Estados Unidos y China intensifican la crisis, pero el riesgo de guerra es bajo





La intensificaci√≥n de la disputa entre Estados Unidos y China ha llevado a una creciente pregunta en los c√≠rculos pol√≠ticos y acad√©micos de todo el mundo: ¬Ņterminar√° esto en una guerra?





No hay consenso cuando los procesos geopolíticos se enfrentan a la velocidad sin precedentes de nuestro tiempo.

En términos generales, los analistas de ambos lados tienden a estar de acuerdo en que un conflicto militar no interesa a los países hoy, pero que algo puede salir mal si los frentes de fricción que se multiplican generan una chispa incontrolable.

Algunas premisas están en su lugar. China es la principal potencia emergente y Estados Unidos, el establecido como propietario del orden mundial en la posguerra fría.

Posteriormente, un proyecto ideado por el historiador Graham Allison en la Universidad de Harvard se ha utilizado como base para muchas de las discusiones en curso sobre la Guerra Fría 2.0 en el mundo.

Este es el Proyecto de trampa de Tucídides. Tomando su nombre del famoso cronista griego de la Guerra del Peloponeso (siglo V a. C.), examina conflictos a lo largo de la historia que involucran un nuevo poder que desafía a otro dominante.

En el Peloponeso, Tucídides atribuyó la guerra al temor de Esparta por el surgimiento de Atenas, que se extendió durante un siglo en varios campos.





Los primeros 16 enfrentamientos analizados se convirtieron en un libro de Allison, ¬ęDestined for War¬Ľ (2017), que discute el riesgo se√Īalado por el autor de Beijing y Washington de ir a las manos. En 12 de los ejemplos, hubo guerra.

Allison fue criticada por simplificar las cosas, pero el caso presentado es convincente.

Un colega de Harvard, el conocido politólogo Joseph Nye, cree que China está en mayor riesgo de otra naturaleza: la de repetir los Estados Unidos en las décadas de 1920 y 1930.

Allí, habiendo suplantado al Reino Unido como la potencia dominante, en el caso sin conflicto, Washington fracasó como proveedor global de bienes comunes para las naciones.

En otras palabras, un sistema financiero internacional estable, libre comercio, mecanismos de resolución de conflictos aceitados. El resultado fue la Gran Recesión, una de las madres de la Segunda Guerra Mundial.

Todos estos casos son occidentales en esencia, ya que el trabajo de Allison se ha centrado en los √ļltimos 500 a√Īos. Esto puede generar distorsiones.

Occidente, argumentan chinos y sinófilos, ve a una China buscando hegemonía en su estilo. Esto puede estar mal, dada la antigua tradición de gobernanza china.

Para ella, los estados a su alrededor son afluentes de su poder, pero el emperador rara vez estuvo involucrado en asuntos internos. De hecho, el discurso completo de Xi Jinping hoy est√° a favor del multilateralismo.

¬ęEn los √ļltimos 30 a√Īos, China ha pasado de ser un beneficiario a un abogado y un defensor de la globalizaci√≥n¬Ľ, escribi√≥ Zhao Moran, del Centro Chino para el Intercambio Econ√≥mico Internacional en Beijing.

Estados Unidos lo duda, como lo dejó en claro el secretario de Estado Mike Pompeo en un discurso el jueves (23) que evocaba clichés de la versión original de la Guerra Fría entre estadounidenses y soviéticos.

Esto sirve a los intereses electorales más inmediatos de Donald Trump, así como a la escaramuza diplomática que implica el cierre de consulados, pero se hace eco de una rivalidad geoestratégica planteada.

Tanto es as√≠ que Xi incorpor√≥ el t√©rmino acu√Īado por Allison en un art√≠culo para el peri√≥dico brit√°nico Financial Times. Dijo en 2017 que EE. UU. Y China deber√≠an evitar esa trampa.

Trump fue elegido con una plataforma populista que equiparaba a China con un ladr√≥n de empleos estadounidense. Luego libr√≥ una guerra arancelaria, ahora paralizado en una tregua, pero las cosas han cambiado este a√Īo.

No es culpa exclusiva de los excesos del trumpismo. La Iniciativa Belt and Road, el proyecto de infraestructura global de China, abarca 138 pa√≠ses y el personal militar estadounidense lo llama una ¬ętrampa de dinero¬Ľ. En el aeropuerto de Luang Prabang (Laos), incluso las tarjetas de embarque publicitan el proyecto.

La idea de un colegiado para dirigir la dictadura de manera impersonal, heredada de los a√Īos de Deng Xiaoping en China, fue enterrada de una vez por todas por Xi en 2018.

Entroniz√≥ su doctrina en la Constituci√≥n, afirm√≥ el poder interno y decidi√≥ frenar la disidencia. El resultado es la oscura campa√Īa contra los musulmanes en Xinjiang y la represi√≥n muy p√ļblica contra los actos prodemocr√°ticos en Hong Kong.

En el √ļltimo caso, Trump ya en 2019 utiliz√≥ la causa local para promover la suya. La controvertida ley de seguridad nacional china se dirige tanto a Hong Kong como a Washington.

Un frente central es tecnológico. Trump quiere detener el avance del líder del mercado de infraestructura de red 5G, Huawei de China.

En resumen, acus√°ndolo de instalar productos b√°sicos en Occidente, el estadounidense ya ha logrado revertir posiciones favorables para la empresa. Brasil est√° en la mira.

Finalmente, la pandemia del nuevo coronavirus, que surgió en China, se convirtió en el escenario del choque.

El ruido pol√≠tico ha estado creciendo en las √ļltimas semanas, con la inserci√≥n de problemas militares m√°s serios: desde 2014, Beijing militariza el Mar del Sur de China, garantizando en la pr√°ctica la soberan√≠a que reclama m√°s del 85% de la regi√≥n.

Estados Unidos se estrelló, envió bombarderos y portaaviones allí, y ahí es donde la teoría de Allison se enfrenta a la realidad. El estadounidense sugiere que la contención de China se llevará a cabo por medio de la antigua Guerra Fría: el miedo a un conflicto nuclear y concesiones.

En el primer punto, es cuestionable si Washington y Beijing evitarían un conflicto regional. A diferencia de Rusia, una guerra no tendría una escalada casi inevitable a Apocalipsis en el caso chino actual.

Beijing tiene 320 cabezas nucleares, en comparación con 1.750 estadounidenses. Ni China puede enfrentarse a los Estados Unidos, ni Washington estaría interesado en vaporizar a la población más grande del planeta.

Hay quienes apuntan a la disuasión en la alianza militar sino-rusa, pero también está limitada por rivalidades históricas.

En el segundo punto, Allison cree que Estados Unidos puede brindar la protección que le dan a Taiwán, permitiendo que los chinos absorban la isla a cambio de mares libres en la región.

Esto parece anticuado, dada la expansión china y el aumento creciente de sus capacidades militares convencionales.

Esta lectura es doblemente cuestionada por uno de los exponentes de la geopolítica, el estadounidense George Friedman, de la consultora Geopolitical Futures.

Sostiene que el nudo doméstico chino es tan grande, dada su enorme energía productiva orientada a la exportación, que Estados Unidos solo necesita mantener las capacidades actuales de negación del mar de Beijing para mantener el status quo.

Además, comparativamente, el poder militar y económico estadounidense es tan superior que las ambiciones chinas son más limitadas de lo que parecen en el horizonte visible.

De hecho, el PIB de Beijing es de $ 14 billones, en comparaci√≥n con $ 22 billones en los Estados Unidos, antes de la pandemia. Washington gasta tres veces m√°s que los chinos en el ej√©rcito, el bien com√ļn que no logr√≥ cumplir en la d√©cada de 1930.

Además, existe una enorme interdependencia económica entre países, que tienen casi medio billón de dólares invertidos entre ellos.

Estados Unidos compra alrededor del 5% de la producción de Beijing, y China es el país que tiene más deuda estadounidense: el 5% de los $ 23 billones en letras del Tesoro.

Lo cual, por supuesto, no significa que ambos países no puedan sufrir un shock mayor. El estado de Taiwán permanece en el limbo porque ni China quiere invadirlo, ni Estados Unidos quiere ir a la guerra prometida si eso sucede.

Pero en el Mar del Sur de China, el riesgo de accidentes es grande. Un avión de combate chino se estrelló contra un avión espía estadounidense en 2001, y en 2018 un buque de guerra estadounidense casi se hundió en una colisión con otro de Beijing en esas aguas en disputa.

Dejando de lado la estrategia, las guerras a menudo comienzan con errores t√°cticos o incidentes menores en un entorno altamente vol√°til.

¬ęEl punto es que es imposible controlar una guerra una vez que comienza¬Ľ, escribi√≥ Hu Bo, director del Centro para el Estudio de Estrategias Mar√≠timas de la Universidad de Pek√≠n.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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