Elogio del Agua





Regresó la lluvia al oeste cantero lusitano, largos meses de prolongada ausencia. Después de una noche de arrebatada invernia, de temporal deshecho (José Saramago, El año de la muerte de Ricardo Reisse escucha el susurro de las aguas allá afuera, el chapoteo de los carros en la frontera en el borde de los caminos. Quien soplan las persianas para contemplar el temporal, qué expectador en la comodidad de su habitación, mirando el baldaquino de las nubes, confirma sin sorpresas las previsiones de la meteorología – daban lluvia para hoy. La lluvia, corriendo, se precipita para abrazar la ventana; las gotas, tamborilando, juegan en el cristal. Es necesario abrir los arcos, los guardaespaldas, exhumar la ropa de invierno. Hay que calzar las botas, vestir los quispos, las gabardinas, los impermeables; es importante no olvidar el paraguas. Al atravesar el umbral de la puerta, los charcos de agua, como un suelo vidrioso, reflejan la mojada casería (Cesario Verde, "Cristalizaciones", El Libro de Cesario Verde ); el aire frío sopla, helado, en la cara; los regatos, a escurrir de los canales, levantan su canto; un efluvio telúrico se alza del lecho de hojas secas, donde se consuman las bodas entre el cielo y la tierra.





Pero la lluvia, a diferencia del sol, cuando nace, no es igual para todos. (…), que las aguas del río se modifican en su recorrido; porque podía haber añadido lo mismo de las aguas de la lluvia. La misma lluvia que riega los campos, también alaga las plantaciones. En exceso, provoca inundaciones en Estados Unidos, los países de Europa y Asia. La escasez de lluvia, por otro lado pavimenta de mosaicos secos y agrietados el continente africano, donde, como el caballo de Atila, en el suelo que calca ningún brote vuelve a nacer. La escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial, cifra que deberá sufrir un aumento en los próximos años, como consecuencia del cambio climático y de la gestión inadecuada de los recursos naturales. También en Portugal, donde estuviste, lluvia, cuando llamamos por ti en los veranos que pasaron?

En este contexto, la Asamblea General de las Naciones Unidas incluyó la disponibilidad y la gestión sostenible del agua entre 17 metas globales, que se tituló de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), una agenda de acción teniendo como horizonte el año 2030 como horizonte. Envolver cuestiones de desarrollo económico sostenible, justicia social, trabajo, salud, educación, lucha contra el cambio climático y preservación de los recursos naturales. En lo que se refiere al acceso a los recursos hídricos, el documento pretende asegurar la universalidad, calidad y sostenibilidad en el abastecimiento de agua y saneamiento de aguas residuales; la protección y recalificación de los ecosistemas acuáticos y terrestres; la promoción del uso sostenible, equilibrado y equitativo de agua de buena calidad; el aumento de la resistencia frente a las inundaciones, sequías y otros fenómenos extremos derivados del cambio climático («Transforming our world: the 2030 Agenda para el desarrollo sostenible»). Para no hablar de que el agua representa la fuente más importante de energía renovable.

En realidad, es indiscutible el lugar central que el agua asume en la naturaleza. Tales de Mileto (c.624 a. C. – 546 a. C.) afirmaba que el agua era la sustancia primordial (archéen la que todas las cosas tendrían su origen. Describía la tierra como "leño flotante" sobre el agua cósmica, jangada planetaria podríamos llamarle, circunvalorando, año a año, alrededor del faro solar. Tasa era la atención que Tales dedicaba al referido elemento, que, según un relato de Plutarco (c. 46 d.C. – c 120 d.C.), mientras sondaba las alturas en busca de indicios de pluviosidad, Tales tropezó y cayó. Platón (c. 427 a. C. – c. 347 a. C.), a su vez, en el diálogo Teeteto añade que Tales cayó en un pozo. Buscando agua en el firmamento del cielo, fue debajo de los pies que la encontró. A pesar del caricato de la situación, este episodio es considerado el momento fundador de la filosofía occidental. Siglos más tarde, Friedrich Nietzsche (1844-1900) diría que "la filosofía griega parecía comenzar con una idea absurda, con la proposición: el agua es el origen y la matriz de todas las cosas", ya que, en esta expresión, sólo en estado de crisálida, se encontraba contenido el pensamiento todo es uno" (Friedrich Nietzsche, La Filosofía en la Edad Trágica de los griegos). Fue un pequeño paso para el hombre que cayó, pero un gran paso hacia la filosofía, que surgió.

La ciencia ha venido a confirmar la relevancia del agua para la vida y, en particular, para el ser humano. Fue en el agua que, por primera vez, despuntó la vida en este planeta, azul sobre el escenario negro del Universo, tonalidad que le es ofrecida por el manto acuático que cubre tres cuartos de su superficie. Al igual que Tales, es aún agua que buscamos en el firmamento, como sucede en las misiones espaciales que buscan señales de vida en otros planetas.

Sabemos actualmente que el agua representa aproximadamente el 60-70% de la composición corporal, lo que, por mayoría de razón, vino a confirmar la admirable intuición de Tales, en lo que a la naturaleza del hombre se refiere. El agua es, de hecho, el principal constituyente celular, siendo un agente indispensable en el mantenimiento del equilibrio hidroelectrolítico del organismo, en la regulación de la temperatura corporal, en el normal funcionamiento de los órganos y en los desempeños físico y cognitivo.

De ahí que la Dirección General de Salud (DGS) haya lanzado este verano la campaña de divulgación "Agua – La Nueva Mega Bebida", que pretende subrayar la importancia del agua, como componente esencial para una alimentación sana. En una era en que las bebidas azucaradas asumen un lugar destacado medios de comunicación y las botellas multicolores de bebidas espirituosas adornamos escaparates de los bares, nunca es demasiado subrayar las virtudes de estas claras y frescas aguas cristalinas (Luis de Camões, rimas), bebida más simple, transparente y sana.





Esta agua es la misma que viene de las lluvias: el agua que crea, el agua que revitaliza, el agua que regenera. La imagen perfecta del devenir y del retorno, el agua retoma su ciclo, en el viaje que emprende entre el cielo y la tierra. El bailado de la lluvia continúa, entre la coreografía de los paraguas de colores.

médico, Profesor invitado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Lisboa.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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