En Per√ļ, la polarizaci√≥n est√° representada por dos extremos antidemocr√°ticos.





Los peruanos van a las urnas este domingo (6) para tomar una decisión difícil. Por un lado, la candidata de extrema derecha, Keiko Fujimori; por el otro, el candidato de extrema izquierda, Pedro Castillo.





Keiko es hija de Alberto Fujimori, un dictador responsable de las más graves violaciones a los derechos humanos de la década de 1990. Castillo, una activista anti-ideología de género que promete romper con el orden institucional del país.

Esta segunda vuelta trae importantes lecciones para la pol√≠tica de la regi√≥n y, sobre todo, para los brasile√Īos.

La primera lecci√≥n es la victoria del conservadurismo militante. En Per√ļ, la base social ha cambiado y, aunque los cat√≥licos son mayor√≠a, los evang√©licos son los que tienen influencia pol√≠tica, en particular los neopentecostales. Keiko y Castillo comparten la lucha contra lo que ellos llaman ¬ęideolog√≠a de g√©nero¬Ľ y ven los valores conservadores como el buque insignia de sus discursos pol√≠ticos. Aunque considerado de extrema izquierda, Castillo tambi√©n es ¬ęterriblemente¬Ľ ultraconservador. Agendas progresistas relacionadas con el respeto de las libertades Los derechos humanos quedan fuera de la segunda vuelta en Per√ļ.

La segunda lecci√≥n es que la judicializaci√≥n de la pol√≠tica ha desestabilizado nuestros sistemas pol√≠ticos. Como en Brasil, la clase pol√≠tica peruana fue diezmada por el poder judicial: dos presidentes cayeron en cinco a√Īos, un expresidente se suicid√≥, y esto abri√≥ la puerta no a la renovaci√≥n de la clase pol√≠tica, sino al surgimiento de extremistas y la infiltraci√≥n de corrupto.

Tanto como en Brasil, la Operaci√≥n Lava Jato de Per√ļ foment√≥ un sentimiento antipol√≠tico que claramente coqueteaba con un sentimiento antidemocr√°tico. El grupo pol√≠tico de Keiko Fujimori es notoriamente corrupto. En el caso de Pedro Castillo, graves denuncias de corrupci√≥n pesan en contra del principal l√≠der de su partido y parlamentarios elegidos por su movimiento. La judicializaci√≥n de la pol√≠tica no ha enajenado a los corruptos, pero ha valorado a quienes no muestran aprecio por la democracia.

La tercera lección es que, en sociedades polarizadas, la fragmentación de candidaturas en la primera vuelta favorece a quienes mejor vocalizan los diferentes polos. Pedro Castillo, un maestro de escuela del interior del país, totalmente desconocido, obtuvo algo más del 19% de los votos. Fujimori se quedó con el 13%. Es decir, dos tercios del electorado votaron por los otros ocho candidatos disponibles que cubrían todo el espectro político democrático, de izquierda a derecha pasando por el centro.





La cuarta lecci√≥n es que la polarizaci√≥n no se puede confundir con el extremismo. El hecho de que haya dos polos no significa que sean autom√°ticamente dos extremos. Al comienzo de la campa√Īa, los medios peruanos cometieron este error al llamar repetidamente al principal candidato de centroizquierda ‚Äúchavista‚ÄĚ. Fue sorprendentemente superado por Pedro Castillo, √©l, s√≠, un verdadero extremista.

El mismo error se cometi√≥ aqu√≠, en 2018, y persiste en art√≠culos de los formadores de opini√≥n m√°s calificados de nuestro pa√≠s. Si, por un lado, el radicalismo de Keiko es comparable al de Jair Bolsonaro (el peruano es ciertamente m√°s moderado que el brasile√Īo), Castillo no es de la misma naturaleza que Fernando Haddad o cualquier otro posible candidato de la izquierda brasile√Īa.

El peruano apoya un discurso abiertamente anticapitalista, propone una distribución radicalmente igualitaria de la riqueza y ha prometido cerrar la Corte Constitucional del país. Castillo hace que el PT parezca un partido conservador moderado.

En Per√ļ, la polarizaci√≥n est√° representada por dos extremos antidemocr√°ticos. Este no fue nuestro caso en 2018. No todas las derechas son fascistas, ni todas las izquierdas son autoritarias. No se puede pretender que los candidatos democr√°ticos no est√©n exentos de correr el riesgo de que el electorado ya no sepa diferenciar entre democracia y autoritarismo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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