse m√°s all√° de noviembre, incluso sin Donald Trump en la presidencia.

La controversia en torno al origen del virus ha revertido en gran medida el clima de comprensi√≥n diplom√°tica que parec√≠a existir hace poco m√°s de cuatro meses, despu√©s de la firma de acuerdos comerciales entre los dos colosos econ√≥micos mundiales. Lo m√°s probable es que este antagonismo resurgente entre China y Estados Unidos persista o se deteriore a√ļn m√°s, hasta al menos las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre.

Sin embargo, no es líquido que después de las elecciones, incluso si hay una reducción en el ruido de la retórica política, hay una reanudación de las relaciones normales entre los dos países, cuya salida puede terminar siendo inevitable ante cambios estructurales en el paradigma que La pandemia de salud puede generar un equilibrio económico y político en el ajedrez mundial.

Especialmente porque las naciones, en un intento por recuperar la paz de sus distritos electorales a través de nuevos pactos sociales, tenderán a privilegiar un nuevo tipo de aislamiento social, esta vez diplomático, y en favor de un mayor proteccionismo económico y político. Además, incluso en el caso de la victoria del candidato demócrata Joe Biden, no es líquido que haya una inversión de esta posición, al menos a corto plazo, ya que existe un consenso creciente entre las dos partes sobre la necesidad de actuar, a fin de reducir el La influencia de China en la economía norteamericana.

Reposicionamiento global de poderes. Si se acent√ļa, Europa tambi√©n deber√≠a reflejar

Por lo tanto, la alineaci√≥n de China y Estados Unidos despu√©s de las elecciones puede requerir que la Uni√≥n Europea tenga algunas reflexiones que hacer. Por un lado, existe una l√≥gica natural de la alianza posterior a la guerra mundial con los Estados Unidos, evidente en una instituci√≥n olvidada, la OTAN, hasta ahora descuidada e incluso maltratada por la administraci√≥n estadounidense actual. Es posible, en un escenario de mantenimiento de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, que la llama del ¬ęAtl√°ntico Norte¬Ľ al otro lado del Atl√°ntico se reavive como un medio para aislar, comercial y econ√≥micamente, al competidor de la hegemon√≠a global desde Asia.

Por otro lado, no debemos olvidar que China es un antiguo socio comercial europeo, cuyas raíces históricas se remontan al imperio romano, y a las que Marco Polo le dio una dimensión mediática en el siglo XIX. XVI La llamada ruta de la seda, llamada así por definir una serie de caminos utilizados por los comerciantes que comerciaban entre Europa y China, la tela innovadora que los asiáticos aprendieron a hacer con la fibra blanca de los capullos de gusanos de seda.

El actual presidente chino tiene la intención de reactivar esta ruta, en el ámbito de un ambicioso programa de infraestructura, en el que la relación comercial con los países de Europa juega un papel fundamental. Además, hay relaciones de muchos siglos entre países europeos y China. Portugal, por ejemplo, tiene una relación institucional más antigua entre los países europeos, derivada de la expansión marítima del siglo. XV, que estableció una nueva ruta marítima de seda. Una relación multisecular que está muy presente culturalmente, principalmente por la gestión administrativa de Macao hasta diciembre de 1999.

Fortalecer la identidad europea, imponer una separación entre alianzas y socios económicos.

Estas son, por lo tanto, reflexiones importantes en caso de un punto muerto entre los Estados Unidos y China. La Uni√≥n Europea, en primer lugar, deber√° construir y consolidar su propia identidad, reforzar la integraci√≥n y crear un pacto social entre todos los pa√≠ses y los europeos. Esto es importante porque solo el tama√Īo del mercado com√ļn, en una fase posterior a Covid, podr√° competir globalmente con China y Estados Unidos, y mantener un modelo de sociedad con preocupaciones humanitarias y sociales que nos alejen de los otros modelos. Entonces, ser√° importante definir d√≥nde pertenecen las alianzas y d√≥nde pertenecen las asociaciones econ√≥micas. Ambos tienen lugar, siempre y cuando los contextos no sean mixtos.

China estar√° m√°s cerca de ser un socio que un aliado pol√≠tico europeo en comparaci√≥n con los Estados Unidos. Y esto obviamente tendr√° que ser considerado en t√©rminos de relaciones pol√≠ticas y tambi√©n comerciales entre los dos bloques. Pero al mismo tiempo, ignorar el valor del gigante asi√°tico para la Uni√≥n Europea como socio econ√≥mico es ceder ante el aislacionismo y el proteccionismo, que hacen m√°s da√Īo que ayudan a los intereses europeos. Sin duda ser√° necesario establecer nuevas reglas de conducta en el Este, pero tambi√©n ser√° necesario llevar a cabo el mismo ejercicio de revisi√≥n estrat√©gica con los aliados pol√≠ticos tradicionales del otro lado del Atl√°ntico.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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