Encarcelamiento de & # 039; terrorista & # 039; en Canad√° pone en jaque al reportero estrella del New York Times





Derek Henry Flood no buscaba trabajo en marzo de 2018, cuando envió un mensaje a un reportero admirado de The New York Times, Rukmini Callimachi, felicitándolo por el anuncio de su nuevo podcast sobre el grupo terrorista conocido como Estado Islámico.





En ese momento, los principales medios estadounidenses, asustados por una ola de secuestros y asesinatos, habían dejado de contratar autónomos como Flood en Siria.

Pero cuando Flood mencion√≥ que estaba en la ciudad norte√Īa de Manbij, Callimachi respondi√≥ y r√°pidamente lo contrat√≥ para una tarea curiosa. Ella lo envi√≥ al mercado local para investigar a un combatiente del Estado Isl√°mico canadiense llamado Abu Huzayfah.

La misi√≥n, dijo Flood que pens√≥ en ese momento, era in√ļtil y bastante extra√Īa en su especificidad, ya que el grupo extremista se hab√≠a visto obligado a abandonar Manbij dos a√Īos antes.

Pero ganaba 250 d√≥lares al d√≠a, as√≠ que recorri√≥ el bazar con atenci√≥n, informando todo lo que ve√≠a y o√≠a. Callimachi ten√≠a un enfoque singular. ¬ęElla s√≥lo quer√≠a cosas que apoyaran de manera decisiva a este loco de Canad√°¬Ľ, dijo.

Flood no lo sab√≠a en ese momento, pero era parte de un esfuerzo fren√©tico del New York Times para salvar el proyecto que acababa de anunciar el peri√≥dico. D√≠as antes, los productores hab√≠an enviado los borradores de los guiones de la serie, denominada ¬ęCalifato¬Ľ (califato), al editor internacional Michael Slackman.

Pero Slackman llamó al equipo de podcasts a la oficina de otro editor importante del Times, Matt Purdy, un subdirector administrativo que se suscribe con frecuencia a proyectos de investigación.





Los editores advirtieron que toda la historia parec√≠a depender de la credibilidad de un solo personaje, el canadiense, cuyas v√≠vidas narrativas sobre la ejecuci√≥n de hombres mientras los de sangre caliente ¬ęsalpicaban por todas partes¬Ľ eran tan siniestras como no se corroboraban.

El Times buscaba una cosa: pruebas de que la historia del canadiense era cierta.

En Manbij, Flood vag√≥ por el mercado hasta que un comerciante de oro le advirti√≥ que sus preguntas estaban atrayendo la atenci√≥n, lo que lo llev√≥ a abordar un autob√ļs r√°pidamente y abandonar la ciudad.

En todo el Medio Oriente, a otros reporteros del Times tambi√©n se les pidi√≥ que encontraran la confirmaci√≥n de los v√≠nculos de la fuente con el Estado Isl√°mico, y se comunicaron en los canales de WhatsApp con nombres como ¬ęBuscadores brillantes¬Ľ y ¬ęB√ļsqueda de nuevos emirios¬Ľ. ¬ę(nueva b√ļsqueda del emir).

Pero en lugar de encontrar al emir, descubrieron que los desertores de ISIS nunca habían oído hablar de él.

En Nueva York, Malachy Browne, un productor senior de investigaciones visuales para el Times, pudo confirmar que se tomó una foto del teléfono de Huzayfah en Siria, pero no que viajó allí.

Otros reporteros del Times en Washington intentaron encontrar una confirmaci√≥n. Uno de ellos, Eric Schmitt, tir√≥ de un hilo que pareci√≥ salvar el proyecto: ¬ęDos funcionarios del gobierno de Estados Unidos diferentes, en diferentes agencias, me dijeron que este individuo, este canadiense, era miembro de IS¬Ľ, dijo en el podcast.

¬ęCreen que se uni√≥ a ISIS en Siria¬Ľ. Pero Schmitt y sus colegas, me dijeron los reporteros del Times, nunca determinaron por qu√© esos funcionarios del gobierno lo consideraban parte de ISIS, o si realmente ten√≠an alguna prueba de sus conexiones con ISIS m√°s all√° de las declaraciones del autoproclamado terrorista en las redes. social.

Un mes despu√©s, el equipo de audio del Times avanz√≥. El primer episodio de ¬ęCalifado¬Ľ sali√≥ el 19 de abril de 2018, marcando un gran paso hacia la realizaci√≥n de las ambiciones multimedia del peri√≥dico.

Se promovi√≥ con una brillante campa√Īa de marketing que present√≥ una imagen atractiva, con las ruinas de Mosul de un lado y el rostro de Callimachi del otro.

La serie tuvo 10 partes en total, incluido un nuevo sexto episodio lanzado el 24 de mayo de ese a√Īo, que detalla las dudas sobre la historia de Huzayfah y los esfuerzos del Times para confirmarla.

La presentación contenía una suposición obvia, aunque implícita: el personaje central de la narración no estaba inventando toda la historia.

Esa suposición pareció explotar hace unas semanas, el 25 de septiembre, cuando la policía canadiense anunció que habían arrestado al hombre que se hacía llamar Abu Huzayfah, cuyo nombre real es Shehroze Chaudhry, por violar la ley de fraude del país.

Los detalles de la investigaci√≥n canadiense a√ļn no se han publicado. Pero las recriminaciones fueron r√°pidas entre quienes trabajaron con Callimachi en el Times en el Medio Oriente.

¬ę¬ŅQuiz√°s la soluci√≥n sea cambiar el nombre del podcast a #farsity?¬Ľ, Tuite√≥ Margaret Coker, quien renunci√≥ como directora de la sucursal del Times en Irak en 2018 despu√©s de una acalorada disputa con Callimachi y ahora dirige una startup de periodismo de investigaci√≥n en Georgia. .

El Times nombr√≥ a un editor, Dean Murphy, quien encabeza el grupo de reportajes de investigaci√≥n, para revisar el proceso de reportaje y edici√≥n detr√°s de ¬ęCaliphate¬Ľ y algunos otros reportes de Callimachi.

También nombró a un corresponsal de investigación con amplia experiencia en reportajes de seguridad nacional, Mark Mazzetti, para determinar si Chaudhry alguna vez puso un pie en Siria y otras cuestiones planteadas por la prisión en Canadá.

La crisis actual en torno al podcast tiene que ver tanto con el Times como con Callimachi.

Ella es, en muchos sentidos, el modelo de reportera del New York Times. Combina el coraje del famoso reportero pasado de moda con la experiencia moderna para navegar por las olas narrativas de Twitter e identificar las historias que explotar√°n en Internet.

Adopt√≥ el audio cuando se convirti√≥ en un nuevo negocio importante para el peri√≥dico y vincul√≥ su propia historia de escapar de Rumania cuando era ni√Īa para trabajar. Y cont√≥ la historia del Estado Isl√°mico a trav√©s de los ojos de sus miembros.

El enfoque de Callimachi ganó el apoyo de algunas de las figuras más poderosas del Times: desde el principio, de Joe Kahn, quien era editor de The International cuando llegó Callimachi y hoy es editor en jefe y visto internamente como el probable sucesor del editor ejecutivo, Dean. Baquet.

Más tarde, un editor administrativo adjunto, Sam Dolnick, que supervisa el exitoso equipo de audio del periódico y es miembro de la familia Times.

Fue vista como una estrella, una posici√≥n que la ayud√≥ a sobrevivir a una serie de problemas planteados en los √ļltimos seis a√Īos por colegas en el Medio Oriente, incluidos los jefes de las sucursales de Beirut, Anne Barnard, e Irak, Coker, adem√°s del periodista sirio. Karam Shoumali, quien actu√≥ para ella en un informe particularmente controvertido sobre rehenes estadounidenses en 2014.

También la ayudó a resistir las críticas de los académicos y otros periodistas de habla árabe a las historias.

Muchas de estas discusiones han sido revisadas en los √ļltimos d√≠as en The Daily Beast, The Washington Post y The New Republic. C. J. Chivers, un corresponsal de guerra experimentado, tuvo una confrontaci√≥n particularmente dura con Kahn por el trabajo de Callimachi, oponi√©ndose a su enfoque de los militantes isl√°micos sobre los rehenes occidentales.

Chivers alert√≥ a los editores sobre lo que √©l consideraba el sensacionalismo y la inexactitud de Callimachi y le dijo a Slackman, seg√ļn tres personas del Times, que hacer la vista gorda a los problemas de su trabajo ¬ęincendiar√≠a este lugar¬Ľ.

El enfoque de Callimachi para la narración de historias se ha alineado con un cambio más profundo en curso en el Times. El diario se encuentra en medio de una evolución desde el mero registro aburrido a una suculenta colección de grandes narrativas, en la web y en servicios de streaming.

Baquet se negó a comentar sobre detalles de los informes de Callimachi o denuncias internas sobre ellos, pero defendió el escaneo de su trabajo relacionado con el Estado Islámico.

¬ęNo creo que haya ninguna duda de que el Estado Isl√°mico fue un actor importante en el terrorismo¬Ľ, dijo, ¬ęy si miras todos los informes del Times durante muchos a√Īos, creo que es una combinaci√≥n de informes que te ayuda a comprender lo que sucede. subir a eso ¬ę.

(Debo se√Īalar que Baquet y Kahn son, respectivamente, el jefe del jefe de mi jefe y el jefe de mi jefe, y escribir sobre el Times en su n√≥mina incluye todo tipo de posibles conflictos de intereses y suele ser una especie de pesadilla.)

Si bien algunos de sus colegas en el Medio Oriente y Washington consideraban excesivo el enfoque de Callimachi sobre la cobertura de EI, otros admiraban su implacable ética profesional.

¬ę¬ŅEs ella agresiva? S√≠, al igual que los mejores reporteros¬Ľ, dijo Adam Goldman, quien cubre el FBI para el Times y argument√≥ a favor del tipo de reportaje que mantuvo a Callimachi alejado de otros colegas. ¬ęNinguno de nosotros es infalible¬Ľ.

Lo que est√° claro es que el Times deber√≠a estar alerta a la posibilidad de que, en su principal documental de audio, estuviera prestando demasiada atenci√≥n a la historia que quer√≠a escuchar – ¬ęapoyando la historia¬Ľ, como dijo Eric Wemple del Washington Post en Viernes (2).

Y aunque Baquet enfatiz√≥ en una entrevista la semana pasada que la revisi√≥n interna examinar√≠a si el Times estaba manteniendo sus est√°ndares en el departamento de audio, los criterios preocupantes que rodean los informes de Callimachi ya estaban claros antes de ¬ęCaliphate¬Ľ.

Vea un informe de 2014. El artículo, que apareció en la portada el 28 de diciembre, describe a un sirio cautivo del ISIS que se llamaba Louai Abo Aljoud. Hizo contacto visual con los rehenes estadounidenses retenidos por el grupo militante Estado Islámico en una prisión de una fábrica de patatas abandonada en Alepo y trató de advertir al gobierno estadounidense, que no estaba interesado.

¬ęPens√© que ten√≠a informaci√≥n realmente importante que podr√≠a usarse para salvar a esas personas¬Ľ, dijo Callimachi. ¬ęPero estaba profundamente decepcionado¬Ľ. La historia se cuenta con entusiasmo y confianza. Como lector, sientes que est√°s ah√≠.

Pero los elementos de la historia eran dudosos: cuando, como informó Abo Aljoud, intentó alertar al gobierno de Estados Unidos de que había visto a los rehenes, el Estado Islámico ya no controlaba el área donde estaría la prisión.

Abo Aljoud contó la misma historia al Wall Street Journal, y el Journal no la dio a conocer porque los periodistas no le creyeron, me dijeron dos de los involucrados.

Y el periodista sirio que ayud√≥ a Callimachi en la historia e interpret√≥ la entrevista, Shoumali, me dijo que √©l ¬ęle advirti√≥¬Ľ que no confiara en Abo Aljoud ¬ęantes, durante y despu√©s¬Ľ de la entrevista, en vano.

(Callimachi dijo que no recordaba los avisos antes de la publicaci√≥n y se√Īal√≥ que no aparec√≠an en la correspondencia entre ella y Shoumali antes de la publicaci√≥n).

Shoumali dijo que salió de la experiencia asustado por sus métodos.

¬ęTrabaj√© para muchos reporteros y est√°bamos buscando hechos. Con Rukmini, parec√≠a que la historia estaba pre-reportada en su cabeza y estaba buscando a alguien que le dijera lo que ya cre√≠a, lo que pens√≥ que ser√≠a una gran historia¬Ľ, dijo Shoumali. , quien fue reportero del Times de 2012 a 2019 e hizo una historia independiente en agosto pasado.

Ocho d√≠as despu√©s de la publicaci√≥n del informe, Shoumali escribi√≥ a Callimachi y a otros reporteros del Times en un intercambio de correo electr√≥nico que obtuve, diciendo que ¬ęlos contactos sirios est√°n planteando cada vez m√°s preguntas sobre la credibilidad de una de nuestras fuentes¬Ľ y que Abo Aljoud hab√≠a alterado detalles de la historia en una conversaci√≥n que tuvieron los dos hombres despu√©s de la publicaci√≥n del texto.

Callimachi respondi√≥ por correo electr√≥nico que los detalles de la escena de la prisi√≥n fueron ¬ęconfirmados de forma independiente por rehenes europeos retenidos en el mismo lugar o por el Departamento de Estado¬Ľ, respuesta intrigante, ya que la historia presenta las observaciones de Abo Aljoud como testigo ocular. .

El Times estaba lo suficientemente preocupado por el informe de 2014 como para enviar a otro periodista, Tim Arango, de regreso al sur de Turquía poco después de su publicación, para entrevistar de nuevo a Abo Aljoud, quien repitió su historia exactamente para él y Shoumali.

Intenté de nuevo a principios de octubre. Como Callimachi, no hablo árabe y contraté a otro periodista sirio para que le hiciera mis preguntas a Abo Aljoud. En esa entrevista, contó una versión de la historia que apareció en el Times, pero con elementos que desdibujaron la narrativa.

Dijo que había visto solo un rehén, no los tres sugeridos por el Times. Y que fue solo después de ser liberado que se dio cuenta de que había visto a uno de ellos, contrariamente a la impresión que da el artículo del Times.

Callimachi dijo en un correo electr√≥nico que deseaba que el informe hubiera sido m√°s claro sobre las ¬ęlimitaciones¬Ľ de los informes terroristas. ¬ęMirando hacia atr√°s, me hubiera gustado usar m√°s citas, para que los lectores supieran los pasos que tom√© para corroborar los detalles de su cuenta¬Ľ, dijo.

Kahn, el editor internacional en ese momento, contin√ļa defendiendo el informe.

¬ęLas preguntas planteadas sobre una fuente en un informe que Rukmini escribi√≥ sobre los rehenes estadounidenses en Siria fueron examinadas a fondo en ese momento por reporteros y editores internacionales y el editor p√ļblico del Times, y se publicaron los resultados de esos an√°lisis¬Ľ, dijo. ¬ęNo tengo conocimiento de nueva informaci√≥n que suscite dudas sobre la forma en que se trat√≥¬Ľ.

Dejando de lado estos temas, el artículo sin duda tuvo un impacto en Washington, presionando al gobierno de los Estados Unidos para que reconsidere su prohibición de rescate.

Pero la historia en s√≠ est√° ahora bajo una inc√≥moda nube de dudas. Permanece en el sitio web del Times, sin mencionar las preguntas que rodean el informe inicial. La √ļnica correcci√≥n dice que el texto, cuando se public√≥ por primera vez, no dejaba claro que Abo Aljoud hab√≠a utilizado un seud√≥nimo.

El mes pasado, esa misma nube de duda descendi√≥ sobre ¬ęCalifato¬Ľ. Y Callimachi ahora enfrenta intensas cr√≠ticas dentro y fuera del Times, por su estilo de reportaje, por las narrativas cinematogr√°ficas en sus textos y por el lugar del Times en discusiones m√°s amplias sobre retratos del terrorismo.

Sin embargo, aunque parte de la cobertura la retrató como una especie de actriz deshonesta en el Times, mi investigación sugiere que estaba cumpliendo lo que pedían los jefes principales de la organización de noticias, con su apoyo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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