Esta vez no ser√° diferente









La actual pandemia de coronavirus ha sacudido y contin√ļa sacudiendo profundamente a nuestras sociedades modernas. Abundancia y seguridad.

Nadie imaginó que de un día para otro, a mediados del siglo XXI, nuestra vida cotidiana se vería tan afectada por un evento tan inesperado que nos causa aflicción y desesperanza sobre nuestro futuro colectivo.

Sin embargo, tenemos muchas razones para esperar: la ciencia pronto encontrará un antídoto para este virus, la crisis actual llegará a su fin.

No estamos desarmados como en el pasado. El avance de la ciencia y la tecnología ha proporcionado pasos gigantes para la humanidad en la lucha contra la enfermedad y, obviamente, también para las epidemias que, a lo largo de la historia, devastaron comunidades y civilizaciones.

Raramente pensamos en eso.

La ciencia y la tecnolog√≠a nos presentaron, en los tiempos modernos, los dones de la vida, la salud, la riqueza, el conocimiento y la libertad. Los descubrimientos cient√≠ficos contin√ļan sorprendi√©ndonos todos los d√≠as, respondiendo a lo que antes parec√≠a absolutamente imposible.





Esta vez no ser√° diferente.

Utilizaremos el conocimiento científico para mejorar, una vez más, el bienestar de la humanidad: la vacuna contra Covid-19 pronto será una realidad.

Somos la generación más afortunada de la historia. El mundo, desde la Ilustración, ha logrado un progreso fantástico en todos los indicadores del bienestar humano. Cada uno de nosotros y nuestras familias somos los principales beneficiarios de esta maravillosa evolución.

Incluso hace dos siglos, nuestros antepasados ‚Äč‚Äčviv√≠an hasta los 30 a√Īos, un tercio de los ni√Īos murieron antes de cumplir cinco a√Īos e incluso en los pa√≠ses m√°s ricos la mayor√≠a de la poblaci√≥n sufr√≠a con gran frecuencia de hambrunas y enfermedades devastadoras.

Durante la larga historia de la humanidad, la mayoría de la población permaneció analfabeta y en la miseria más extrema, sujeta a la inseguridad, la arbitrariedad de los poderosos, una víctima recurrente de las guerras y el genocidio.

La esperanza de vida en todo el mundo ha aumentado hoy a 71 a√Īos y, en los pa√≠ses m√°s ricos, a 81 a√Īos. La mortalidad infantil disminuy√≥ bruscamente, siendo residual en los pa√≠ses m√°s desarrollados. El mundo es aproximadamente el doble de rico que hace doscientos a√Īos y la proporci√≥n de la humanidad que vive en la pobreza extrema ha pasado del 90% a menos del 10%. El hambre fatal ha desaparecido de la mayor√≠a de las regiones del planeta. La proporci√≥n de personas asesinadas anualmente en las guerras es menos de una cuarta parte de la proporci√≥n de la d√©cada de 1980, una s√©ptima parte de la registrada en la d√©cada de 1970, la decimoctava parte de la registrada a principios de la d√©cada de 1950 y el 0,5% de la proporci√≥n durante la segunda Guerra Mundial.

Sin embargo, las personas no solo se han vuelto m√°s saludables, m√°s ricas y viven vidas m√°s largas y seguras. Hoy est√°n m√°s alfabetizados y m√°s educados. A principios del siglo XIX, solo el 12% de la poblaci√≥n mundial sab√≠a leer y escribir; Hoy, el 83% de la poblaci√≥n mundial puede hacerlo sin problemas. Una haza√Īa extraordinaria. Pero no solo: si miramos de cerca el panorama pol√≠tico-social, encontramos que casi dos tercios de la humanidad vive hoy en sociedades libres o relativamente libres: 1% en 1810; 25% en 1900; 40% en 1950. La tendencia a respetar y consagrar la igualdad de derechos tambi√©n es evidencia: otra haza√Īa extraordinaria.

Todo esto no son fantasías, ni son el resultado de creencias o pensamientos mágicos. Estos son los logros de la humanidad y el racionalismo científico, que pueden explicarse, cuantificarse y establecerse cronológicamente.

El progreso debe ser elogiado. Sin dejarnos contaminar por la duda sobre cuánto nos beneficiamos de las instituciones y los métodos de inspiración de la Ilustración, que nos llevaron a la modernidad.

Hay quienes afirman que ¬ęlos viejos tiempos¬Ľ son casi siempre el resultado de una falta de memoria.

La carga negativa de nuestras desgracias se desvanece con el tiempo. Es por eso que a menudo estamos tentados a romantizar o fantasear con el pasado, ignorando eventos tr√°gicos que mataron a millones de seres humanos y extinguieron comunidades y civilizaciones.

Durante la mayor parte de la historia humana, la fuerza m√°s mortal y destructiva fue la enfermedad infecciosa.

Debido a la falta de conocimiento sobre la etiología de las enfermedades infecciosas y las precarias condiciones de salud en las ciudades y pueblos, grandes epidemias han plagado a las naciones y los imperios del pasado: diezmando poblaciones, limitando el crecimiento de la población, cambiando las relaciones de poder y relegando a los sobrevivientes al hambre y la miseria. más extrema

Tales epidemias, gen√©ricamente denominadas Pest, se han descrito en innumerables textos del pasado. La Biblia relata la plaga que golpe√≥ a los filisteos. Tuc√≠dides, en su libro ¬ęHistoria de la guerra del Peloponeso¬Ľ, informa con gran detalle la peste de Atenas que ocurri√≥ en 428 a. C. Galen describe la devastaci√≥n que ocurri√≥ en la ciudad de Roma en el siglo II d. C. durante la llamada ¬ępeste de Antonino¬Ľ. Giovanni Boccaccio (1313 – 1375) en el pr√≥logo de su libro ¬ęDecamer√£o¬Ľ describe algunas escenas terribles de desesperaci√≥n y muerte que ocurrieron en Florencia, durante el estallido de la Peste Negra que devast√≥ Europa en el siglo XIV.

La Peste Negra fue una de las epidemias más mortales de la humanidad. En la Edad Media, mató entre 75 y 100 millones de personas. Habiendo ingresado a Portugal en 1348, la peste diezmó a casi la mitad de la población.

Tifus, otra epidemia de memoria tremenda. Ya conocido en la antigua Grecia, se cree que fue la ¬ęplaga¬Ľ descrita por Tuc√≠dides que mat√≥ a unas 100 mil personas en Atenas. En el siglo XIX, durante el llamado ¬ęHambre de la papa¬Ľ, devast√≥ Irlanda con cientos de miles de muertes y en Rusia durante la Guerra Civil que sigui√≥ a la Revoluci√≥n de Octubre, mat√≥ a unos 3 millones de personas.

Sarampión, otra epidemia que surgió en Europa en los siglos II y III d. Devastaron en gran proporción a la población del Imperio Romano. Junto con la viruela y la varicela, también fue responsable de la muerte de más del 90% de las poblaciones nativas de Estados Unidos después de su importación desde Europa, con Colombo. Se estima que causó 200 millones de muertes entre 1855 y 2005.

Actualmente, alrededor del 85% de los ni√Īos en todo el mundo est√°n vacunados. La vacunaci√≥n ha reducido el n√ļmero de muertes por esta enfermedad en un 75% en todo el mundo.

La tuberculosis era una enfermedad muy antigua, cuyas terribles consecuencias conocían bien nuestros abuelos y bisabuelos. El mayor brote ocurrió en los siglos XIX y XX, cuando el 25% de las muertes en Europa fueron causadas por esta enfermedad. Hoy la mayoría de la población está vacunada.

En el siglo 18, la viruela mat√≥ a 400,000 europeos y en el siglo 20, entre 300 y 500 millones de personas en todo el mundo. Despu√©s de la campa√Īa de vacunaci√≥n, se consider√≥ erradicada en todo el mundo.

La llamada gripe espa√Īola mat√≥ a entre 50 y 100 millones de personas entre 1918 y 1919. En Portugal, el primer caso surgi√≥ en Vila Vi√ßosa, a finales de mayo de 1918 y el contagio se extendi√≥ r√°pidamente por todo el pa√≠s. El n√ļmero oficial de v√≠ctimas fue de m√°s de 60 mil. Entre los m√°s conocidos se encuentran el gran pianista Ant√≥nio Fragoso y el pintor Amadeo de Souza Cardoso.

En el pasado, en la mayoría de los casos, las poblaciones sucumbían sin remedio y las epidemias se atribuían a la venganza de los dioses, el castigo de los pecados, los olores fétidos, las brujas y las brujas: no faltaban chivos expiatorios

Baste recordar que en el apogeo de la epidemia de la Peste Negra en Europa, entre 1348 y 1351, m√°s de 200 comunidades jud√≠as fueron asesinadas, y sus habitantes fueron acusados ‚Äč‚Äčde propagar la enfermedad o envenenar pozos.

El curso de los acontecimientos solo cambió a mediados del siglo XVIII, con la creación de la primera vacuna contra la viruela por Edward Jenner, estableciendo nuevos métodos de prevención a partir de ese momento. Desde el siglo XIX en adelante, con las investigaciones de Robert Koch y el reconocimiento de la teoría microbiana de las enfermedades; con la esterilización, el control de los agentes de transmisión, la mejora de las condiciones sanitarias y el aumento del acceso de la población al agua potable; y con la aparición de antibióticos, vacunas, antitoxinas, antisépticos y otros avances en la ciencia médica, se salvaron miles de millones de vidas y la humanidad comenzó a superar la enfermedad infecciosa.

Hace m√°s de cuarenta y cinco a√Īos, cuando asist√≠a a la escuela secundaria, era com√ļn conocer las biograf√≠as de grandes cient√≠ficos, como Marie Curie, Marconi, Morse, Thomas Edison, Alexander Bell, Isaac Newton, Charles Darwin, Albert Einstein. Este grupo de celebridades inclu√≠a nombres como Louis Pasteur, Frederick Banting, Alexander Fleming, Jonas Salk, cuya investigaci√≥n cient√≠fica hab√≠a contribuido en gran medida a salvar millones de vidas cada a√Īo.

El momento en que vivimos requiere el mayor respeto y al mismo tiempo el mayor entusiasmo por la ciencia. ¬ŅCu√°ntos sabr√°n, por ejemplo, qui√©n es William Foege, cuya estrategia de erradicaci√≥n de la viruela ayud√≥ a salvar 131 millones de vidas? ¬ŅO John Enders (1897-1985) que descubri√≥ la vacuna contra el sarampi√≥n y ayud√≥ a salvar millones m√°s? O Abel Wolman (1892-1989) y Linw Enslow (1891-1957), cuyo descubrimiento de la cloraci√≥n del agua permiti√≥ preservar la vida de 177 millones de personas o Karl Landsteiner que, gracias a su descubrimiento de grupos sangu√≠neos, se estima que salv√≥ uno mil millones de vidas?

Recordemos hoy, más que nunca, los científicos y sus fantásticos descubrimientos. Recordando sobre todo que en tiempos de incertidumbre y alarma social como la que estamos experimentando, frente a un enemigo invisible que nos amenaza con la muerte y la desolación, ya no es a los dioses y las estrellas a quienes pedimos alivio como lo hicieron nuestros antepasados. Por el contrario, ponemos nuestras esperanzas en la ciencia, la tecnología y los científicos, sabiendo que es precisamente en sus descubrimientos y logros que la humanidad encontrará su salvación. Una vez más.

Al momento de escribir este art√≠culo, miles de cient√≠ficos e investigadores en m√ļltiples laboratorios e instituciones en Portugal y en todo el mundo est√°n trabajando duro d√≠a y noche para encontrar una vacuna para luchar contra Covid-19.

¬ŅO ya hemos olvidado que en las recientes y dif√≠ciles luchas contra el SIDA y el √Čbola, la balanza se ha inclinado una vez m√°s en beneficio de la humanidad?

Creo que el resultado con Covid-19 no será diferente. A pesar del enorme costo del sufrimiento y la pérdida de vidas, estoy absolutamente seguro de que la Humanidad volverá a ganar.

Manuel Rivas

Fernando Rivas. Compagino mis estudios superiores en ingeniería informática con colaboraciones en distintos medios digitales. Me encanta la el periodismo de investigación y disfruto elaborando contenidos de actualidad enfocados en mantener la atención del lector. Colabora con Noticias RTV de manera regular desde hace varios meses. Profesional incansable encargado de cubrir la actualidad social y de noticias del mundo. Si quieres seguirme este es mi... Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/manuel.rivasgonzalez.14 Email de contacto: fernando.rivas@noticiasrtv.com

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