El PS no puede aprender de los errores cometidos


Al cabo de tres años con el actual gobierno es hoy posible comprobar no sólo lo que caracterizó su política económica, sino también cuáles fueron los resultados obtenidos.


Lo que sería normal esperar de cualquier gobierno en el cargo después de que el período de la Troika, teniendo en cuenta los grandes sacrificios que se imponen a la población portuguesa, sería tener el buen sentido de analizar los errores que nos condenan a menores tasas de crecimiento económico en la Unión Europea y de haber provocado la solicitud de asistencia financiera en 2011. No cabe duda de que el principal error de política económica tras la entrada en la zona del euro fue el de entender que la mejor forma de promover el crecimiento económico estaba en el aumento del gasto público, dejando a un plano secundario el aumento de la productividad de las empresas y de la economía, el aumento de la inversión empresarial o el crecimiento de las exportaciones. Esta política económica significaba que Portugal ha tenido un crecimiento cero entre 1999 y 2011. Esta política económica que está mal e inviable, condujo a un gobierno PS tenido en 2011 pidió ayuda a los acreedores extranjeros, al tiempo que reconoce la necesidad de reducir el gasto público y de estimular la productividad en la economía.

Por lo tanto, sería lícito esperar que el primer objetivo del Gobierno actual era evitar la repetición de una política errónea. Sin embargo, desde su posesión, el Gobierno actual ha señalado que su política económica se caracterizará por la promoción del consumo, especialmente a través del aumento del gasto público, como una forma de estimular la demanda interna y el crecimiento del PIB. Esta política se aplica desde 2015, por lo que el crecimiento de la economía portuguesa se basa de nuevo en el aumento del consumo público y privado. Fue fácil reponer o aumentar los salarios de la función pública sin realizar ninguna reforma de la Administración Pública, fue fácil aumentar el valor de las pensiones sin realizar ninguna reforma de la seguridad social, fue fácil reducir el horario de trabajo de la función pública a 35 horas sin calcular los costos más gastos de personal. Son medidas que permiten el aumento del consumo a corto plazo, pero que en nada promueven la productividad de la economía o el crecimiento económico a medio y largo plazo.


Esta política de facilitación y de cesión a varios grupos que dependen del Presupuesto General del Estado, junto con una ausencia total de reformas que mejoren la eficacia o la productividad del Estado se tradujo necesariamente en un aumento continuado del gasto público:

La reducción que se produjo en el déficit presupuestario y en la deuda pública con el PIB, se debió exclusivamente al aumento de los ingresos fiscales y del propio PIB, es decir, a variables vinculadas esencialmente a la actividad del sector privado. El mérito de la reducción del déficit presupuestario correspondió así al sector privado, ya que la contribución del Gobierno actual era negativa. Fue negativo porque además de haber aumentado el gasto público, el actual Gobierno introdujo rigidez en estos gastos a través del aumento del gasto en gastos de personal y pensiones, que no se reducirán cuando se produzca una recesión económica, que tarde o temprano suceder. En ese momento los gastos públicos se mantendrán, pero los ingresos se reducirán, lo que provocará un aumento significativo del déficit presupuestario. Así es claramente la imprudencia de la actual gestión presupuestaria, que debería haber aprovechado este período de crecimiento económico para reformar y reducir el valor del gasto público. Si el Estado hubiera realizado la parte que le competía, reformando su propio funcionamiento o eliminando gastos públicos inútiles, las reducciones del déficit presupuestario y de la deuda pública habrían sido mucho más significativas. Con un déficit presupuestario más pequeño todos los portugueses se habrían beneficiado, porque no habría habido más bajas tasas de interés, lo que haría que el crédito bancario a los hogares y empresas más baratos, lo que permite un mayor crecimiento económico.

Sin embargo, un déficit de presupuesto más reducido mediante la reducción del gasto público, también permitiría una menor carga tributaria, que en Portugal alcanza el séptimo más alto de los 28 países de la Unión Europea. En Portugal, los impuestos directos, indirectos y descuentos para la seguridad social han ido en aumento y ahora representan el 48% de la victoria portuguesa. Se trata de una situación sin justificación económica, pues presupone que el Estado sabe gastar mejor el dinero que las personas o las empresas. Es una política que lleva al estrangulamiento de la economía e impide que las personas puedan aplicar de la mejor manera una parte importante de los ingresos que perciben. La reducción del déficit presupuestario debe alcanzarse no por el aumento de los impuestos, como ha ocurrido en los últimos años, sino a través de la reducción del gasto público, que en consecuencia permitiría una reducción de los impuestos sobre las empresas y sobre las personas.

Por lo tanto, podemos concluir que el actual Gobierno ha optado de nuevo por aumentar el consumo público y el gasto público, a pesar de los malos resultados que esta política económica ha proporcionado en el pasado reciente. De este modo el consumo público que había disminuido entre 2010 y 2016, vuelve a crecer un 1% en 2018 y 2019, mientras que la tasa de crecimiento de la inversión y de las exportaciones cae a cerca de la mitad entre 2017 y 2019 (respectivamente del 9,2% para 5,2% y del 7,9% al 4,5%). Esta caída de la inversión y las exportaciones es, sin duda relacionada con la falta de apoyo que el gobierno actual ha proporcionado a las empresas portuguesas, simplemente por razones ideológicas.

Esta política económica tiene dos consecuencias claras: estamos de nuevo a crecer menos que la Unión Europea (los 28 países, 21 están cada vez más de nosotros) y la tasa de ahorro en Portugal se ha convertido en extremadamente baja, lo que provoca un aumento excesivo de las importaciones y, por consiguiente, una degradación innecesaria de las cuentas exteriores.

La forma saludable de hacer crecer la economía es mediante la inversión en áreas que pueden exportar, a fin de proporcionar, en el mediano y largo plazo, un crecimiento sostenido del nivel de vida de los portugueses y en consecuencia, su consumo privado. Esta es también la forma de promover la sostenibilidad de las finanzas públicas, pues es el crecimiento económico la variable que más puede contribuir a la reducción relativa de los actuales niveles excesivos de gasto y deuda pública.

Es dentro de esta coyuntura económica que el Gobierno elaboró ​​el OGE para 2019. No se refiere al crecimiento económico como una prioridad, pero se mantuvo el aumento del gasto público, sin ningún intento de identificar gastos públicos inútiles o innecesarios. Como se ha mencionado anteriormente, existe un camino alternativo, que se basa en el apoyo a las empresas, que pueden crear riqueza y empleo. A título meramente ilustrativo, quisiéramos indicar algunas medidas que pueden incluirse en el próximo OGE, con el fin de apoyar la actividad y el crecimiento de las empresas:

  • la reducción en el CHAT por el 12,5% y la eliminación de los recargos municipales como una forma de atraer la inversión para Portugal. Mientras que en Europa y en el mundo IRC tasas más bajas en Portugal, en 2018, el IRC y sus derramas se elevó a 31,5%;
  • tasa de IRC del 10% para empresas que exportan más del 50% de sus ventas;
  • aumentar la posibilidad de deducción a la recaudación en IRC, hasta el 50% de los beneficios reinvertidos en la empresa;
  • permitir la deducción a la recaudación en IRC del 40% del valor de la inversión realizada en la empresa, sin límites en cuanto al valor de la inversión;
  • al igual que los intereses, aceptar que se puede aplicar un tipo a los capitales propios de la empresa que se considere un coste fiscal, eliminando también el límite actual de dos millones de euros;
  • en la financiación a la exportación, eliminar el impuesto de sello del 4% y reducir el IVA de los servicios financieros al 20%, como sucede en España;
  • lo que permite la amortización fiscal del fondo de comercio financiero, para facilitar el aumento en el tamaño de las empresas portuguesas a través de fusiones o adquisiciones.

Estos son ejemplos de medidas que contribuyen significativamente a reforzar el capital de las empresas portuguesas, que ambos han sido afectadas desde 2007 por la crisis económica. Con mayor capacidad financiera, las empresas tendrán mayores posibilidades de invertir, de crecer, especialmente en los mercados exteriores y consecuentemente mejores condiciones para crear puestos de trabajo y de contribuir al aumento del PIB. Todos se benefician portuguesa de este nuevo entorno económico.

Dentro del objetivo de reducción del gasto público y también a título de ejemplo, nos gustaría indicar:

  • reforma de la Administración Pública, eliminando o reduciendo departamentos y organismos del Estado que resulten innecesarios o poseedores de desperdicios;
  • reforma del sistema de pensiones de la seguridad social, que equilibre el valor de las cotizaciones con las de las pensiones, estimulando al mismo tiempo el ahorro de los trabajadores, con el concepto de cuánto más descontar más será el valor de su reforma. Tenemos actualmente un sistema de pensiones profundamente desequilibrado, donde el 40% de las pensiones se paga con impuestos, lo que no sucede en ningún otro país europeo;
  • la aplicación de la condición de recurrir a todas las pensiones sociales para garantizar que las ayudas financieras se conceden a las personas que realmente los necesitan, combatiendo simultáneamente el fraude en la asignación de las prestaciones sociales.
  • reducción del valor de las transferencias en un 5% para las Autoridades que tengan un plazo medio superior a un año, en las respuestas a solicitudes de licencias de empresas, así como una prima del 5% para las Autoridades con un plazo medio inferior a seis meses;
  • de igual modo, los organismos de la Administración Central que demoren más de un año en responder a solicitudes de licencias de empresas, no podrán tener evaluaciones positivas.

Finalmente, en vez de aumentar el gasto público en 3 000 millones de euros en 2019, el Gobierno podía haber reducido antes los impuestos, en particular el IRC y el IRS. Con más dinero disponible, las personas y las empresas invertir más, lo que ciertamente contribuiría más al crecimiento económico que el aumento del gasto público. Es un error grave que el Estado siga entendiendo que sabe gastar mejor el dinero que las personas que lo ganan.

¿El Gobierno actual es capaz de aplicar este tipo de medidas? Para un Gobierno que adopte una política de facilidades, buscando sólo agradar, en el corto plazo, al electorado, será ciertamente más fácil nada hacer, limitándose a aumentar el gasto público. Pero un gobierno que busca una política exitosa, por lo que Portugal un país competitivo y proporcionar toda la portuguesa la oportunidad de tomar ventaja de un mejor nivel de vida en el medio y largo plazo, no dudará en poner en práctica este tipo de reforma y medidas. No es posible promover el crecimiento económico aumentando el gasto público, sino ayudando a las empresas a crecer, exportar y crear puestos de trabajo. Esta es la lección que debemos aprender desde la entrada en la zona del euro. ¿Para qué insistir en una política que nos lleva al bajo crecimiento económico?

economista


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Nacho Vega
Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebookhttps://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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