Estrasburgo





El pasado martes, un hombre aislado disparó contra transeúntes junto al mercado de Navidad de Estrasburgo. El sentimiento de alarma resonó por toda Europa.





A primera vista, la amenaza jiadista en el continente europeo parece estar en crecimiento. De acuerdo con el último informe de Europol, considerando la suma de atentados fallidos, desarticulados y ejecutados, el terrorismo en nombre de la jihad fue responsable de 33 incidentes en 2017, más del doble de los ocurridos el año anterior. Reconociendo pequeñas oscilaciones en los datos, esta tendencia de aumento se produce desde 2014.

Sin embargo, cuando analizamos el número de víctimas mortales surge un cuadro radicalmente diferente. En el año 2017, el jiadismo mató a 62 personas en Europa, lo que compara con 135 en 2016 y con 150 en 2015. Al comparar los atentados más letales de cada año el decrecimiento se vuelve aún más evidente: 22 víctimas mortales en 2017 (y, Manchester); 86 en 2016 (Niza); 130 en 2015 (París). Se trata, además, de una tendencia verificada en todo el mundo: el número de muertos resultantes de atentados terroristas cayó en 2017 por tercer año consecutivo. Europa es la región donde la caída es más pronunciada.

Con cinco muertes por lamentar, el atentado del pasado martes en Estrasburgo es el más letal en el espacio comunitario en 2018. Sin menospreciar la gravedad de lo ocurrido ni olvidar el impacto que tiene en los planos social y político, la diferencia en el orden de magnitud es significativamente.

El descenso acentuado del número de víctimas mortales, aparentemente incongruente con el aumento de incidentes, tiene tres causas. En primer lugar, el aumento de la eficacia de las fuerzas y los servicios de seguridad, que se debe, entre otras razones, a la mejora del intercambio transfronterizo de información, al perfeccionamiento de la formación y al aprendizaje que se deriva de la experiencia.

Segundo, la escasa implicación de terroristas que combatieron en Irak y Siria en atentados en suelo europeo. Al tener formación y experiencia en el uso de armas de fuego y de artefactos explosivos, estos individuos son naturalmente capaces de infligir un daño mayor que aquellos que carecen de ese tiroteo. Como se demuestra en un informe elaborado por la Universidad George Washington, International Centre for Counter-Terrorism y por el Italian Institute for International Political Studies, los terroristas con experiencia de combate fueron sólo el 18% del total de individuos responsables de los atentados en el período 2014-2017, pero los ataques por ellos perpetrados provocaron un número de muertos más elevado (un promedio de 35 víctimas mortales por atentado frente a siete de media general).

En tercer lugar, y quizás más importante, la falta de sofisticación -y, a veces, el afamado flagrante- de los atentados más recientes. El uso de armas blancas, armas de fuego ligeras y vehículos para ataques de gran planificación explican en gran medida ya la vez el aumento del número de incidentes y el descenso del número de víctimas mortales.





Es en estos casos de menor sofisticación que se encuentra el perfil tipo del jiadista que atenta contra países occidentales. Según el citado informe, que engloba datos europeos y norteamericanos, el 82% de los terroristas estaban identificados por las autoridades, el 57% tenía antecedentes penales-a menudo por crímenes sin relación alguna con el fenómeno terrorista- y el 34% prisión antes de abrazar el radicalismo violento. La mayoría son hombres de edades comprendidas entre los 18 y los 30 años de edad, nacidos o criados en los países que atacaron.

La presencia de criminales comunes en organizaciones terroristas no es innovadora, pero asumió mayor visibilidad y relevancia tras la creación del autodenominado Estado Islámico (EI). La creciente presencia de ex reclusos en el medio jiadista y los casos de radicalización en prisiones son, por lo demás, hechos señalados por la inmensa mayoría de los estudios recientes sobre el fenómeno terrorista en Europa. En cuanto al caso francés, y de acuerdo con datos divulgados por las autoridades del país, hay en el sistema penitenciario 504 reclusos condenados por crímenes de terrorismo y 1.123 por delitos comunes que están señalizados como radicalizados. Cerca de cuatro de cada 10 de los condenados por terrorismo de caridad jihadista en Francia en los últimos 15 años tenían registro por delitos comunes.

La escasa información disponible y confirmada indica que Cherif Chekatt, autor del atentado en Estrasburgo, es un caso paradigmático de este perfil tipo. Natural del distrito de Estrasburgo, con 29 años de edad, tiene registro en Francia y Alemania por delitos comunes y está registrado como ""fichero S" por los servicios de inteligencia franceses por sospechas de radicalización, algo que, según se sabe, fue detectado por las autoridades cuando Chekatt cumplía una pena de prisión.

Checkatt parece encuadrarse en el perfil también en lo que se refiere a la forma en que se radicalizó. La información disponible sugiere que el proceso se produjo a través de contactos directos con personas involucradas en actividades jiadistas, la vía adoptada en la mayoría de los casos. Al contrario de lo que a veces se oye y lee, la propaganda difundida en línea desempeña un papel menor en la adhesión al jiadismo. El porcentaje de jiadistas europeos que iniciaron el contacto con radicalismo vía en línea se situará entre el 20% y el 30%. De estos, la mayoría usó Internet apenas como puerta de entrada, habiendo continuado el proceso mediante contactos directos con reclutadores, muchas veces de forma presencial.

El atentado en Estrasburgo, insertado en el marco general de la amenaza terrorista en el suelo europeo, debe suscitar reflexiones consecuentes sobre varios aspectos. En primer lugar, entender que la amenaza predominante en este momento no viene de fuera. En su mayoría, aquellos que cometen atentados con motivación jiadista en Europa nacieron, crecieron y, más importante, se radicalizaron en territorio europeo.

En segundo lugar, comprender que los centros penitentes de algunos países europeos son hoy focos de radicalización. Es urgente repensar la política penal, la forma en que se gestionan las cadenas y la formación impartida a los profesionales de este sector. No estamos ante una epidemia que se extiende de manera descontrolada, pero las señales de alerta son evidentes y preocupantes.

En tercer lugar, comprender que la radicalización se hace esencialmente mediante contactos personales, en salas de chat virtuales y muchas veces a través de contactos cara a cara. Es hoy relativamente consensuado que la propaganda jiadista en internet es creada con el propósito de retener a militantes-para frenar, en particular, las deserciones del EI, de reivindicar atentados, de mantener una presencia activa en el espacio público, y no para captar nuevos afiliados. Es imprescindible monitorear el jiadismo en líneapero no centrarse en el seguimiento del grueso de los esfuerzos de lucha contra la radicalización.

Por último, y más relevante, todo esto puede cambiar. El regreso a Europa de los terroristas que combatieron en Irak y Siria podría introducir un mayor grado de competencia en los atentados y hacerlos más letales. Por otro lado, el vacío dejado por la derrota militar del EI será muy probablemente llenado a plazo por otra versión del EI, por Al-Qaeda, o por una organización a crear, lo que aumentará la complejidad de la amenaza.

A pesar del terror y la ansiedad inoculados por la violencia terrorista, vivimos una época donde la peligrosidad de la amenaza es inferior a lo que fue en el pasado reciente. Es, por tanto, el momento ideal para corregir las fallas detectadas en las políticas europeas de lucha contra el terrorismo y para salvaguardar un futuro que se adivina más difícil.

Analista de Riesgo Político

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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