¿Esto puede o no puede nutrir?









Mi hijo de 8 años está pasando por una etapa divertida. Sigue apareciendo de madrugada con una almohada bajo el brazo, pero ya no acepta que las decisiones se tomen por él. “Es mi cuarto, mami”, “¿No me dijiste que respetara mi hambre? Sí, ya se fue”, “Mãããe…. Ya te dije que no me besaras delante de mis amigos”…

Y eso es genial. Es hermoso ver a un niño decidir. Elegir qué ponerse, qué poner en el plato. Conoce tu cuerpo y establece reglas. Expresa claramente lo que te hace bien y lo que te incomoda. Por supuesto, no es todo lo que elige un niño de 8 años. Pero me gusta esta lucha constante por el poder de decisión.

La conquista de la autonomía lleva tiempo, lleva trabajo. Por eso no entiendo que un adulto lo deje. Deje que otra persona decida lo que comerá o no. Que vaya al mercado con listas que no son suyas. Sin pensar ni cuestionar. Como si estuviera archivando preferencias personales en una carpeta en el cerebro.

“Nutri: ¿puede tapioca o no?”, “Yo no puedo comer eso, mi nutri me mata”. “La mía corta todo: harina blanca, azúcar, leche…”. ¿Es esto serio, gente? Perdonen mi franqueza: pero ¿qué justifica semejante retroceso?

Y por cierto: soy fan número 1 de nutricionistas, profesionales necesarios, capaces de verdaderas revoluciones en nuestras vidas. Lo que me molesta es este contrato firmado en blanco: el nutricionista dijo, está bien.

El plan alimentario hay que construirlo a cuatro manos. Los propios nutris que están más en sintonía con la evidencia así lo dicen. Y para eso, debemos tomar las riendas del juego. ¿Como? Cambiando de profesión por un día. Así es: en tu próxima visita al nutricionista, sé un “reportero por un día”.





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Toma nota de todo lo que tu nutricionista necesita saber sobre ti. Comparte con ella tus preferencias, tu relación con la comida, historial dietético, objetivos con la consulta. Todo. Y pregunta. Sobre todo. Comprender cada movimiento propuesto por ella.

«Eliminemos todos estos alimentos que son inflamatorios de la dieta». Aquí el reportero entra en acción. “Pero, ¿qué es ser inflamatorio? ¿La inflamación siempre es mala? Incluso en cantidades diminutas, ¿inflaman el cuerpo? Pero, ¿y si me consumo mi bollo antes de entrenar, tú no? ¿Y si va acompañado de un huevo? ¿Pero es solo el exceso de azúcar lo que inflama? ¿Qué pasa si solo me como un pedacito de chocolate después del almuerzo?”…

No salgas de la consulta con dudas. Y mantén un canal abierto con el nutricionista: deberían surgir nuevas preguntas a lo largo del proceso. Si sientes que no hay flexibilidad, que esa relación nunca será de escucha y complicidad, busca ese espacio en otro lado.

No hay una sola manera de comer bien. Huye de los profesionales que defienden un estilo de comer con hierro y fuego, como si fuera aplicable a todo el mundo. Eso no existe. Lo que existe es la mejor estrategia para ti, que se construirá con una linda mesita entre nutricionista y paciente.

El nutricionista es el experto en nutrición. Pero nadie te entiende más que tú.

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Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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