En busca de la inflación perdida





En la reunión de agosto en Jackson Hole, Jerome Powell, gobernador de la Reserva Federal estadounidense, asumió que quiere inflación. Su discurso parece querer revertir las prioridades anteriores, ajustándose más a las necesidades actuales.





Mientras tanto, los temores deflacionarios han vuelto a acechar a la eurozona, anticipando que tarde o temprano el Banco Central Europeo seguirá las opciones estadounidenses. Sin embargo, si estas decisiones parecen inevitables, difícilmente serán suficientes.

El control de la inflación, como se hace actualmente, tiene su embrión en las décadas de 1950 y 1960 con el llamado Curva de Phillips, lo que sugirió la existencia de una relación negativa entre inflación y desempleo. Los responsables de la política económica podrían decidir entre priorizar la inflación o el desempleo.

Al demostrar que era posible la coexistencia de alta inflación y alto desempleo, fenómeno conocido como estanflación, la crisis del petróleo de la década de 1970 cuestionó la vigencia de estas teorías.

Nunca más la práctica de la economía se liberó del yugo del control de la inflación, que desde entonces ha sido el objetivo central de las autoridades monetarias.

Se siguió la definición de reglas mecánicas de política monetaria para los bancos centrales, con el objetivo de alcanzar valores predefinidos de inflación, generalmente del orden del 2%, en una práctica conocida como metas de inflación. El desempleo se resolvería naturalmente ajustando las expectativas de los agentes para eliminar la incertidumbre asociada con la alta inflación.

Los bancos centrales también deben ser independientes de los gobiernos nacionales, para evitar la tentación de ceder a la inflación por razones electorales.





En el nuevo milenio, la crisis dot.com forz√≥ a la baja los tipos de inter√©s estadounidenses, seguidos por los tipos de inter√©s de la zona euro. La econom√≠a, sin embargo, sigui√≥ siendo an√©mica, con la inversi√≥n y el crecimiento desaceler√°ndose, como anticipando el estancamiento secular al que se refiere Larry Summers. La √ļnica inflaci√≥n que persisti√≥ fue la de los activos, financieros y reales, allanando el camino para la debacle econ√≥mica y financiera que ser√≠a la crisis de 2008.

Mientras tanto, en la eurozona, en nombre del control de la inflaci√≥n, las pol√≠ticas fiscales y fiscales fueron socavadas por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. En Portugal, estas pol√≠ticas dieron como resultado tasas de crecimiento anual promedio de alrededor del 0,5%, el peor desempe√Īo en los √ļltimos 60 a√Īos.

El miedo a la inflación fue tan exacerbado que, a raíz de la crisis financiera, Jean-Claude Trichet, entonces gobernador del BCE, anunció un aumento de la tasa de interés de referencia para combatir la inflación.

La lenta respuesta a la crisis de 2008 por parte del BCE, que retrasó el lanzamiento de una política monetaria no convencional, así como la falta de solidaridad europea en la resolución de los problemas de la crisis de la deuda soberana, también estuvieron marcadas por los temores de la subida generalizada de precios.

El control de la inflaci√≥n ha condicionado la pol√≠tica econ√≥mica durante demasiado tiempo, introduciendo entrop√≠a en la resoluci√≥n de problemas urgentes. Ha servido para centrar la pol√≠tica econ√≥mica exclusivamente en la pol√≠tica monetaria, lo que ha tenido el efecto de favorecer las ganancias financieras f√°ciles, minando el inter√©s y la confianza en la inversi√≥n productiva. Tambi√©n ha aportado argumentos para, en palabras de Adair Turner, demonizar el d√©ficit y la deuda, justificando la contenci√≥n del gasto p√ļblico tan necesaria para la recuperaci√≥n econ√≥mica.

La reciente crisis ha sacudido las convicciones más profundas de la política económica. El discurso de Powell en Jackson Hole es una expresión de esto.

Aceptar la inflación implica reconocer que existen otras prioridades en la coyuntura actual, como el empleo y el crecimiento. Reconocimiento que fue tardío y que ha impedido la recuperación económica sostenida.

Es aceptar que será necesario sustentar la economía por tiempo indefinido. Y, sobre todo, se trata de legitimar la existencia de déficit y deuda y su muy probable financiación de una forma menos convencional.

Con el discurso de Powell y las recientes decisiones de la Reserva Federal estadounidense, la política monetaria parece querer reconciliarse con la inflación. Sin embargo, esta determinación no es suficiente. Para recuperar la inflación y el empleo perdidos, es imperativo recuperar la política fiscal.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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