En su desesperaci√≥n, los refugiados en M√©xico env√≠an ni√Īos solos a la frontera





En medio del campamento de refugiados m√°s grande en la frontera M√©xico-Estados Unidos, tan cerca de Texas que los migrantes pueden ver una bandera estadounidense ondeando en el R√≠o Grande, los ni√Īos de Marili se enfermaron.





Josue ten√≠a cinco a√Īos. Madeline, tres. La peque√Īa familia se reuni√≥ en una carpa de nylon de dos mantas la semana pasada cuando la temperatura baj√≥ a casi 3 grados cent√≠grados.

Los ni√Īos tosieron, dijo Marili, y sus dedos de manos y pies se pusieron rojos. El m√©dico del campo identific√≥ casos de congelaci√≥n.

Como la mayor√≠a de los casi 1,600 refugiados que buscaron asilo en el campamento informal, Marili y sus hijos hab√≠an cruzado la frontera de los Estados Unidos en el verano del hemisferio norte, solo para ser enviados de regreso a M√©xico para esperar su juicio por sus casos de asilo. ‚ÄĒParte de una pol√≠tica estadounidense implementada hace un a√Īo llamada Protocolos para la Protecci√≥n de los Migrantes.

En las √ļltimas semanas, docenas de padres han visto a sus hijos, durmiendo al aire libre en el fr√≠o, enfermando o deprimidos.

Muchos decidieron ayudarlos de la √ļnica manera que sab√≠an c√≥mo enviarlos solo a trav√©s de la frontera. Cuando Josu√© y Madeline se enfermaron, fue el turno de Marili de tomar una decisi√≥n.

Estos casos ilustran el costo humano de la política de la administración Trump y sugieren que Estados Unidos, México y las Naciones Unidas no estaban preparados para lidiar con muchas de las consecuencias no deseadas.





Marili, que hu√≠a de la violencia de las pandillas en Honduras, sab√≠a que los ni√Īos no acompa√Īados eran recibidos en los Estados Unidos sin tener que enfrentar la burocracia de los Protocolos de Migraci√≥n y esperar meses.

La madre de 29 a√Īos, que, como otras personas, pidi√≥ no ser identificada por su apellido porque tem√≠a que pudiera afectar su solicitud de asilo, dijo que cre√≠a que irse a casa ser√≠a un suicidio.

Así que envolvió a sus hijos con toda la ropa de invierno donada y garabateó una carta a las autoridades de inmigración de Estados Unidos en un trozo de papel.

"Mis hijos están muy enfermos y en gran riesgo en México", escribió. "No tengo otra forma de asegurarlos".

Apret√≥ la carta en la mano de Josu√©, dijo, y remiti√≥ a los ni√Īos a tres agentes de aduanas y protecci√≥n fronteriza de Estados Unidos en el medio del Puente Internacional Gateway, el puente que se extiende sobre el r√≠o Grande, que une Matamoros con Brownsville en Texas

"Josué me dijo: 'Por favor, déjenos quedarnos'", dijo Marili, llorando por el recuerdo. "Pero como madre, sabía que esa era la mejor decisión para ellos".

Luego corri√≥ hacia el fondo del puente y observ√≥ a trav√©s de la cerca c√≥mo entraban los ni√Īos, llorando y pregunt√°ndose cu√°ndo volver√≠a a verlos, esperando que encontraran a su esposo.

Había ingresado a los Estados Unidos y había solicitado asilo antes de la implementación de los Protocolos de Protección de Migrantes y se le permitió quedarse.

En las √ļltimas tres semanas, seg√ļn los migrantes y los trabajadores humanitarios, al menos 50 ni√Īos han hecho el mismo cruce.

The Washington Post entrevist√≥ a los padres de 20 de ellos. El martes por la ma√Īana, tres ni√Īos m√°s fueron enviados a trav√©s de la frontera. El mi√©rcoles, otros tres.

En cada tienda, las familias ahora hablan abiertamente sobre si enviar√°n a sus hijos y cu√°ndo lo har√°n.

Más de 47,000 migrantes han sido enviados de regreso a México desde el comienzo de los Protocolos de Protección de Migrantes en enero.

Hasta septiembre, se hab√≠an completado 9,974 casos; Solo 11 migrantes, o el 0.1%, recibieron asilo, seg√ļn el Centro de intercambio de acceso a registros transaccionales, o Trac, un centro de investigaci√≥n en la Universidad de Syracuse.

"Nos est√° quedando claro que todo esto es una mentira", dijo Reyna, de 38 a√Īos, quien envi√≥ a su hija Yoisie de 15 a√Īos al otro lado de la frontera la semana pasada. "Nos dicen que esperemos, esperemos y esperemos, pero aqu√≠ nadie recibe asilo".

El Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos no ha devuelto las llamadas para hacer comentarios.

Los refugiados dormían en el campamento arbolado en la base del puente internacional en agosto. No reciben asistencia de los Estados Unidos o las Naciones Unidas.

En cambio, tienen carpas, ropa y alimentos donados por un grupo de jubilados estadounidenses y atenci√≥n m√©dica de un grupo sin fines de lucro cuyo √ļnico m√©dico se re√ļne bajo una lona azul.

Funcionarios de la ONU dicen que han sido informados durante meses de que el gobierno mexicano llevar√° a los migrantes a un lugar mejor, pero eso no ha sucedido.

"Aprendimos sobre la situaci√≥n, pero no ten√≠amos la capacidad suficiente para ayudar", dijo Dora Giusti, jefa de protecci√≥n infantil de Unicef ‚Äč‚Äčen M√©xico. "Y el gobierno mexicano segu√≠a diciendo que (los migrantes) ser√≠an retirados del estado, por lo que est√°bamos esperando para ver si pod√≠amos ayudar all√≠".

La agencia de la ONU para los refugiados dice que las ciudades fronterizas en el estado de Tamaulipas, donde se encuentra Matamoros, "se encuentran entre las más precarias y peligrosas del país, lo que limita nuestras acciones en el área".

El gobierno municipal abrió un refugio en una cancha de baloncesto cubierta el mes pasado. Con capacidad para 300 personas, ya está lleno.

El refugio tambi√©n est√° a millas del puente, lo que dificulta que los migrantes lleguen a la frontera en las fechas del juicio o se re√ļnan con abogados voluntarios.

Todos los d√≠as, el gobierno de los Estados Unidos env√≠a decenas de migrantes a Matamoros bajo los Protocolos de Protecci√≥n de Migrantes. Los llevan directamente al campamento y generalmente duermen afuera hasta que encuentran una tienda de campa√Īa.

El campamento est√° formado por cientos de tiendas de campa√Īa agrupadas en una acera estrecha y un matorral de matorrales a lo largo del R√≠o Grande.

Hay pocas duchas, muchas personas se duchan y lavan su ropa en el río. Una vez una vaca muerta pasó flotando y quedó atrapada al lado del campamento. De nuevo, el cadáver de un hombre sin cabeza fue arrastrado por el agua hasta la orilla.

Un frente fr√≠o se instal√≥ durante tres d√≠as la semana pasada. Inmediatamente, los ni√Īos comenzaron a enfermarse.

Gabrielle, de 15 a√Īos, de San Pedro Sula en Honduras, comenz√≥ a toser. Sarai, de 12 a√Īos, de Santa Rosa de Cop√°n, tambi√©n en Honduras, estaba vomitando. Valeria, de 5 a√Īos, de la capital hondure√Īa, Tegucigalpa, estaba febril y abatida.

Global Response Management, una organizaci√≥n sin fines de lucro de Florida que dirige la peque√Īa cl√≠nica m√©dica bajo la lona azul, ha visto un aumento en el n√ļmero de pacientes, en su mayor√≠a ni√Īos.

Los casos m√°s comunes fueron enfermedades respiratorias, dijo Megan Algeo, la doctora de turno en ese momento.

En un caso, dijo Algeo, ella convenci√≥ a los agentes de inmigraci√≥n de Estados Unidos para que acepten a un ni√Īo para atenci√≥n de emergencia.

Los padres en diferentes partes del campamento decidieron que no era justo mantener a sus hijos aquí. Algunos se unieron a un grupo de Facebook llamado Solicitantes de asilo para discutir sus opciones y lo que sucedería si sus hijos cruzaran la frontera solos.

"Estaba pensando que mi hija va a morir aquí", dijo Blanca, la madre de Valeria.

Todos tenían parientes en los Estados Unidos. Su idea era enviar a sus hijos a vivir con cónyuges, hermanos, primos mientras esperaban en Matamoros para completar el proceso de asilo.

Les preocupaba otro frente frío u otra inundación (hubo una en septiembre) o los secuestros patrocinados por los carteles.

Gabrielle cruzó sola el puente, llevando una bolsa de plástico con sus papeles de asilo.

Sarai fue con un amigo. Valeria y su hermana, Anahi, de 7 a√Īos, cruzaron la frontera de la mano.

Todos est√°n ahora en refugios en diferentes partes de los Estados Unidos. Seg√ļn la pol√≠tica de los Estados Unidos, los ni√Īos no acompa√Īados que ingresan al pa√≠s son puestos bajo custodia del gobierno hasta que las autoridades puedan encontrar a sus familiares para quienes pueden ser liberados.

Glady Ca√Īas, quien dirige el programa Helping Them Triumph (ayud√°ndoles a ganar), una de las pocas organizaciones humanitarias en el campamento, intenta convencer a los padres de que no env√≠en a sus hijos solos.

"¬ŅPor qu√© enviaste a tu hija?", Le pregunt√≥ a Israel, el padre de Gabrielle. Israel, de 40 a√Īos, mir√≥ al suelo. Estaban parados frente a su tienda azul.

"Estaba enferma", dijo. "Est√°bamos desesperados. Un ni√Īo no puede esperar aqu√≠ por un a√Īo". Canas lo abraz√≥.

"Personalmente no estoy de acuerdo con lo que est√°n haciendo", dijo m√°s tarde. "Un ni√Īo necesita padres. Pero cuando miras la situaci√≥n aqu√≠, entiendes la desesperaci√≥n".

Para muchas familias en el campamento, los ni√Īos, y las amenazas contra ellos, fueron la raz√≥n por la que huyeron de sus pa√≠ses en primer lugar.

V√≠ctor, de 28 a√Īos, sali√≥ de El Salvador con su hija Arleth, ahora de 10 a√Īos, despu√©s de que fue agredida sexualmente por un hombre afiliado a una pandilla local. Se quej√≥ V√≠ctor.

Lleva los documentos de la corte y los registros del hospital que prueban el caso con detalles alarmantes. El hombre fue sentenciado a 12 a√Īos de prisi√≥n por "agresi√≥n sexual menor", dice una transcripci√≥n de la corte.

Tan pronto como fue declarado culpable, dijo Víctor, los pandilleros vinieron tras la familia. En agosto, huyeron.

Víctor y Arleth fueron enviados de regreso a Matamoros el 28 de agosto, antes de que las carpas estuvieran disponibles. Pasaron 15 días durmiendo al aire libre.

Finalmente, encontr√≥ trabajo en un restaurante chino, ganando $ 7 por d√≠a. Salv√≥ y compr√≥ una tienda de campa√Īa.

Pero después de dos meses, Arleth se enfermó y vomitó todo el tiempo. Su tienda se había inundado dos veces bajo la lluvia.

Desde el abuso, Arleth ha luchado por mantener la calma entre grandes grupos de personas y odiaba cruzar el campamento para usar uno de los ba√Īos qu√≠micos.

Víctor la llevó varias veces a la enfermera de Médicos sin Fronteras, que venía al campamento dos veces por semana. Pero ella nunca mejoró.

A fines de septiembre, en el d√©cimo cumplea√Īos de Arleth, V√≠ctor le compr√≥ un pastel y cinco velas. Le pidi√≥ a alguien en una tienda vecina que les tomara una foto sonriendo.

Como su salud no mejoró, Víctor le preguntó qué pensaba de cruzar la frontera sola.

"Ella me dijo: 'Pap√°, solo quiero salir de este lugar. Quiero estar en los Estados Unidos'", dijo.

Los abogados del campamento se han enterado recientemente de los muchos padres que eligen enviar a sus hijos solos.

"Estos padres se vieron obligados a considerar una opción impensable: salvar a sus hijos enviándolos solos a los Estados Unidos o mantenerlos en el norte de México, donde estarán expuestos a enfermedades graves, secuestros, torturas y violaciones", dijo Rochelle Garza, de la Unión Americana. de las libertades civiles de Texas.

En la √ļltima semana de octubre, V√≠ctor camin√≥ con Arleth hasta el borde del puente internacional y la vio acercarse a los agentes de inmigraci√≥n estadounidenses.

"Nunca terminamos", dijo m√°s tarde, llorando. "Toda tu vida, siempre hemos estado juntos".

"La gente puede escuchar lo que hice y pensar que soy un mal padre. Pero es al revés. Lo hice por mi hija porque no teníamos otra opción para salvarla".

Durante una semana no tuvo noticias de ella. Entonces ella llam√≥ a su madre en El Salvador. Ella estaba en un refugio del gobierno en alg√ļn lugar de Texas. Los detalles eran vagos.

La madre de Víctor grabó un mensaje de su hija para él.

"No te preocupes, papá. Estoy bien", dijo. "Espero que estés conmigo pronto".
Llamó el mensaje repetidamente y lloró.

"La verdad es que no tengo mucha confianza en que mi caso funcione", dijo. "Estoy luchando por ella. Pero no lo sé".

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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