En el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, familiares recuerdan registros





Las dictaduras establecidas en Brasil, Argentina, Uruguay y Chile en el siglo XX utilizaron las desapariciones forzadas como una herramienta sistemática de represión política.





Preocupada por el aumento de casos de este tipo en el mundo, la ONU reconoció en 2010 el 30 de agosto como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.

A continuación, el hoja cuenta la historia de personas desaparecidas en cada uno de estos cuatro países sudamericanos.

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‘La sensaci√≥n es que est√°s buscando a la persona para siempre’

Durante a√Īos, tres hermanas y su madre vivieron entre la b√ļsqueda y la espera, imaginando las posibilidades del destino de Pedro Alexandrino de Oliveira Filho. ‚ÄúLa sensaci√≥n es que buscas a la persona para siempre. No hay redenci√≥n en nosotros, cuando no sabes lo que pas√≥ ‚ÄĚ, dice una de ellas, la periodista Angela Oliveira Harvaky, de 76 a√Īos.

La √ļltima vez que la familia vio a Pedro, entonces de 22 a√Īos, fue en la Navidad de 1969, en Belo Horizonte, cuando sali√≥ de casa para buscar un amigo.

Poco antes, la policía lo había llevado al Departamento de Orden Político y Social (Dops), donde lo llevaron de noche para ser torturado. Salió 21 días después, sordo de un oído y con secuelas en todo el cuerpo.





¬ęLo que m√°s le sorprendi√≥ fue que se disputaran en moneda qui√©n iba a hacer la tortura¬Ľ, recuerda √Āngela. ¬ęMe dijo: ‘simplemente me hicieron m√°s fuerte, ahora s√© lo que tengo que hacer'¬Ľ.

El joven se incorpor√≥ a la guerrilla de Araguaia e hizo el √ļltimo contacto con su familia en 1972.

Con Amnistía, en 1979, no regresó, como esperaban los familiares. En la década de 1980, su madre, Diana Piló, escuchó la confirmación de que Pedro se había ido a Araguaia. Se puso en contacto con las autoridades y viajó por el mundo en busca de Pedro.

Las hermanas también. Eliana estuvo cuatro veces en Xambioá, ahora Tocantins, donde un campesino le dijo a la Comisión de Amnistía que el cuerpo de Pedro fue tomado luego de que fue ametrallado por paracaidistas del ejército mientras estaba enfermo, en una red, en medio de la selva amazónica. No se encontró nada.

¬ęLo √ļnico que tenemos es su certificado de defunci√≥n, pero √©l no tiene la historia¬Ľ, dice √Āngela. ¬ęEn el caso de los desaparecidos, siempre queda algo sin resolver en ti¬Ľ.

Los cuerpos no desaparecen. Alguien los esconde ¬ę

La uruguaya Mar√≠a Macarena Gelman, de 43 a√Īos, fue una pol√≠tica desaparecida hasta los 23, aunque no ten√≠a ni idea. En 2000, se enter√≥ de que no era la hija biol√≥gica de los padres que la criaron, sino de una pareja argentina secuestrada por la dictadura cuando eran incluso m√°s j√≥venes que ella.

Marcelo Gelman, de 20 a√Īos, y Mar√≠a Claudia Iruretagoyena, de 19, fueron secuestrados en agosto de 1976 en Buenos Aires y trasladados a un centro de tortura. Marcelo fue asesinado de un tiro en la nuca. Mar√≠a Claudia, embarazada de siete meses, fue llevada a Uruguay, su √ļltimo paradero conocido.

‚ÄúLos cuerpos no desaparecen. Alguien los esconde ‚ÄĚ, dice Macarena. ¬ęNo puedo asimilar qu√© tipo de personas pueden hacer algo as√≠, si creen que son due√Īos de la vida del otro¬Ľ.

Sus dos abuelas participaron en las Abuelas de Pra√ßa de Maio. Padre de Marcelo, el poeta argentino Juan Gelman emprendi√≥ durante a√Īos una campa√Īa para encontrar al ni√Īo que llevaba Mar√≠a Claudia, con el apoyo de nombres como Chico Buarque y Eric Hobsbawn.

Macarena estudi√≥ bioqu√≠mica en la Universidad de la Rep√ļblica y sab√≠a poco de lo sucedido.

Con la campa√Īa de b√ļsqueda del abuelo, los vecinos recordaron un beb√© que fue dejado en una canasta en una casa, al mismo tiempo que nac√≠a el hijo de Mar√≠a Claudia.

El padre adoptivo murió antes de que ella descubriera la verdad, sin poder preguntarle cuánto sabía. La madre dijo que no sabía nada.

‚ÄúEn ning√ļn momento hubiera preferido no saber lo que descubr√≠. Siempre prefer√≠ saber toda la verdad ‚ÄĚ, dice Macarena.

Ella sigue siendo la √ļnica hija de personas desaparecidas encontradas en Uruguay. Sobre el paradero de su madre, dice que tiene tanta informaci√≥n hoy como en 2000.

Macarena denunció a Uruguay ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por el caso y finalmente el país fue condenado.

¬ęLas fotos borrosas de los carteles eran parte de la desaparici√≥n¬Ľ

‚ÄúLa categor√≠a de desaparecidos tal como la conocemos hoy no exist√≠a antes de las dictaduras de Am√©rica Latina en la d√©cada de 1970. Y esta es una de las cosas m√°s dram√°ticas que le pueden pasar a una familia‚ÄĚ, dice la escritora chilena Diamela Eltit, de 71 a√Īos.

Vivi√≥ en Chile durante la dictadura, conviviendo con la desaparici√≥n de amigos y compa√Īeros.

‚ÄúCuando los familiares empezaron a buscar a los desaparecidos, nos empezamos a acostumbrar a las im√°genes que imprim√≠an camisetas y carteles. No eran im√°genes de calidad, porque en ese momento no hab√≠a tanta tecnolog√≠a y la mayor√≠a de los desaparecidos eran de mala procedencia. Eso fue parte de la historia de su desaparici√≥n, esa imagen borrosa ‚ÄĚ, dice.

Diamela era estudiante y entusiasta de Unidad Popular, la coalici√≥n de izquierda que eligi√≥ al presidente socialista Salvador Allende en 1970. ‚ÄúEn esos a√Īos, escuch√© [o cantor e compositor] V√≠ctor Jara, vivi√≥ con el tel√≥n de fondo de la cultura que marc√≥ esta era de esperanzas ‚ÄĚ.

En 1973, cuando los militares lanzaron un golpe, bombardearon la sede del gobierno chileno y llevaron a Allende al suicidio, Diamela dice que llegaron semanas de incertidumbre y asombro.

‚ÄúSab√≠amos que los estadios se estaban llenando de oponentes, era un s√≠mbolo muy fuerte. Pero no imaginamos que muchos de ellos desaparecer√≠an para siempre. La muerte de Jara asombr√≥ a mi generaci√≥n ‚ÄĚ.

La cantante Jara fue arrestada y torturada antes de ser asesinada a tiros el 16 de septiembre de 1973, a la edad de 40 a√Īos.

‚ÄúFue una de las cosas que m√°s marc√≥ a nuestra generaci√≥n de artistas. Seguimos actuando, pero siempre a escondidas ‚ÄĚ, dice el escritor, que estuvo casado con el poeta Ra√ļl Zurita y, actualmente, con el exministro de Allende Jorge Arrate.

Diamela actu√≥ como traductora de fugitivos de la dictadura brasile√Īa que buscaban esconderse en Chile.

Para ella, estos tiempos no deben olvidarse. ‚ÄúNo podemos creer que la democracia sea algo que se ha logrado desde siempre. El golpe de Estado chileno es una demostraci√≥n de c√≥mo las cosas pueden cambiar de la noche a la ma√Īana. Y la justicia tarda en llegar, cuando llega ‚ÄĚ.

¬ęFue decisi√≥n de un delegado y mi vida fue diferente¬Ľ

Luciana Ogando, de 43 a√Īos, estuvo a punto de convertirse en una persona desaparecida de la √ļltima dictadura militar argentina (1976-1983).

Nacida en el centro de detención de Campo de Mayo, no puede explicar por qué en lugar de ser entregada ilegalmente a otra familia -como con unos 500 bebés nacidos en cautiverio- fue liberada con su madre cuando era recién nacida.

‚ÄúSon cosas arbitrarias e inexplicables que tambi√©n sucedieron en ese momento. Fue decisi√≥n de un delegado, y mi vida termin√≥ siendo diferente por eso y tambi√©n mi mirada a ese per√≠odo ‚ÄĚ, dice.

Sus primos y algunos amigos no tuvieron tanta suerte, cuyos padres a√ļn hoy siguen desaparecidos. Luciana supo su historia poco a poco.

‚ÄúEs com√ļn que las historias de hijos de perseguidos y desaparecidos est√©n llenas de citas, resentimientos, ideolog√≠as. Todav√≠a me interesan todos, pero mi forma de ver las cosas es un poco diferente ‚ÄĚ, explica. Para ella, parece m√°s importante trabajar la memoria a trav√©s de la sensibilidad.

Y eso, dice, se lo debe a su padre adoptivo, el franc√©s Gilles, quien la introdujo en el mundo de la literatura, de la que se enamor√≥. ‚ÄúSe habla mucho de los muertos y desaparecidos y poco de los que asumieron la tarea de llevar una familia destrozada, como sucedi√≥ con la m√≠a. Eso es lo que nos dio mi padre adoptivo ¬ę.

Su padre biológico, Osvaldo Lenti, fue baleado en 1977 por un tribunal revolucionario de la propia guerrilla, acusado de haber proporcionado información bajo tortura. Su madre, Paula Ogando, entonces embarazada de ella, fue arrestada y mantenida en cautiverio hasta su nacimiento.

Liberadas, madre e hija huyeron a Uruguay, donde Paula conoció a Gilles. Los dos vivieron un tiempo en Brasil y se fueron a Francia.

Durante a√Īos, Luciana fue informada de que su padre biol√≥gico hab√≠a muerto en un accidente automovil√≠stico. Pero cuando regres√≥ a vivir a Argentina, siendo adolescente, descubri√≥ la verdad, lo que gener√≥ conflictos con su madre.

¬ęCreo que solo nos conocimos en 2018, cuando ella vino de Francia a Argentina para ser testigo en juicios por cr√≠menes cometidos durante la dictadura¬Ľ.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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