En las Bahamas, un padre ciego lleva a su hijo a la espalda en busca de seguridad





El viento hab√≠a arrancado el techo de la casa. Afuera el mar se elevaba, trag√°ndose la tierra. Brent Lowe sab√≠a que necesitaba escapar, llev√°ndose a su hijo de 24 a√Īos que tiene par√°lisis cerebral y no puede caminar.





Pero Lowe tenía otro problema: es ciego.

Puso a su hijo adulto sobre su espalda y bajó el escalón del porche. El agua rebelde afuera le llegó a la barbilla.

"Fue demasiado aterrador", dijo Brent Lowe, de 49 a√Īos.

Aferrándose a los vecinos, buscó a tientas hasta llegar a la casa más cercana que todavía estaba en pie. La casa estaba a cinco minutos, una eternidad.

Las improbables historias de supervivencia como esta han surgido lentamente en los días desde que el huracán Dorian azotó las Bahamas, castigando las islas de Gran Bahama y Abaco durante días antes de trasladarse a la costa este de los Estados Unidos. .

La devastaci√≥n ya se pod√≠a ver desde el aire, pero el costo humano total de la cat√°strofe a√ļn est√° lejos de ser claro, con 30 muertes confirmadas hasta el momento y las autoridades advierten que el n√ļmero real podr√≠a ser mucho mayor.





El n√ļmero real de muertos "puede ser asombroso", dijo el ministro de Salud, Duane Sands, quien actualiz√≥ la cifra oficial el jueves por la noche.

Algunos barrios quedaron reducidos a escombros, casi completamente aplastados por la tormenta. En otros, el 95% de las casas fueron da√Īadas o destruidas.

Miles de personas ahora están sin hogar, refugiándose en gimnasios o iglesias. Las autoridades esperan recibir grandes cantidades de cuerpos a medida que se aclara el alcance de la destrucción.

Cuando el huracán Dorian azotó las islas el domingo, recordó Brent Lowe, su furia total pareció golpearlo.

La tormenta fue una de las m√°s poderosas que jam√°s haya cruzado el Atl√°ntico. Su ojo se estaba acercando, y las ocho personas dentro de la casa de cemento de Lowe's eran especialmente vulnerables.

Adem√°s de Lowe y su hijo con discapacidad f√≠sica, algunos vecinos cuyas casas ya hab√≠an sido destruidas tambi√©n fueron alojados all√≠. Entre ellos hab√≠a dos ni√Īos.

Con la tormenta aullando, el techo de la casa comenzó a levantarse y luego caer nuevamente.

Los vientos sostenidos en Abaco alcanzaron 296 km / h ese d√≠a, con r√°fagas de hasta 352 km / h. El grupo busc√≥ protegerse en el ba√Īo, donde todos se aferraron y rezaron por ayuda. El hijo de Lowe estaba acurrucado en la ba√Īera.

Fue entonces cuando el viento se llevó el techo.

Expuestos a los vientos y la lluvia, los vecinos tuvieron que irrumpir uno por uno. Se aferraron el uno al otro y partieron para encontrar un lugar para protegerlos.

"Nunca antes en mi vida había pasado por algo como esto", dijo Lowe. Ha pasado por huracanes anteriores, pero dijo que nunca podría haber imaginado el terror de ese día.

El peque√Īo grupo lleg√≥ a la casa de un vecino. Lowe y su hijo se quedaron all√≠ por un d√≠a hasta que un autob√ļs de rescate pudiera recogerlos el lunes y llevarlos a un refugio.

El martes por la noche, Lowe fue llevado a Nassau, donde pod√≠a hacer la di√°lisis que necesitaba tres veces por semana. Su hijo tuvo que quedarse en Abaco bajo el cuidado de su cu√Īada.

"Vine aquí solo con la ropa que llevaba en mi cuerpo el sábado", dijo.

Aunque Lowe y su hijo ahora están a salvo, su vía crucis apenas está comenzando de alguna manera.

Lowe dice que no sabe si su hija mayor sobrevivió a la tormenta. Las líneas telefónicas no han funcionado durante días, y la comunicación con Abaco es extremadamente pobre.

"Hablé con ella justo antes de que comenzara el vendaval", dijo. "Me gustaría poder hablar con alguien tanto para saber cómo están, estoy realmente preocupado por ellos, por todos".

Muchas personas perdieron sus hogares debido al huracán que en Marsh Harbour, la ciudad principal de Abaco, hasta 2,000 personas buscaron refugio en una clínica y un complejo gubernamental. Las autoridades han advertido que puede ser necesario establecer campamentos para albergar a los muchos sobrevivientes.

Las autoridades de las Bahamas han instado a los ciudadanos a permanecer unidos.

"No hay palabras para expresar el dolor que sentimos por nuestros compatriotas en Abacos y Gran Bahama", dijo el ministro de Turismo y Aviación, Dionisio D'Aguilar, en un comunicado. "Tenemos que unirnos para ayudar a nuestros hermanos y hermanas en su momento de necesidad y ayudar a que nuestro país se levante de nuevo".

Como muchos de sus vecinos, Brent Lowe ahora no tiene hogar. Después de pasar toda su vida en las afueras de Marsh Harbour, donde crió a sus hijos y trabajó en una pescadería hasta que perdió de vista la diabetes, su casa, su comunidad y todo lo que construyó fueron destruidos.

Aun así, Lowe quiere volver a Abaco.

"Me tengo que ir", dijo. “Ahí es donde está mi familia. Mis hijos están allí, mis hermanos, mis hermanas, todos están allí ".

Pero no está seguro sobre el futuro de la isla. La destrucción fue catastrófica. En el área donde vivía, "el 90% de las casas están comprometidas", dijo Lowe. “Estoy hablando de techos rotos, casas totalmente derrumbadas.

"Cuando llegue a casa, no sé dónde viviremos, no sé qué voy a hacer".

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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