En la agitación política, Bielorrusia va a las urnas





Aproximadamente 7 millones de los 9,5 millones de bielorrusos pueden completar el proceso de votación para presidente este domingo (9).





Es la disputa m√°s electrizante para el mando de la ex rep√ļblica sovi√©tica desde 1994.

Despu√©s de 26 a√Īos de autocracia, Aleksandr Lukachenko es desafiado por un frente de oposici√≥n viable, que promete eliminar el apodo de ¬ęla √ļltima dictadura en Europa¬Ľ en el pa√≠s.

Las afirmaciones anteriores son ciertas, pero nadie en el país espera otro resultado que no sea la fraudulenta victoria de Lukachenko.

‚ÄúHab√≠a un fuego al acecho. Ahora comienza el fuego. Lo que suceda de ahora en adelante es lo que importa ‚ÄĚ, dice Vitali Shkliarov, un comercializador bielorruso que se hizo un nombre trabajando para Bernie Sanders en los Estados Unidos y para la oposici√≥n rusa.

√Čl, que vive en Washington y no est√° involucrado en las elecciones, fue arrestado en Minsk en el cuarto retiro, el d√≠a despu√©s de hablar por tel√©fono con hoja. Fue acusado de ayudar ilegalmente a la oposici√≥n, lo que √©l niega.

Shkliarov enumeró dos factores centrales para el desafío sin precedentes que, si no se materializa en las elecciones oficiales, se presenta ante Lukachenko.





Para él, la élite local siempre ha apoyado al presidente debido a su alineación automática con el Kremlin. En 1999, ambos países firmaron una unión que Vladimir Putin intenta transformar en un país.

Lukachenko siempre obtuvo favores de su vecino, pero este a√Īo pas√≥ semanas sin petr√≥leo subsidiado por Mosc√ļ.

Para empeorar las cosas, ha sido receptivo a olas de Occidente, como la visita del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, al país en febrero.

Putin puede tolerar un Lukachenko susceptible, tanto que llegaron a un acuerdo, pero no la absorción del vecino por las estructuras políticas occidentales.

En la mente rusa, Bielorrusia y Ucrania deben ser aliados de Mosc√ļ o, como mucho, neutrales, sin permitir la presencia de tropas de la OTAN (alianza militar occidental) tan cerca de sus fronteras.

Esto ya sucedi√≥ en un momento de debilidad rusa, cuando la OTAN se uni√≥ a las tres ex rep√ļblicas sovi√©ticas del B√°ltico en 2004.

Putin, que ya estaba en el poder en ese momento, no permitió una repetición: en 2008 Rusia entró en guerra con Georgia y, en 2014, anexó Crimea de Ucrania para evitar movimientos similares.

As√≠, el encuentro con Mosc√ļ asust√≥ a la √©lite. La clase siempre ha tenido un refugio en Rusia en crisis.

‚ÄúEl otro punto fue el coronavirus. La negaci√≥n de Lukachenko les record√≥ a todos lo de Chernobyl, cuando la radiaci√≥n tambi√©n era invisible y el gobierno dijo que no hab√≠a nada ‚ÄĚ, dijo Shkliarov.

En 1986, la explosión en la planta de energía nuclear de la entonces Ucrania soviética se produjo muy cerca de la frontera con Bielorrusia, donde se había criado el comercializador.

¬ęTodos recordaban el trauma, yo lo recuerdo bien¬Ľ, dijo. ¬ęAhora ten√≠an miedo, mientras las escuelas permanec√≠an abiertas¬Ľ, dijo √©l, quien es investigador asociado en la Universidad de Harvard (EE. UU.).

Lukachenko gan√≥ notoriedad, junto con el estadounidense Donald Trump y el brasile√Īo Jair Bolsonaro, como uno de los raros l√≠deres en minimizar el Sars-CoV-2. Dijo que ¬ęvodka y sauna¬Ľ matar√≠an el virus.

A los 65 a√Īos, ganador de unas elecciones libres en 1994 y otros cuatro por fraude denunciado por observadores internacionales, el presidente asegura ser el √ļnico capaz de ¬ęsalvar al pa√≠s¬Ľ.

Pero la realidad es mucho m√°s oscura de lo que quieren los medios occidentales encantados por la figura de Svetlana Tikhanovskaia, la principal contrincante.

Profesora de ingl√©s de 37 a√Īos, es la esposa del popular youtuber Siarhei Tikhanovski, quien se present√≥ como candidato en mayo.

‚ÄúEsto es algo que nunca se ha visto. En Bielorrusia es muy dif√≠cil registrarse como candidato y hab√≠a colas de ciudadanos que quer√≠an firmar un apoyo formal para √©l. Era su Telegram, no el candidato. Los j√≥venes no se conectan con Lukachenko ‚ÄĚ, dijo Shkliarov.

Los paralelos con el bloguero ruso Alexei Navalni, un fuerte oponente de Putin, y el comediante Volodimir Zelenski, presidente electo ¬ęforastero¬Ľ en Ucrania, fueron inmediatos.

El detalle es que el presidente orden√≥ el arresto de Tikhanovski en mayo, acusado de una campa√Īa ilegal. Fue liberado y comenz√≥ a recolectar firmas en lo que se denomin√≥ Flip-Flop Revolution.

Esto habla de la imaginaci√≥n de los pueblos de habla rusa, como los bielorrusos. El popular poema infantil ‚ÄúA Barata Monstro‚ÄĚ, del ruso Kornei Tchukovsky (1882-1969), tiene un insecto con bigote, una caracter√≠stica sorprendente de Lukachenko. Luego, la zapatilla: ‚ÄúAlto a la cucaracha‚ÄĚ fue el lema de los activistas.

El 29 de mayo, Tikhanovski regresó a la cárcel después de un motín en un mitin y nunca se fue. Su esposa decidió postularse y prometer una nueva elección si ganaba.

El 17 de julio, su candidatura se convirtió en un frente feminista con otras rivales de Lukachenko consideradas viables electoralmente llamadas Vmeste (juntas).

Viktor Babariko, arrestado en junio por cargos de fraude, estuvo representado en el frente por su jefa de campa√Īa, Maria Kalesnikaia.

Valeri Tsepkalo, quien huyó a Rusia en julio por temor a terminar en la cárcel, envió a su esposa, Veronika.

Svetlana pudo movilizar multitudes seg√ļn el est√°ndar bielorruso: m√°s de 30.000 asistieron a marchas en Minsk. Lo hizo a pesar de la represi√≥n, que podr√≠a dar a Shkliarov tres a√Īos de prisi√≥n y afectar a unas 1.300 personas, seg√ļn ONG humanitarias.

No hay una investigación confiable en Bielorrusia, solo encuestas en línea y un instituto estatal que le da el 70% al presidente. Hay otros tres candidatos candidatos en la disputa, que, por cierto, parece decidida porque la votación anticipada, que comenzó el martes (4), permite todo tipo de fraudes.

La campa√Īa incluso gan√≥ un toque extra de misterio cuando Lukachenko anunci√≥, la semana pasada, el arresto de 33 mercenarios rusos que se encontraban en el pa√≠s.

Esto no ayud√≥ a la relaci√≥n con Mosc√ļ. El viernes (7), habl√≥ con Putin sobre el caso y tambi√©n dio a conocer el arresto de un n√ļmero incierto de estadounidenses. Los analistas se preguntan si el Kremlin se tomar√≠a la molestia de intervenir en el vecino.

El consenso es que no, salvo en caso de guerra civil. Y eso dependerá de la naturaleza del incendio que el prisionero Shkliarov ve ahora en proceso. Sobre todo si ya se ve combustión este domingo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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