Esc√°ndalos sexuales y una guerra de poder dentro del Vaticano. El Papa Francisco enfrenta su "momento extraordinario"





El Papa que revolucionó la imagen de la Iglesia fue a Irlanda en medio de una tempestad mediática. Los escándalos de abuso sexual sacuden la institución y se instrumentalizan en una guerra de poder interno.





"Ayer, me encontr√© con ocho sobrevivientes que sufrieron con abusos de poder, abusos de conciencia y abusos sexuales. A partir de lo que me dijeron, quiero presentar estos cr√≠menes ante la misericordia del Se√Īor y pedirle perd√≥n por ellos"La frase inesperada surgi√≥ durante el acto penitencial, el momento de la misa que funciona como una especie de confesi√≥n colectiva. El Papa Francisco continu√≥, enumerando pecados concretos hechos por su Iglesia: la explotaci√≥n laboral de menores; la negligencia de los superiores de la jerarqu√≠a de la Iglesia ante los abusos sexuales; los ni√Īos retirados a las madres. "Se√Īor, sostiene y aumenta este estado de verg√ľenza y arrepentimiento y nos da la fuerza para comprometernos a garantizar que estas cosas nunca vuelvan a suceder y que se haga justicia", pidi√≥.

Respondiendo a la espontaneidad con que Francisco introdujo el tema, la multitud de unas 300 mil personas que llenaron el Phoenix Park en Dubl√≠n, aplaudi√≥ las palabras del Papa. "Este no es un Papa que est√© huyendo de esta crisis de abusos sexuales", vaticina Austen Ivereigh, autor de la biograf√≠a "Francisco, el Gran Renovador" (ed. Vogais), al Observador. "La narrativa de los medios de comunicaci√≥n ha sido la de que Francisco se vio obligado a confrontar esta cuesti√≥n de los abusos sexuales. No es verdad. √Čl ya quer√≠a confrontar esto antes, ellos saben c√≥mo esto es una fuente de gran dolor en Irlanda.

Si el Papa deseaba hacerlo antes o no, los acontecimientos de los √ļltimos d√≠as en torno a la Iglesia transformaron la visita papal a Irlanda en un encuentro marcado entre la instituci√≥n y su propio pasado. La participaci√≥n de Francisco en el Encuentro Mundial de Familias en uno de los pa√≠ses m√°s cat√≥licos de Europa fue permanentemente ensombrecida por los esc√°ndalos de abusos sexuales de menores por miembros del clero, particularmente porque la Fiscal√≠a General del estado norteamericano de Pensilvania avanz√≥ hace semanas con un informe donde acusa a 300 sacerdotes de repetidos cr√≠menes y los respetados obispos de encubrimiento. A todo esto se suma un pasado de varios delitos sexuales y otros que involucra a la Iglesia en Irlanda. Y, como si no bastara, a coronar el final de la visita, el propio Papa fue acusado de encubrimiento por un ex nuncio.





El ba√Īo de multitud en Irlanda, donde el Papa Francisco particip√≥ en el Encuentro de Familias (Jeff J Mitchell / Getty Images)

El momento es de verdadera tormenta mediáticapero los expertos escuchados por el Observador son unánimes en afirmar que Francisco está asumiendo las riendas del combate a los escándalos sexuales dentro de la Iglesia. El tema, sin embargo, es tóxico y está lejos de estar encerrado. La popularidad del Papa Francisco, conocido por haber protagonizado un cambio de estilo profundo en el cargo, será suficiente para garantizar que la imagen de la Iglesia no salga pellizcada de otro sacudón provocado por delitos sexuales?

Por lo menos en lo que toca a esta visita papal, no hay grandes dudas: fue hist√≥rica. "La visita en s√≠ no era nada extraordinario, pero ocurri√≥ en un momento extraordinario." La sentencia es provista al Observador por Massimo Faggioli, te√≥logo italiano que ha acompa√Īado el caso de Pensilvania muy de cerca, ya que es profesor de Estudios Religiosos en la Universidad de Filadelfia, en los Estados Unidos. "Adem√°s de todo esto, Irlanda fue ground cero de esta crisis de abusos sexuales ", a√Īade.

Elisabetta Pique, corresponsal en el Vaticano del diario argentino La Nación y autora del libro "Francisco, Vida y Revolución", refuerza la importancia de este momento haber coincidido con una visita precisamente a este país: "Irlanda ha sido el epicentro de miles de casos, no sólo de abusos sexuales, sino también de poder y conciencia en los hogares para madres solteras dirigidas por monjas, por ejemplo. Por eso esto fue muy difícil para Francisco, que enfrentó a un país herido, dolorido, con razones de queja ", resume la periodista. "La acción del Papa fue inédita y demuestra su determinación en que comience un nuevo capítulo. Pero no se pueden sanar heridas tan profundas de un día para el otro.

Dentro de la Iglesia misma hay quienes esperan que la actitud de Francisco, al pedir perd√≥n de forma tan clara y directa, sirva para inaugurar un nuevo momento en el combate a los abusos sexuales por miembros del clero. Es el caso del padre Jos√© Manuel Pereira de Almeida, profesor de Teolog√≠a Moral Social de la Universidad Cat√≥lica, que confiesa al Observador estar "optimista" de que Francisco va a iniciar "una nueva etapa" para lidiar con esta "trapalada": "El Papa no quiso hacer de cuenta que no pasaba nada -y lo hizo bien", dice, comentando la visita a Irlanda y trayendo al de arriba a carta escrita por el propio Papa la semana pasada donde el pont√≠fice conden√≥ los varios casos de abusos sexuales. "√Čl mencion√≥ varias veces esta idea de verg√ľenza y la petici√≥n de perd√≥n, sabiendo nosotros que √©l hab√≠a dicho en la carta que s√≥lo pedir perd√≥n no llega. Pero creo que la carta es la primera piedra de un camino que se est√° calcetando".

Este camino puede ser ensombrecido por acusaciones como las que fueron levantadas al final de este viaje por el arzobispo Carlo Maria Vigan√≤, antiguo nuncio apost√≥lico en Estados Unidos. Vigan√≤ escribi√≥ una carta, publicada este s√°bado en sitios conocidos por sus posiciones cr√≠ticas frente a este Papa, donde acusa a Francisco de no haber actuado en conformidad despu√©s de saber de las sospechas que pend√≠an sobre el cardenal Theodore McCarrick – sin embargo suspendido del ejercicio de funciones en junio de este a√Īo, despu√©s de ser conocidas las acusaciones de abuso sexual de un ac√≥lito de 16 a√Īos.

la arzobispo alega que tuvo una reuni√≥n con el propio Papa en 2013 donde levant√≥ sospechas sobre la conducta de McCarricky refuerza que ya hab√≠a escrito a varias figuras relevantes en el Vaticano desde 2006. A la altura, asegura, alert√≥ sobre la conducta inmoral del cardenal, acus√°ndolo de haber tenido relaciones sexuales con otros hombres un seminario, aunque no eran menores de edad. La acusaci√≥n de Vigan√≤, sin embargo, parece tener poca sustentaci√≥n: "No existe ning√ļn registro escrito de esta supuesta denuncia en junio de 2013 en la Congregaci√≥n para la Fe, ni testimonios. "Esto saca solidez a las acusaciones", afirma al Observador Nestor Pongut√°, corresponsal en el Vaticano de la colombiana W Radio.

A sumarse a la falta de pruebas est√° el recorrido del propio arzobispo Vigan√≤, un conocido opositor del Papa Francisco. "El nombre del ex nuncio no es desconocido. En 2010, fue √©l quien provoc√≥ los llamados Vteisaks, enviando una carta secreta al Papa Benedicto XVI que √©l mismo pas√≥ a los medios de comunicaci√≥n, abriendo una de las crisis m√°s problem√°ticas para la Iglesia Cat√≥lica ", recuerda Pongut√°. "Tambi√©n vale la pena recordar que cuando el Papa Francisco fue a Estados Unidos en 2015, el ex nuncio Vigan√≤ invit√≥ a una recta en la nunciatura a activista anti-gay Kim Davis. A pesar de que s√≥lo fue saludada por el Papa, Vigan√≤ le dijo a un periodista amigo que ella y el Papa hab√≠an estado reunidos m√°s de 15 minutos, generando una pol√©mica que a√ļn hoy se recuerda dentro de los muros del Vaticano. Esta acci√≥n represent√≥ precisamente el punto de ruptura de la confianza entre el Papa Francisco y el representante de la Iglesia en Estados Unidos.

El calendario de la divulgaci√≥n de la carta, coincidiendo con el fin de la visita a Irlanda, es tambi√©n √©l "sospechoso", como clasific√≥ una fuente del Vaticano al editor de Religi√≥n de la BBC. Es con todos estos elementos en mente que Faggioli no tiene miedo de afirmar que, en vez de una denuncia leg√≠tima, cree estar ante "un intento de golpe de Estado contra el Papa Francisco", liderada por el sector tradicionalista de la Iglesia, a quien el estilo de Francisco no le gusta. "Es obvio que la denuncia de Vigan√≤ es un nuevo ataque del ala conservadora que detesta al Papa", a√Īade Piqu√©, que lleg√≥ a hablar en un "nido de v√≠boras" en rueda de Francisco.

El Papa reaccionó a las acusaciones durante el vuelo de regreso el domingo, respondiendo laicamente a los periodistas. "Lean atentamente [a carta] y hagan su propio juicio. No voy a decir una sola palabra sobre esto. Usted tiene la capacidad periodística de sacar conclusiones. "

Las propias asociaciones de v√≠ctimas de abusos sexuales por miembros del clero levantaron dudas sobre la carta, recordando la "agenda propia" del arzobispo, pero pidiendo naturalmente explicaciones al Vaticano. "El Papa Francisco fue el √ļnico que hizo algo visible respecto a McCarrick. El documento es mucho m√°s grave para los predecesores de Francisco que para √©l, es por eso que este documento es mal calculado ", vaticina Faggioli. "Estaban tan desesperados para abatir a Francisco que no calcularon el riesgo de involucrar a alguien que es para ellos un h√©roe – el Papa Benedicto XVI."

El desprecio de este sector de la Iglesia por Jorge Bergoglio no es nuevo. El argentino jesuita escogi√≥ el nombre de "Francisco" para subrayar su actitud de proximidad con los m√°s pobres y necesitados y asumir una nueva actitud de la Iglesia. El pontificado de Francisco fue desde el primer d√≠a marcado por peque√Īos gestos y declaraciones que, para algunos, son revolucionarios. Las cr√≠ticas a la codicia del capitalismo, la inclusi√≥n de mujeres, refugiados y presos en la ceremonia del lavatorio, las alertas sobre el cambio clim√°tico o las consideraciones de "qui√©n soy yo para juzgar?" con respecto a la comunidad gay, todo esto representa un cambio que asusta a los m√°s conservadores dentro del Vaticano – a la que se suma el estilo de liderazgo de Francisco dentro de la Curia, con una postura anti-clerical. "Esta no es una divisi√≥n profunda, porque estamos ante un grupo peque√Īo – pero muy poderoso y ruidoso – de tradicionalistas que no le gusta Francisco", resume el bi√≥grafo Ivereigh. "Este grupo no es conocido por simpatizar con las v√≠ctimas de abusos sexuales. Y, sin embargo, est√°n usando esto. "

Es la √ļltima ofensiva de la oposici√≥n al Papa, que ha tenido sus momentos de desaf√≠o a las claras, sobre todo desde que se divulg√≥ la exhortaci√≥n apost√≥lica Amoris Laetitia. El cap√≠tulo VIII, donde Francisco defiende que no se juzguen los divorciados que vivan en una nueva uni√≥n, provoc√≥ un terremoto dentro del Vaticano. Los episodios de sublevaci√≥n se sucedieron. Cuatro cardenales (Carlo Cafarra, Walter Brandm√ľller, Joachim Meisner y Raymond Burke) escribieron al Papa pidiendo aclaraciones sobre los extractos Amoris Laetitia, desafiando abiertamente y sugiriendo que hay momentos para desobedecer al Papa. Otros 200 te√≥logos acusaron a Francisco de "esparcir la herej√≠a". Un sacerdote norteamericano, Thomas Weinandy, afirm√≥ que el Papa provoc√≥ "la anarqu√≠a teol√≥gica".

La oposici√≥n a Francisco en este tema es reflejo de las divisiones internas de la Iglesia desde el Concilio Vaticano II y de la discusi√≥n sobre la apertura que la instituci√≥n debe tener al resto de la sociedad. En cuanto a las relaciones sexuales, el divorcio, los m√©todos contraceptivos o el matrimonio entre personas del mismo sexo, pero tambi√©n la postura de la Iglesia misma ante sus fieles, sea en el tipo de orientaci√≥n que los p√°rrocos deben dar a sus hijos reba√Īos, sea la mayor o menor formalidad en las ceremonias religiosas.

El padre Pereira de Almeida designa al grupo que se opone a Francisco como "sectores de la negaci√≥n social". "Hay sectores que creen que el Concilio Vaticano II fue un error, que el Papa se sit√ļa en un √°rea peligrosa acerca de la sacralidad, la pompa y la circunstancia de las celebraciones …", resume. El debate es teol√≥gico, s√≠, pero tambi√©n se extiende a cuestiones formales y de estilo, como la preferencia por la misa le√≠da en Lat√≠n. A todo esto se suma la "fiebre autocr√°tica" de que algunos acusan a Francisco, dentro de las cuatro paredes del Vaticano.

El propio Papa ya reconoci√≥ abiertamente que tiene enemigos dentro de la casa y apunt√≥ incluso el dedo. "Ellos hacen su trabajo y yo el m√≠o. Yo quiero una Iglesia abierta, comprensiva, que acompa√Īe a las familias heridas. "Ellos dicen que 'no' a todo", declar√≥, en una entrevista a La Naci√≥n, donde se defendi√≥ de las acusaciones de prepotencia: "No corto cabezas. Nunca me ha gustado hacerlo. Repito: yo rechazo el conflicto.

Lo que es cierto es que independientemente de todas estas diferencias, cuando los críticos de Francisco levantan el tema de los abusos sexuales dentro de la Iglesia tocan un punto sensible. Al final, una de las mayores debilidades de este pontificado fue en la reacción inicial al escándalo en Chile, por ejemplo, cuando el propio Papa habló en "calumnias" y apoyó personalmente al obispo Juan Barros, acusado de encubrir los crímenes. Francisco arremetió entretanto camino, pidió disculpas, y admitió haber sido "parte del problema" al ignorar el caso.

Pero a esta actitud se suman los nombres de cardenales involucrados en esc√°ndalos, especialmente en el encubrimiento de acusaciones de abuso sexual de menores, que ocuparon o a√ļn ocupan cargos cercanos del Papa. Es el caso de George Pell, ex responsable de Finanzas del Vaticano que est√° siendo juzgado en un esc√°ndalo de pedofilia en Australia, pero tambi√©n de otros nombres como √ďscar Maradiaga y Francisco Err√°zuris.

El tal√≥n de Aquiles est√° all√≠, pero eso no significa que Francisco no haya tomado medidas, defienden los expertos. "Es evidente que hubo mejoras en su pontificado", defiende la periodista argentina Elisabetta Pique. "Incluso cuando algunos lo olvidan y reclaman por acci√≥n, este fue el primer Papa que coloc√≥ en la c√°rcel un nuncio por delitos relacionados con los abusos (el polaco J√≥zef WesoŇāowski) y un ex consejero de la nunciatura de Washington (Carlo Capella) y que retir√≥ los t√≠tulos a dos cardenales (el escoc√©s Keith O'Brien y el estadounidense McCarrick). Adem√°s, cre√≥ la Comisi√≥n Pontificia de Protecci√≥n de Menores e introdujo en 2016 nuevas medidas en la legislaci√≥n vaticana para que se pudiera tomar acciones contra obispos que encubran o conducen mal casos de sacerdotes acusados ‚Äč‚Äčde pedofilia.

Y, sin embargo, con toda esta lista de tareas cumplida, es precisamente el caso de los esc√°ndalos sexuales que ensombra al pontificado de Francisco. "El problema es que hay una clara distancia entre la expectativa de muchos cat√≥licos para lo que el Papa Francisco puede hacer y la forma en que √©l mismo mira a esto", resume Faggioli, a partir de la Pensilvania, donde crecen las exigencias para que el Papa aleja a los obispos y sacerdotes mencionados en el informe de la fiscal√≠a. "√Čl no cree que el Vaticano debiera hacer algo directamente, √©l prefiere que las cuestiones sean resueltas a nivel local. Esta es su teolog√≠a y su visi√≥n de la Iglesia, una Iglesia anti-clerical. En su visi√≥n, querer que el Vaticano resuelva todo s√≥lo hace el problema peor.

Nada de nuevo si recordamos que estamos ante un Papa que cree en las soluciones individualizadas de la Iglesia. "Tenemos que entender al hombre. √Čl es un jesuita, y los jesuitas han sido, a lo largo de los a√Īos, directores espirituales preocupados por la salvaci√≥n personal de cada uno, y no con toda la gente en general. El don del papa Francisco es que √©l dice: 'No hagan programas pastorales en masa. "Viene alma el alma, y ‚Äč‚Äčcada alma es importante", ya dec√≠a en marzo el acad√©mico del Vaticano Sergio Tapia-Velasco, en entrevista al Observador.

A la negativa de las soluciones "en masa" presentadas por un todopoderoso Vaticano se suma el hecho de que estas acusaciones en Pensilvania no pasan de ello – acusaciones. "Ser√≠a muy popular para √©l emitir un decreto a despedir a estos obispos de la noche a la ma√Īana, pero √©l no quiere hacerlo. El nombre que √©l eligi√≥ fue Francisco, no fue Rambo ", comenta Faggioli. "Este documento es de los fiscales. Si el Vaticano basara sus decisiones en un documento que es la expresi√≥n s√≥lo de los acusadores, entrar√≠a en un camino muy resbaladizo.

El padre Jos√© Pereira de Almeida, por su parte, cree que Francisco se prepara para dar pasos m√°s firmes en esta materia y pasar brevemente de las palabras a las acciones. "Estamos en altura, si yo entiendo las se√Īales, de otra etapa, de la cual la carta es la primera pieza a ser cambiada", afirma. "Creo que ahora vamos a tener medidas indicativas para las conferencias episcopales y para las congregaciones religiosas. Esto ahora es imparable."

A medida que gestiona este proceso, Francisco puede venir a encontrarse con nuevas denuncias que se conozcan. Y a cada nueva acusaci√≥n de un sacerdote que abus√≥ durante a√Īos de su ac√≥lito adolescente, a cada relato de un hombre del clero que viol√≥ a una ni√Īa en el hospital despu√©s de que √©sta fuera sometida a una cirug√≠a y cada rumor sobre pornograf√≠a infantil compartida entre las paredes de una iglesia, el impacto medi√°tico sobre la Iglesia y su l√≠der es tremendo. ¬ŅPuede la imagen de uno de los Papas m√°s populares de siempre quedarse manchada? Faggioli considera que "es un riesgo": "Francisco se arriesga a perder la parte de la Iglesia que lo apoya." "Es un Papa que desde el principio de su pontificado sufri√≥ ataques, cuya autoridad moral mundial creci√≥ de todas formas y que se convirti√≥ en una figura respetada hasta por fieles de otras religiones ".

"Fransciso se ha convertido en la voz de los que no tienen voz, la √ļnica que denuncia las grandes injusticias sociales de hoy, la terrible brecha entre ricos y pobres, el drama de los refugiados. Esto incomoda el establecimiento", A√Īade la periodista argentina, que cree que ese legado ya no se lo quita.

Faggioli, que est√° en el otro lado del Atl√°ntico, en el epicentro del √ļltimo esc√°ndalo, no tiene tantas certezas: "La Iglesia est√° resolviendo el problema de los abusos sexuales, sin duda. Pero el problema de su imagen, de la reputaci√≥n de la Iglesia Cat√≥lica, est√° lejos de haber terminado.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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