Espa√Īa y Portugal, ¬Ņvecinos econ√≥micos‚Ķ y estrat√©gicos?





Es costumbre pensar que Portugal y Espa√Īa son dos pa√≠ses que conviven espalda con espalda, a pesar del barrio y los lazos hist√≥ricos que nos unen. Sin embargo, un an√°lisis de las relaciones comerciales entre los dos pa√≠ses puede llevar a conclusiones muy diferentes, e incluso puede darnos la oportunidad de reflexionar sobre las consecuencias positivas que la cooperaci√≥n mutua, en otros √°mbitos institucionales, podr√≠a tener en sus sociedades.





Lo que quiz√°s no sea de conocimiento com√ļn es que el volumen de las exportaciones portuguesas a Espa√Īa supera incluso la entrada de productos portugueses en la Comunidad de Pa√≠ses de Lengua Portuguesa. Los datos de 2020 revelan unas ventas de 13.670,2 millones de euros al pa√≠s vecino, frente a los 2.233 millones de euros relacionados con el flujo registrado entre Portugal y los pa√≠ses de habla portuguesa.

Si se compara en tama√Īo, Espa√Īa corresponde a un mercado de 46.585 millones de habitantes, mientras que los pa√≠ses de habla portuguesa representan 291,4 millones de personas, seg√ļn datos de 2019 revelados en el informe UNFPA – Fondo de Poblaci√≥n de Naciones Unidas. Aun as√≠, el peso econ√≥mico de las relaciones con Espa√Īa supera en seis veces al de las exportaciones de productos portugueses a la CPLP.

Espa√Īa es responsable del 23% de las exportaciones portuguesas, lo que convierte al pa√≠s en el primer mercado de exportaci√≥n de Portugal. Los pa√≠ses de habla portuguesa, en cambio, importan solo el 4,2% de los productos de nuestro pa√≠s. Por el contrario, Portugal compra el 7,3% de los productos que importa de Espa√Īa y el 3,5% de los pa√≠ses de habla portuguesa.

Lo que tambi√©n vemos es una importante presencia de empresas de ambos pa√≠ses en los mercados vecinos. Los √ļltimos datos disponibles, del ICEX, nos hablan de m√°s de 1.200 empresas espa√Īolas ubicadas en Portugal, incluidas las que pueden pertenecer al mismo grupo, mientras que las empresas portuguesas presentes en el mercado espa√Īol ascienden a algo menos de 400.

Asimismo, de los diez principales mercados exteriores, los dos países comparten seis, mientras que las diferencias son más notorias en los que están fuera de la zona euro, donde cada país tiene una mayor penetración producto de lazos culturales o políticos.

Ante este nivel de interrelación económica, podemos preguntarnos si sería oportuno avanzar también hacia una mayor integración o, al menos, la coordinación a nivel institucional. No nos referimos a recuperar viejas ideas de unificación política, sino a avanzar hacia un plan de colaboración más estrecha y de carácter estratégico, que permitirá a los dos países ganar fuerza e influencia tanto en el contexto europeo como global.





Sin poder decir en qué términos y cómo se puede materializar esta cooperación, el hecho de que compartamos una misma demarcación geográfica, además de las necesidades y desafíos económicos, tanto financieros como sociales, justificaría explorar esta posibilidad.

De alguna manera, la realidad económica descrita en los datos presentados ya revela algunos puntos hacia los que podría dirigirse esta cooperación a la que nos referimos. Por ejemplo, el desarrollo de la infraestructura de transporte, y especialmente de los ferrocarriles, con el fin de hacer más eficiente el movimiento de personas y mercancías entre los dos países, mientras se estructura la conexión con el resto de Europa.

Otro ámbito en el que se podría basar una posible estrategia conjunta sería la cooperación en temas relacionados con emergencias ambientales o de salud, donde el elemento de frontera reduce la efectividad y aumenta los costos de intervención, o la armonización de sistemas educativos y grados académicos en ambos lados de la ciudad. la frontera para alimentar las necesidades de talento profesional de ambos países.

Por otro lado, la relaci√≥n privilegiada que mantienen los dos pa√≠ses con el Mercosur, regi√≥n que cuenta con m√°s de 600 millones de habitantes, les otorga un atractivo indiscutible para convertirse en polos de atracci√≥n de inversiones internacionales, ya sean provenientes de la UE o de otras partes del pa√≠s. mundo, que pretenden posicionarse en ese continente. Aqu√≠, entonces, hay una raz√≥n m√°s para presentar en el exterior una estrategia com√ļn dirigida a generar incentivos para atraer inversiones.

En el contexto de la UE, además de que una posición coordinada puede fortalecer la posición de los dos países dentro de la Unión Europea con respecto a la gestión y asignación del presupuesto, la llegada de Fondos de Recuperación, que deberían ayudar a relanzar las economías del 27 después de la pandemia, también puede representar una gran oportunidad para que los gobiernos de ambos países exploren la posibilidad de presentar proyectos comunes en áreas prioritarias, como la mejora de las comunicaciones, la innovación tecnológica o la sostenibilidad.

Todo ello con el objetivo de mejorar el potencial competitivo de sus respectivos tejidos productivos, con el fin de ampliar su base exportadora y ganar terreno en los mercados globales.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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