¬ŅEstudiar es para todos?





La respuesta es autom√°tica y segura: S√≠, en 2019 Portugal, el estudio es para todo el mundo hasta los 18 a√Īos y todo el mundo puede continuar en la educaci√≥n superior para tener este tipo de credenciales. Un sistema de becas garantizar√° que nadie est√© obligado a autoexcluirse por razones econ√≥micas. La realidad es, sin embargo, un poco m√°s complicada, en especial para aquellos que opten por estar en el mercado de trabajo prescindiendo de un diploma superior. Vale la pena discutir la cuesti√≥n en el t√≠tulo. Se justifica que la Fundaci√≥n Belmiro de Azevedo nos plantee la cuesti√≥n (Edutalk el 26 de junio de 2019).





Refiri√©ndose a las √ļltimas estad√≠sticas de la OCDE (Education at a Glance 2018, Observador 20 de junio de 2019), Portugal tiene ya m√°s graduados que la media de la UE, mucho m√°s que Alemania o el Reino Unido a casi los mismos que Espa√Īa, Francia o los Pa√≠ses Bajos. Estad√≠sticamente, no est√° aqu√≠ nuestro problema. La ense√Īanza superior tradicional est√° bien de salud, en promedio. El n√ļmero de licenciados maestros y docentes es comparable o superior al de nuestros socios de la Uni√≥n Europea. El n√ļmero de becarios es comparable o inferior, pero las becas son muy bajas por lo que muchos estudiantes becarios pueden tener dificultades para mantenerse a estudiar, muy especialmente cuando se desplazan fuera del lugar de residencia familiar.

En mayo pasado se public√≥ un importante informe sobre la educaci√≥n post-18 a√Īos (o terciaria en el lenguaje de la OCDE) en Inglaterra, el Informe Augar, donde se afirma desasombrada que "La educaci√≥n secundaria es una historia de falta de atenci√≥n y negrita, dependiendo de si los estudiantes est√°n entre el 50% de los j√≥venes que participan en la educaci√≥n superior o el resto". La afirmaci√≥n se refiere al cuidado que la ense√Īanza universitaria ha merecido a lo largo de muchos a√Īos, mientras que la iniciaci√≥n profesional de los otros j√≥venes ha sido poco valorada pol√≠ticamente con escuelas mal financiadas y estudiantes poco apoyados. Se reconoce all√≠ que la educaci√≥n terciaria beneficia a la sociedad ya los individuos, pero el simple aumento del volumen de educaci√≥n terciaria no se traduce necesariamente en un beneficio social, econ√≥mico y personal. Esto depender√° de la calidad, la accesibilidad y la direcci√≥n del estudio. Las conclusiones van para un refuerzo de las pol√≠ticas dirigidas a la formaci√≥n profesional, a su iniciaci√≥n y al espacio para el refuerzo o la reorientaci√≥n a lo largo de la vida activa. El gran argumento es que no s√≥lo el 50% de los j√≥venes que siguen a la ense√Īanza superior merecen el apoyo del estado, sino tambi√©n los dem√°s que optan por un recorrido que, en general, se traduce por una entrada anticipada en la vida activa.

En Portugal, la situaci√≥n es a√ļn m√°s grave. En un an√°lisis cuidadoso, tenemos que se√Īalar algunos problemas en la equidad en el acceso a la ense√Īanza superior tradicional, pero la suerte de los j√≥venes que no siguen el camino de acceso merece una atenci√≥n pol√≠tica que nunca verdaderamente interes√≥, ni los decisores, ni los hacedores de opini√≥n p√ļblica. En cuanto al recorrido educativo secundario, toda la discusi√≥n p√ļblica y el esfuerzo de iniciativa pol√≠tica se refiere a los alumnos de la llamada v√≠a regular o cient√≠fico-human√≠stica que interesa menos del 50% de los j√≥venes. Y estos son los oriundos mayoritariamente de los estratos socioecon√≥micos m√°s elevados, tendencialmente de la mitad superior. De la mitad inferior no reza la historia, ni los t√≠tulos de la prensa ni los registros de las declaraciones gubernamentales. Si parece haber enormes problemas en la vida de los alumnos de la parte superior de nuestra sociedad, nada preocupa a la opini√≥n p√ļblica o al gobierno respecto a la mitad inferior. Convenientemente, no hay ninguna evaluaci√≥n externa de estos alumnos que pueda interesar a la opini√≥n publicada. Nadie sabe verdaderamente lo que sucede en el aula ni la suerte que la vida reserva para estos alumnos despu√©s de salir del sistema por abandono precoz, por alcanzar los 18 a√Īos o con un diploma alternativo del secundario m√°s tradicional.

Recientemente, comenz√≥ a hablar de la mitad de esta mitad, de los cerca del 25% que terminan el secundario por la v√≠a profesional y no tendr√°n acceso f√°cil a licenciaturas. Ser√≠a una profunda injusticia ir indagar si estos alumnos estar√≠an en condiciones de, con √©xito, unirse en el superior a los que completaron el secundario por la v√≠a cient√≠fico-human√≠stica. Nadie apareci√≥ en el espacio p√ļblico para explicar que estos alumnos tienen, en el mejor de los casos, una preparaci√≥n totalmente diferente y que nadie verdaderamente sabe lo que aprendieron y saben hacer porque nunca hubo una comparaci√≥n externa de sus pruebas finales. Se conocen excelentes ejemplos de √©xito en el mercado de trabajo para algunos cursos, pero nada se sabe de la mayor√≠a. El verdadero problema no parece ser de estos alumnos, sino de algunas universidades e institutos polit√©cnicos que no tendr√°n suficiente demanda para llenar sus cursos. Al final, el problema no ser√° de los alumnos que optar por entrar m√°s temprano en el mercado de trabajo y que deber√≠amos saber qu√© √©xito tienen en esta opci√≥n, pero de las instituciones que les gusta crecer, pero s√≥lo en lo que saben y quieren hacer.

Con la introducci√≥n de la escolaridad obligatoria hasta los 18 a√Īos, se ha reforzado el problema de los j√≥venes que no terminan su recorrido educativo sin un diploma que facilite el acceso a una actividad profesional. Los mecanismos tradicionales de iniciaci√≥n profesional desaparecieron, ya sea porque la modernizaci√≥n de la mayor√≠a de las empresas ha hecho menos aceptable el aprendiz informal, bien por el aplazamiento de esa fase de aprendizaje hasta despu√©s de los 18 a√Īos. El sistema educativo queda as√≠ obligado y ofrecer a todos los j√≥venes un diploma de iniciaci√≥n profesional o de continuaci√≥n de estudios. Si en los pa√≠ses de tradici√≥n germ√°nica la fort√≠sima tradici√≥n de formaci√≥n profesional resuelve este problema, varios otros pa√≠ses han buscado soluciones nuevas. Es en este cuadro que aparece el Informe Aquilar y que el gobierno ingl√©s dio la respuesta inmediata con la creaci√≥n de una nueva red de institutos de tecnolog√≠a, esto 27 a√Īos despu√©s de dar a los viejos polit√©cnicos el estatuto de universidad.

El Informe Augar critica a las universidades inglesas por aumentar el porcentaje de grados concedidos con una nota m√°xima y reducir los requisitos de entrada, en particular, de bajar el n√ļmero exigido de disciplinas del secundario de nivel m√°s avanzado (A Level). Tambi√©n entre nosotros, los grandes problemas de equidad en el recorrido educativo no se deber√≠an tratar con el relajamiento de las condiciones de acceso como fue defendido por el gobierno. Por el contrario, todos los itinerarios educativos en el secundario y en el terciario deben ser tratados con igual atenci√≥n y altos est√°ndares de exigencia. Todos los j√≥venes merecen igual consideraci√≥n y tenemos que evitar la frustraci√≥n de ofrecer t√≠tulos sin valor futuro en el mercado de trabajo. A los que acceden a la ense√Īanza superior, debe exigirse un alto nivel acad√©mico. A los que opten por un diploma profesional del secundario (nivel 4 del Cuadro Nacional de Cualificaciones), debe garantizarse una alta probabilidad de ajuste al mercado de trabajo de su regi√≥n. El facilitismo educativo s√≥lo viene a perjudicar a los j√≥venes, especialmente a los socialmente m√°s fr√°giles. Y todav√≠a tenemos cerca de un cuarto de nuestros j√≥venes que abandonan la escuela sin un diploma. A efectos de entrada en el mundo del trabajo no son calificados que tendr√°n dificultad en ser admitidos y pueden tener dificultades de integraci√≥n en la sociedad y caer en la marginalidad. La experiencia de otros pa√≠ses es que no ser√° suficiente una √ļnica v√≠a de profesionalizaci√≥n en el secundario. De igual modo se tiene que exigir una oferta de ense√Īanza superior bastante diversa en la ambici√≥n acad√©mica propuesta y en el pendiente profesional.





Se reconoce nuestro retraso en la educaci√≥n a lo largo de la vida, tanto para aquellos que siguieron un curso educativo inicial hasta el superior, tanto para los que quedaron por el secundario. Hay mucho trabajo por hacer para que la oferta formativa sea mejor ajustada a las necesidades ya la psicolog√≠a de adultos en actividad o en suspensi√≥n que se pretende breve de su actividad profesional. Tambi√©n, a lo largo del recorrido educativo inicial, tenemos que crear condiciones que faciliten el cambio de recorrido, pero este cambio tiene que resultar del esfuerzo propio y del apoyo de la escuela y no de un facilitismo que s√≥lo es ben√©volo a muy corto plazo. Todas las instituciones de ense√Īanza, de lo b√°sico al superior, tienen que hacer mucho m√°s en el apoyo disponible a sus p√ļblicos. No es aceptable que haya un discurso de √©xito y se empujan fuera del sistema a todos aquellos que quieran ajustar sus objetivos.

Un sistema educativo equilibrado tiene que servir a todos sus p√ļblicos y responder a la diversidad de objetivos individuales y tambi√©n a la diversidad de necesidades sociales. S√≥lo as√≠ se evita (o aten√ļa) la frustraci√≥n de tantos en la transici√≥n de la escuela a la vida profesional.

Universidad de Buenos Aires

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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