El secuestrado por el Estado Islámico por 8 meses recuerda tormento: & # 039; deshumanización y sadismo & # 039;






El fotoperiodista espa√Īol Ricardo Garc√≠a Vilanova estaba cubriendo la guerra en Siria cuando fue hecho reh√©n por combatientes del Estado Isl√°mico en 2013. Se mantuvo en cautiverio por ocho meses antes de ser liberado en la frontera con Turqu√≠a. Despu√©s, volvi√≥ al pa√≠s y se puso cara a cara con dos de sus secuestradores. Garc√≠a Vilanova regres√≥ a Raqqa, en Siria, para visitar una prisi√≥n del Estado Isl√°mico – el grupo lo mantuvo durante ocho meses en lugares como √©ste
Ricardo Garcia Vilanova
"Eso no es Irak o Libia, eso es otra cosa."
"Todos los d√≠as m√°s de 30 personas mueren, entonces … sea bienvenido a Turqu√≠a, pero tome el tiempo que necesite, dos o tres d√≠as, para decidir si quiere entrar en Siria, ellos pueden matarle".
"Eso fue lo que Nadir, un ex profesor sirio de baloncesto que se transform√≥ en traficante de personas, dijo al fotoperiodista espa√Īol Ricardo Garc√≠a Vilanova, que quer√≠a cruzar ilegalmente la frontera a Siria con el colega periodista Javier Espinosa a finales de 2011.
Meses después, grupos extremistas tomar el control de la revolución contra Bashar al-Assad y comenzar un conflicto que más tarde se convertiría en uno de los mayores desde la Segunda Guerra Mundial, con más de 500 mil muertos y seis millones de refugiados.
Hasta llegar a ese momento, García Vilanova ya había comenzado la jornada que culminaría con su prisión por el grupo autodenominado Estado Islámico (EI).
Esta es su historia:
García Vilanova estaba en la ciudad de Alepo cuando fue llevado por primera vez
Ricardo Garcia Vilanova
Primero contacto
Cuando los grupos jihadistas ganaron más poder en Siria, ser arrestado por uno de ellos -por unas horas o días- se volvió normal.
Con buenos contactos en el área, sin embargo, era posible trabajar sin problemas a pocos metros de los combatientes, ya que su influencia en la ciudad era compartida con el Ejército Libre de Sirio (FSA, por sus siglas en inglés), dominante en la época.
El punto de partida vino cuando el Estado Islámico comenzó a ganar terreno y poder.
Mi primera experiencia directa con ellos fue a mediados de 2012 en la ciudad de Alepo, cuando a√ļn no estaban reunidos en un solo grupo y eran una mezcla de sirios y extranjeros.
En aquella √©poca yo estaba durmiendo en la casa de un amigo, Yasser, el √ļnico m√©dico habilitado para quedarse en el hospital cuando la ciudad fue sitiada por las tropas de Assad, en medio de pesados ‚Äč‚Äčbombardeos y conflictos.
Yo estaba viviendo en la ciudad de Alepo hace varios meses, así que mis contactos eran lo suficientemente fuertes para no tener que preocuparme por el EI, o por lo menos era así como yo pensaba.
Hasta que una noche aparecieron en la casa de Yasser y me llevaron.
Yo fui secuestrado y mantenido por ellos durante 11 días.
El FSA a√ļn era muy poderoso dentro de la ciudad, entonces ellos se comunicaban con el EI, exigiendo que me dejara ir – o ser√≠an muertos.
Yo fui liberado y me quedé en Aleppo por tres semanas más para terminar el trabajo que estaba haciendo.
tensión
En 2013 fui a Deir Zor – la ciudad m√°s grande de la parte oriental de Siria – con el colega periodista Javier Espinosa.
Estábamos con el FSA, pero durante los días que quedamos allí, el equilibrio de poder comenzó a inclinarse en favor del EI.
Para llegar a la ciudad, tuvimos que pasar por m√°s de media docena de puestos de control.
O√≠mos historias de secuestros y testificamos a combatientes del EI atacando un peque√Īo autob√ļs lleno de gente.
La prisión
Pasamos tres semanas en la ciudad antes de intentar salir, en un vehículo del FSA, con cuatro guardias armados.
Los combatientes del EI simplemente nos pararon en uno de los puestos de control y nos llevaron a un edificio cercano.
Fue donde quedamos los primeros 15 días de los ocho meses en que fuimos mantenidos en cautiverio.
A lo largo de ese período, pasamos por varias prisiones del EI en el norte de Siria, donde personas eran torturadas y asesinadas.
Era el nuevo universo delirante del EI, donde un ni√Īo llevaba choques el√©ctricos por fumar o una simple recepcionista del hospital era torturada hasta la muerte.
En nuestras prisiones, entramos en otro nivel de alienación inhumana y de sadismo, y después de varios meses, finalmente encontramos al resto de los rehenes occidentales.
Los otros
Yo tenía una amistad especial con uno de ellos Рnos conocíamos desde la guerra de Libia en 2011, y en Siria compartimos diversos viajes.
El día anterior a su secuestro, estábamos juntos en Alepo. Yo había decidido quedarme unos días más y él decidió irse.
Al día siguiente, recibí una llamada de un amigo de él diciendo que no había llegado al destino planeado.
Al principio no le importé mucho, porque esperábamos que apareciera en unos días, lo que no era tan inusual en Siria en aquella época.
Ahora estaba allí, en aquella celda conmigo.
Después, fue asesinado por nuestros secuestradores.
liberación
El día de mi liberación fue tan surrealista como todos los meses que pasamos con el EI.
Ellos me llevaron a mí ya Javier a la frontera turca y se quedaron atrás mientras los dos avanzábamos.
Cuando los guardias de la frontera turca nos vieron, dispararon en nosotros Рsupongo que pensando que éramos yihadistas intentando atravesar ilegalmente.
Ninguno de nosotros dudaba de que era mejor arriesgar ser baleado que volver con aquellos lun√°ticos del EI.
La historia terminó en una escena delirante, con un funcionario de la frontera turca queriendo nos multar por entrar ilegalmente en el país.
Nunca pagamos la multa.
Fuerzas kurdas luchando contra el Estado Isl√°mico en Siria
Ricardo Garcia Vilanova
Los tent√°culos del EI
Después de mi liberación, decidí continuar el trabajo fotográfico que empecé en 2011, pero eso no era más sobre la revolución, era sobre el EI.
Esta organización se convirtió en el mayor enemigo.
Sus tentáculos ya estaban en varios países y ella controlaba tres capitales en su llamado califato РSirte, en Libia, Mosul, en Irak, y Raqqa en Siria.
He fotografiado los conflictos en esas tres ciudades, as√≠ como en Sinjar, en Irak, Kobane y Tall Mar, en Siria, y en otras, adem√°s del √©xodo masivo de personas en los √ļltimos siete a√Īos.
Esta es la raz√≥n por la que, en mi cuarto viaje a Siria este a√Īo, decid√≠ seguir a la BBC para ver a hombres sospechosos de ser dos de los Beatles (una c√©lula de militantes del Estado Isl√°mico compuesta por cuatro hombres de Londres que eran responsables por vigilar y ejecutar rehenes extranjeros).
"Los Beatles"
En los √ļltimos a√Īos consegu√≠ fotografiar y conversar con jihadistas √°rabes y europeos, con mujeres europeas que decidieron dejar sus vidas en Italia, Alemania o Francia para unirse al EI, pero esa oportunidad de fotografiar y conversar con Alexanda Kotey y El Shafee Elsheikh era nueva.
En mis a√Īos de cobertura del conflicto, vi jihadistas que dieron la vida por algo en que cre√≠an, pero tambi√©n vi muchos intentando huir en barco en los √ļltimos d√≠as de lucha en Sirte – el propio primo de Baghdadi (hombre auto-intitulado Califa, jefe de estado y monarca absoluto teocr√°tico, del Estado Isl√°mico) tratando de escapar de Mosul – o cientos de ellos en autobuses que salen de Raqqa.
Alexanda Kotey y Shafee Elsheikh son acusados ‚Äč‚Äčde ser dos de los cuatro 'Beatles' – como eran llamados guardias del EI que torturaban y mataban prisioneros occidentales en Siria
Ricardo Garcia Vilanova
Kotey y Elsheikh, que deberían ser la elite del EI, intentaron salvar sus vidas traicionando sus propias convicciones y tratando de huir a Turquía.
No todo el mundo es capaz de morir de la manera que debería vivir.
Estos son los m√°s cobardes y despreciables de todos.
La guerra trae a la luz lo peor y lo mejor de las personas, porque los códigos de conducta que establecemos en una sociedad normal, que incorpora leyes y castigos para aquellos que no atienden a esos patrones, son destruidos.
No es que las guerras nos transformen, es que ellas simplemente nos dejan mostrar como realmente somos.
juicio
Ricardo Garc√≠a Vilanova acompa√Ī√≥ al corresponsal de la BBC Quentin Somerville a Siria y logr√≥ confrontar a los dos hombres que cree que lo hicieron reh√©n, que torturaron y mataron al menos a otros 27 occidentales.
La pareja (Kotey y Elsheikh), que fue capturada en enero por las fuerzas kurdas apoyadas por EEUU, se negó a responder a sus preguntas y cerró la entrevista inmediatamente.
No está claro dónde los dos serán juzgados, pero si los Estados Unidos los extradite, ellos podrán encarar la pena de muerte.
García Vilanova, sin embargo, no está a favor de la pena de muerte.
√Čl defiende que ellos pasen el resto de sus vidas en la prisi√≥n, en las mismas condiciones a las que sometieron sus supuestas v√≠ctimas.





Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *