El triste espect√°culo del f√ļtbol





El enfoque del melindroso tema del f√ļtbol, ‚Äč‚Äčpor las pasiones y consecuente parcialidad que habitualmente acarrean, recomienda una previa declaraci√≥n de inter√©s por parte de quien sobre el asunto se pronuncia. Personalmente, hago una declaraci√≥n de desinter√©s, dado que no es el f√ļtbol una modalidad por la que nutre entusiasmo y no ser adepto de club alguno.





Sin embargo, la relevancia social del f√ļtbol y la animosidad que a su alrededor se avoluma, justifican alguna reflexi√≥n, no centrada en la actividad deportiva, sino como potencial problema de orden y paz p√ļblicas, materias del inter√©s de todos. Es, pues, como ciudadano y no como adepto, que la cuesti√≥n me merece atenci√≥n.

La pasi√≥n del f√ļtbol legitima y normaliza la inobservancia de las reglas elementales de la civilidad. Aceptamos sin dificultad que los juegos entre los llamados grandes clubes exijan la movilizaci√≥n de una aparatosa operaci√≥n de seguridad, m√°s adecuada a una situaci√≥n de insurrecci√≥n que a un mero evento deportivo, destinado al entretenimiento. Conformamos con la simbolog√≠a inspirada en los movimientos neo-nazis utilizados por las claques y su comportamiento tribal y agresivo.

No nos indignamos con el comportamiento de personalidades respetables de nuestra vida p√ļblica, a las que es consentida la transfiguraci√≥n en protagonistas de arruinaci√≥n cuando hablan sobre f√ļtbol, ‚Äč‚Äčestimuladas en las televisiones a la berraria y al insulto por moderadores inmoderados, que lo permiten en nombre de las audiencias que suben en la justa medida de los decibelios.

Nos habituamos al lenguaje desbragado con que los dirigentes y el ej√©rcito de comentaristas televisivos, que de oficio representan a los clubes, denuncian esc√°ndalos – reales o ficticios -, levantan insinuaciones y sospechas, acentuando, con la irresponsabilidad y la inconsecuencia que s√≥lo la impunidad consienten, un entorno de conflictividad que no s√≥lo desvirt√ļa la esencia del f√ļtbol, ‚Äč‚Äčque debe basarse en juego limpio y en una rivalidad respetuosa y urbana, como genera un ambiente tenso, que puede degenerar en situaciones de violencia de consecuencias dram√°ticas, pues de las palabras pronunciadas en un estudio de televisi√≥n a los actos en las calles va a una corta distancia.

A la complacencia general, por la que somos todos responsables, se a√Īade la falta de coraje del poder pol√≠tico en abordar con firmeza la cuesti√≥n – dadas las llamadas de muchos a los clubes de f√ļtbol ya las sociedades an√≥nimas deportivas y la convicci√≥n de que la proximidad con los dirigentes se traducen en votos -, aprobando mecanismos sancionadores particularmente severos a todos los responsables de esta escalada.

Por el contrario, los agentes pol√≠ticos muestran una confranzante tibieza, patente, por ejemplo, en la reacci√≥n del Gobierno a los graves incidentes de mayo del a√Īo pasado en la Academia de Alcochete, que se excus√≥ a comentar el caso con el c√≥modo pretexto de que se trataba de un " tema de la esfera de la justicia, antes de preocuparse s√≥lo para asegurar que la final de la Copa de Portugal a tener lugar, es decir, por lo que buscan s√≥lo para asegurarse de que no carec√≠an de los ingredientes de la receta antigua romana de pan y circo para liquidar las personas.





Como suele suceder aqu√≠, es de esperar que s√≥lo en caso de tragedia, que desgraciadamente es mucho m√°s que un escenario hipot√©tico, las autoridades se resuelven a actuar. Asistimos entonces al proverbial cari√Īo de dolor de las principales figuras del Estado, solemnemente pronunciadas de cara cerrada, anunciando una profusi√≥n legislativa y reglamentaria, la creaci√≥n de una oleada de comit√©s e institutos, a sumar a los ya existentes, que poco o nada han hecho, remitiendo hasta ahora, a un comprometido silencio, ya la constituci√≥n de la inevitable comisi√≥n parlamentaria de investigaci√≥n para averiguar por qu√© no se ha hecho lo que toda la gente sabe que no se ha hecho y, sobre todo, porque no se ha hecho. Como de costumbre, demasiado tarde.

El autor escribe de acuerdo con la antigua ortografía.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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