El trabajo de una (co) vida





Una de las pocas cosas buenas de tocar el fondo (si no el √ļnico) es que, desde all√≠, solo puedes escalar. Una crisis requiere el reemplazo de algunos h√°bitos, procedimientos y formas de pensar que, por una raz√≥n u otra, se han vuelto imposibles o indeseables por otros que son m√°s eficientes y compatibles con la nueva forma de vida que nacer√° de un per√≠odo tan problem√°tico.





Las estimaciones sobre el impacto económico de la epidemia de covid-19 no son optimistas, por el contrario, describen graves escenarios de contracción de la economía, con la recesión ya garantizada y los temores de una depresión en el horizonte.

En Portugal, los primeros estudios apuntan a ca√≠das de 10 a 20% en el PIB, acompa√Īadas de desempleo en el orden de 10-15%. Hoy en d√≠a, los temores de recesi√≥n debido a la guerra comercial entre Estados Unidos y China son anhelosos. B√°sicamente, y en comparaci√≥n con la crisis financiera de 2008, la expectativa de los gobiernos y los mercados es que la situaci√≥n que estamos viviendo hoy ser√° peor que hace 12 a√Īos.

Pero esta crisis tiene una peculiaridad que no ha ocurrido desde antes de la Primera Guerra Mundial: que fue causada por una pandemia. En 2008, las empresas se declararon en quiebra y el desempleo se disparó, pero no porque la gente no pudiera abandonar sus hogares; ahora las medidas restrictivas en todo el mundo dejan a países enteros confinados a sus cuatro paredes.

En ese momento, los gobiernos y los bancos centrales podr√≠an ser efectivos para contener el choque principal, una importante brecha financiera. En 2020, el impacto econ√≥mico es una consecuencia secundaria de un shock mucho m√°s all√° del √°rea de acci√≥n de los bancos centrales. Aunque las redes sociales y los tel√©fonos inteligentes ya exist√≠an en 2008, 12 a√Īos despu√©s, estos t√©rminos se volvieron centrales para nuestras vidas y la inminencia de tecnolog√≠as como 5G o inteligencia artificial que forma parte de nuestra vida cotidiana es palpable, lo que hace que nosotros un ser verdaderamente tecnol√≥gico y globalmente interconectado.

Estas premisas hacen que el teletrabajo, por ejemplo, parezca una de las pr√°cticas m√°s obvias e inmediatas para implementar como modus operandi Muchas actividades terciarias.

La recomendación del teletrabajo del Gobierno, incluida en las medidas cuasi opcionales del estado de emergencia vigente en Portugal, puede facilitar esta transición, que se considera crucial en un momento de movimientos de población limitados y en el que parecen las primeras medidas anunciadas por António Costa escaso y dejará, al principio, una cuarta parte de las empresas que no tienen una solicitud ultraburocrática para una línea de crédito de tasa dudosa.





Y, en una realidad altamente incierta, es imperativo que el tejido empresarial, especialmente el de servicios, se acelere y se adapte a esta evoluci√≥n hacia un paradigma a√ļn m√°s digital, en el que se privilegia la ausencia de contacto directo con el otro, como una forma de minimizar La posibilidad de contagio.

Aunque no todos los trabajos se pueden realizar de forma remota, la eliminación de los viajes (y la posterior disminución de la huella ambiental del trabajador), la comodidad de trabajar en casa y, para el empleador, la eliminación de los costos con el transporte y las asignaciones de comidas parecen Ya tengo suficientes aspectos positivos para considerar la implementación de un esquema de teletrabajo; Cuando esto se agrega a las ganancias de productividad, tenemos una fórmula ganadora.

A√ļn as√≠, siempre hay quienes resisten el cambio, como centros de llamadas que, a pesar de tener un √°rea de negocios perfectamente compatible con el teletrabajo, contin√ļan, en medio de la epidemia, no permiten el teletrabajo, prefiriendo tener trabajadores en espacios abiertos 50 personas, sin una computadora fija, en un claro incentivo para propagar el virus.

Y sí, no todos los trabajos se pueden realizar de forma remota, pero, tal como la situación de emergencia lo está obligando, habrá muchos más de lo que la población en general podría imaginar.

Con las escuelas cerradas, por ejemplo, habrá que idear formas de continuar remotamente impartiendo conocimiento a los estudiantes, preferiblemente con enfoques más atractivos y eficientes que el viejo y gastado modelo de clase de media hora para grupos de 30 adolescentes (o 150 adultos jóvenes, en el caso de la educación superior), con tecnologías que fomentan la participación y plataformas que permiten una mayor supervisión individual.

El área de Salud también se beneficiaría del uso de tecnologías de comunicación y la transición a la telemedicina, lo que evitaría que los centros de salud y los hospitales realicen consultas o seguimiento de rutina, en línea con lo que muchos hospitales y sistemas de salud ya han comenzado a promover, acelerando comunicación médico-paciente con aplicaciones.

¬ęTeletrabajo¬Ľ o ¬ętelemedicina¬Ľ son palabras que definitivamente suenan como el futuro y la tecnolog√≠a; Ya ¬ęcuarentena¬Ľ tiene un aire arcaico y medieval. En 2020, es lo medieval lo que nos lleva al futuro. Y yo pensando que los 10 hab√≠an sido raros …

El autor escribe seg√ļn la antigua ortograf√≠a.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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