Estallido de un hipocondríaco en una gira por Barcelona





Estoy aqu√≠ tratando de concentrarme para escribir sobre el inter√©s potencial colectivo espa√Īol y solo puedo pensar en una cosa.





¬ŅFueron graves las n√°useas y el dolor persistente en el lado izquierdo de las costillas?

Perdón por interrumpir los Textos de las columnas de los periódicos normales por un arrebato tan personal, pero me imagino que me comprenden.

Sabes cuándo quieres seguir con tu vida, tus quehaceres y tus placeres, pero el cuerpo de Personare, las gaviotas en el cielo y el horóscopo dicen:

– Por favor / Parar / Agoooraaaaa *
?

[*cr√©dito: Wanderl√©a, cantando a vers√£o de Luiz Keller para ‚ÄúStop the Wedding‚ÄĚ, de Resnick e Young]

El impasse (¬Ņdetenerse? ¬ŅNo detenerse? Llame al 112, tel√©fono de emergencia desde aqu√≠? ¬ŅO hago un t√© de boldo y veo un video de atenci√≥n plena en el yutubi?) Surgi√≥ cuando caminaba a casa hoy, vagando a mitad de camino rincones inexplorados de mi barrio (uno de mis deportes favoritos).





Decid√≠ sentarme en uno de los muchos bancos disponibles para los transe√ļntes en Barcelona, ‚Äč‚Äčjunto a un mini campo con un parque de madera donde los ancianos SIN LA M√ĀSCARA OBLIGATORIA, CARAMBA jugaban a la petanca.

(pista: vaya directamente a las 2:07 para ver a Rita Lee y Wanderl√©a doblando ¬ęStop the Wedding¬Ľ)

La petanca, un deporte con bolas de metal relacionado con la bochas, es muy popular en Espa√Īa y especialmente en Francia. De hecho, mientras que aqu√≠ el juego cobr√≥ vida alrededor de la d√©cada de 1940, en Francia es una pasi√≥n ancestral. Dicen que los galos, los de Asterix y Obelix, ya disfrutaron de un jueguito con la petanca.

Debido a un ‚Äúnoviete‚ÄĚ franc√©s (casinho, affair, lover) que conoc√≠ en Tinder (uix, esta es la columna de las revelaciones), me enter√© de que hay una masa considerable de j√≥venes aficionados a la petanca. Qu√© petanca es ahora exageraci√≥n.

De hecho, no lo s√©, Karl Lagerfeld organizaba torneos de petanca en Saint-Tropez, ¬Ņlo sab√≠as? Etc√©tera. Hago una nota mental: un d√≠a, una columna de petanca vale la pena.

La petanca, un deporte relacionado con la petanca, popular en Espa√Īa y Francia (Mark√©ta Machov√° / Reproduction)

Y yo pienso: ‘vaya’, (estoy pensando en portugu√©s) todo es muy bonito, pero el v√©inho no deber√≠a estar aqu√≠. El acceso a los parques est√° prohibido entre las 8 pm y las 7 am debido al dram√°tico aumento de casos de Covid.

Pero, sin bares y restaurantes, cerrados de nuevo los √ļltimos 16 durante 15 d√≠as, la poblaci√≥n ha ido encontrando la forma de socializar en plazas, bancos en las aceras y, bueno, pistas de petanca.

El peque√Īo dolor y las n√°useas dicen m√≠rame aqu√≠ y disipan mi flujo de conciencia.

Sentado en mi taburete de madera, la pintura acr√≠lica marr√≥n pelando, levanto la vista a tiempo para acompa√Īar las 8 campanadas (son las 8 de la tarde, gente) de la iglesia medieval de Sant Mart√≠ de Proven√ßals, ubicada en el centro del parque del mismo nombre, un de las mas lindas de mi barrio.

Sant Mart√≠, como el resto de barrios de Barcelona, ‚Äč‚Äčera una ¬ęvilla¬Ľ independiente que se adjuntaba a la Ciudad Condal en el siglo XIX. Su origen se remonta – all√≠ nuevamente – al Imperio Romano, cuando se fundaron peque√Īos pueblos fuera de las ciudades fortificado para proporcionarles alimentos.

Adem√°s de la iglesia, el parque hom√≥nimo cuenta con un huerto ecol√≥gico y una ‚Äúgranja‚ÄĚ para animales de granja. En un parque cercano, naranjos y olivos levantan sus ramitas y frutos contra los edificios a lo lejos.

Los naranjos son una parte imborrable del paisajismo de Barcelona. Dan un toque alegre y fresco a muchos barrios. Cuando llegu√© aqu√≠ por primera vez hace ocho a√Īos, me sorprendi√≥ que las frutas de aspecto gloriosamente jugoso permanecieran intactas. En ese momento, pens√©: Susana, ver√°s que es una cosa europea, los chicos respetan la herencia colectiva (no me jodas, apuesto a que me entiendes).

Un día, por curiosidad, me subí a un árbol y descubrí: insípido. Mejor dejar las naranjas de Barcelona en paz.

***

M√°s tranquilo, me levanto para seguir mi camino.

Me gusta descubrir nuevos rincones. An√≥nimo, peque√Īo, sin importancia. Sin importancia (dolor, miedo).

Y, justamente en este viaje que les cuento, descubr√≠ que vivo cerca de una peque√Īa plaza llamada Gardens of Virginia Woolf. Sin r√≠o y sin faro, est√° compuesto √ļnicamente por un prosaico lecho de arena con toboganes de colores para los m√°s peque√Īos y unos √°rboles, pero valientes, que tejen un crochet de sombra en mi camino. Caminar, caminar es necesario.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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