En Folha siempre trabajé aprendiendo





Este viernes (19), el hoja completa 100 a√Īos de existencia. El s√°bado (20), cumplo 49 a√Īos. De estos, 28 de ellos los pas√© trabajando como periodista para hoja. A diferencia de muchos compa√Īeros, que iban y ven√≠an de distintas redacciones, yo siempre era el mismo, aunque cumpl√≠a funciones distintas y ocupaba algunos puestos en el exterior. Pas√© la mayor parte de mi vida en hoja que fuera de ella.





Y es una de esas iron√≠as de la vida. Porque, cuando estaba en la universidad _ estudi√© historia y periodismo_, llegu√© al cuarto a√Īo con la certeza de que ser√≠a historiador para siempre.

Cuando subía y bajaba por las rampas del hermoso edificio del Departamento de Historia y Geografía de la USP, pensé que haría, además de la graduación, el posdoctorado, y que escribiría libros y ensayos sobre mi materia favorita. , América Latina.

Pero el azar lo cambi√≥ todo. Llegu√© un d√≠a a la facultad de periodismo y unos compa√Īeros me convencieron de que fuera en grupo a hacer el examen de pr√°cticas en hoja. Era 1993. Ninguno de ellos pas√≥ la prueba, pero yo s√≠. Pens√©, entonces, que iba a aprender algunas cosas en ese curso y que luego podr√≠a tomar otras decisiones.

No fue así. Entré a la sala de redacción y me enamoré de ella de inmediato. En ese momento, todo era bastante diferente. No había Internet, las computadoras eran grandes y abovedadas. Algunos viejos periodistas de la casa todavía se negaban a abrazar las computadoras y mantenían las mesas con cajones atados a máquinas de escribir.

Como editor de Ilustrado, encargada de mecanografiar, una a una, los nombres de las películas que se estrenan en el cine, con los respectivos tiempos de cada sesión, casi me volví loco, pero llegué a conocer cómo la redacción a la que dedicaría una gran parte de mi tiempo en el periódico.

Estos fueron los tiempos de post-campa√Īa de Diretas-J√° y la post-implementaci√≥n inicial del Proyecto Folha. Por tanto, nuevos retos, que persisten hasta el d√≠a de hoy. Entre ellos, mantener el proyecto actual y tambi√©n seguir innovando. Incluso en medio de las crisis econ√≥micas, la industria period√≠stica y, ahora, con el impacto de la pandemia de coronavirus. Son tiempos para seguir evitando dificultades y creer en la relevancia e importancia de hacer periodismo profesional de ahora en adelante y durante mucho tiempo.





Le debo al periódico haber podido entrevistar a artistas que admiro. Haber ido a hablar con el historiador Eric Hobsbawm (1917-2012) en su casa de Londres, haber viajado a México para entrevistar a Rod Stewart con su LP bajo el brazo. Habiendo desayunado con Michael Stipe, de R.E.M., también en Inglaterra. Haber sellado una amistad con el escritor Ian McEwan, quien luego se convirtió en un intercambio mutuo de visitas. Don DeLillo me recibió en su oficina de Manhattan, hablé con Bono en la sede de la BBC en Londres y con García Márquez en Cartagena.

Entrevistando a la autora de ‚ÄúEl cuento de la doncella‚ÄĚ, Margaret Atwood, en Cartagena (Foto Sylvia Colombo)

Si no fuera por hojatampoco pudo haber tenido una cobertura internacional inolvidable. De la Guerra de Kosovo a las manifestaciones en Venezuela. Desde volar en el jet de Evo Morales para entrevistarlo en Bolivia hasta visitar el campamento de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) en medio de negociaciones de paz. No habría conocido el dolor de los padres de los estudiantes asesinados en Ayotzinapa, México, ni las heridas que dejó la Guerra de Malvinas en las propias islas.

Hablando con el líder chavista Jorge Rodríguez, en Caracas (Foto Maria Carolina Ocque)

Si mi dedicaci√≥n al peri√≥dico me impidi√≥ cumplir mi sue√Īo de convertirme en acad√©mico, al mismo tiempo me abri√≥ la posibilidad de asistir a una universidad diferente, la del mundo real, y vivirla con una intensidad alucinante.

Mi vida en hoja ha sido una experiencia de aprendizaje agradable, obviamente con algunas excepciones, como soportar muchas horas de reuniones aburridas o el desgaste de muchos cierres imperfectos.

Nada de esto hubiera sido posible si no hubiera conocido tambi√©n a gente incre√≠ble adentro. All√≠ hice algunos de mis amigos m√°s queridos, colegas que me ense√Īaron mucho, con quienes re√≠ y discut√≠, as√≠ como una persona que alegr√≥ mis d√≠as y que el peri√≥dico y sus amigos extra√Īan profundamente.

Ciertamente no lo estar√© en 200 a√Īos. Pero desde mi primera tarea como aprendiz, acompa√Īar al colega Moraes Eggers a cubrir un entrenamiento del Palmeiras (soy del Corinthians), con mi primer bloc gris en la mano, hasta el d√≠a en que termino de escribir este texto, siento que cada minuto vali√≥ la pena y el trabajo sigue siendo agradable.

L√°stima que dos antiguos lectores de hoja. Mi abuelo Jo√£o, que hojeaba el peri√≥dico mientras tomaba su trago de whisky preguntando: ¬ę¬Ņd√≥nde est√° tu art√≠culo?¬Ľ y mi abuela Josefina, que guardaba recortes de mis textos para luego comentar conmigo.

La foto amarillenta de mi clase de aprendiz, en 1993, bajo el mando de Sandra Muraki (Archivo fotogr√°fico)

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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