En nueve meses, el presidente de Colombia se desgasta con múltiples derrotas





El día en que Iván Duque, 42, tomó posesión como presidente de Colombia, el 7 de agosto del año pasado, ventaba tanto en Bogotá que los invitados tenían que sostener sus ropas con las manos para que no volar.





Detrás de Duque, un ayudante intentaba hacer que un paraguas se quedara parado sobre la cabeza del nuevo mandatario, pero no había modo. La escena de la ventanilla se volvió meme, con comparaciones con el final de "Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez, cuando un vendaval arrasa a Macondo. Es decir, para muchos, fue signo de malos presagios.

Nueve meses después, quien hizo tal interpretación va teniendo, por ahora, alguna razón. Electo con el 54% de los votos, Duque es el mandatario colombiano con imagen más impopular en ese mismo período de la gestión de los últimos 20 años. Ernesto Samper (1994-1998), Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) y Juan Manuel Santos (en 2010) tenían más del 60%.

Según las encuestas de abril, Duque tiene hoy un 30% de aprobación y un 59% de rechazo (Datexto) o un 34% de aprobación y un 58% de rechazo (Polimétrica).

En general, las caídas tan bruscas en ese índice tienen que ver con la economía, pero no es el caso de Colombia, que, dentro del marco de desaceleración regional, va bien. Según la CEPAL, el PIB debe crecer un 3,3% en 2019.

"Los errores de Duque son políticos, ante todo. En la relación con los tratados de paz hechos o completados por el gobierno anterior [Santos]en la relación con el Congreso, con Venezuela, con las medidas que prometió contra corrupción y no cumplió. Y lo peor es que eso viene agravándose ", dice el científico político Juan Gabriel Tokatlian.

Duque hizo su nombre atacando el acuerdo alcanzado con la ex guerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Pero, como éste ya había sido aprobado cuando él asumió, prometió que lo mantendría, con cambios.





Lo hizo de forma brusca, en marzo, cuando presentó seis propuestas de veto al Estatuto de la JEP (Justicia Especial de la Paz), un tribunal especial creado para juzgar crímenes de la guerrilla, que concede amplias amnistías y penas alternativas a la prisión.

La propuesta sufrió una dura derrota en el Congreso, donde el partido de Duque, el Centro Democrático, no tiene mayoría.

Duque perdió aún puntos al cancelar la negociación que el gobierno venía manteniendo desde la gestión anterior con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Esto causó nuevos atentados y el crecimiento de la guerrilla, ahora en parte acampada en territorio venezolano, protegida por el dictador Nicolás Maduro.

También pesan sobre Duque los asesinatos de 276 líderes sociales desde que asumió. Estos voluntarios, que intentan establecer relaciones con ex guerrilleros y ayudar a las comunidades en la implementación de la paz, son mal vistos por las facciones criminales (Bacrim) que operan en el interior y por los paramilitares.

Su compromiso con la ex guerrilla de las FARC se va mostrando débil. Según el acuerdo de paz, el Estado garantizaba la seguridad de los ex combatientes, para que éstos, una vez desarmados, no fueran asesinados por sus enemigos históricos.

Pero desde que Duque asumió ya hubo 126 homicidios de ex guerrilleros, lo que motiva deserciones y fugas de éstos, muchos van a unirse a las filas del ELN.

Duque también viene enfrentando marchas de sindicatos que piden mejor distribución de ingresos y menos impuestos, y de estudiantes, que quieren más inversión y calidad en la educación.

Los sindicalistas temen, además, el plan de reforma laboral que Duque quiere enviar al Congreso dentro de su PND (Plan Nacional de Desarrollo), que permite la flexibilización de los contratos de trabajo.

Otra de sus dolores de cabeza ha sido el propio padrino político, el hoy senador Álvaro Uribe, ya conocido por "divorciarse" de un apadrinado antes -Juan Manuel Santos, de quien se convirtió en mayor rival.

La relación entre Duque y Uribe aún no llegó a ese punto, pero el ex mandatario lo viene criticando por no saber dialogar con el Congreso para hacer aprobar sus leyes. Uribe es el político más popular del país, con cerca del 53% de imagen positiva.

Por último, Duque ha tenido problemas con Estados Unidos, incluso con Colombia, que ha sido llamada varias veces por la Casa Blanca, de "líder regional" y "más importante aliado de Estados Unidos en América del Sur".

La relación de ambos países ha tenido percusiones y empeoró en abril, cuando Trump dijo que "desafortunadamente, el negocio de las drogas ha crecido mucho en Colombia".

Desde que, en la gestión de Santos, se dejó de fumigar con químicos las plantaciones de coca, el número de hectáreas dedicadas al cultivo se duplicó.

Duque quiere volver a fumigar, pero con ello violaría el acuerdo de paz, y para hacerlo, necesitaría la aprobación del Congreso. La fumigación aérea fue abolida a petición de las ex-Farc y de los campesinos, por hacer mal a la salud, y sustituida por la erradicación manual, mucho más lenta.

La temperatura real de la crisis del gobierno Duque será evaluada en las próximas elecciones regionales en octubre, que elegirán gobernadores de 32 departamentos (estados) y alcaldes de 1.099 ciudades.

En Bogotá, quien está adelante en las encuestas es el partido Verde, que quedó en tercer lugar en las presidenciales pero viene retomando espacio político.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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