El pródigo Nani (un texto de Bruno Vieira Amaral sobre el buen hijo que a la casa hizo)





Hace cuatro a√Īos, cuando Nani regres√≥ por primera vez al Sporting, mis amigos deportistas se exultaron. Creo que algunos incluso habr√≠an ido al aeropuerto para una de esas temidas t√≠picamente otomanas a jugadores de f√ļtbol. Debo decir que ten√≠an raz√≥n para el entusiasmo. El regreso de un jugador como Nani al f√ļtbol portugu√©s sigue en la cima de sus capacidades, incluso en calidad de pr√©stamo, justific√≥ primeras celebraciones y el aeropuerto de abrazos. Para los deportistas, por estar acostumbrados a ver la distancia al regreso de sus antiguas estrellas a los clubes rivales, a√ļn m√°s. "¬°Es el regreso del hijo pr√≥digo!", Me dec√≠a un amigo m√≠o, euf√≥rico, aunque muy ignorante en materias b√≠blicas.





Esta vez, con la naci√≥n leonina parcialmente sepultada bajo los escombros jur√≠dicos y emocionales dejados por el paso del hurac√°n Bruno, el regreso de Nani ya no motiv√≥ la mitad de las celebraciones. No s√≥lo el jugador tiene otros cuatro a√Īos, como un segundo regreso tiene ese sabor plastificado de las comidas de microondas. Lo que acaba por ser una tremenda injusticia para Nani. En un verano en que jugadores como Rui Patricio, William Carvalho, Gelson Martins, Rafael Le√£o y Podence, todos formados en Alvalade, abandonaron el club, su regreso tiene una fuerza simb√≥lica cuya desvalorizaci√≥n s√≥lo puede ser explicada por la profunda depresi√≥n e incertidumbre espiritual en que y que se ha convertido en una de las m√°s antiguas del mundo. Mientras otros mantienen en relaci√≥n al club una distancia as√©ptica, como si no quisieran quedar contaminados por el mal invisible que lo asola, Nani, una vez m√°s, se lleg√≥ al frente y asumi√≥ responsabilidades, como si estuviera cumpliendo un destino. Y hablamos de un jugador que dio muchos millones a ganar al club en una √©poca en que √©ste formaba como nunca y vend√≠a como casi siempre: mal.

Por estas razones, si alguien no merece el ep√≠teto de hijo pr√≥digo ese alguien es Nani. Aqu√≠ va un poquito de catequesis de lunes, que espero que mi buen amigo pueda leer. La par√°bola del hijo pr√≥digo es quiz√°s la m√°s universal y conocida de todas las que el maestro de Galilea us√≥ para hacerse entender a los que le o√≠an. Est√° en el evangelio seg√ļn Lucas, y en ning√ļn otro.

El "hijo pródigo" es el más joven de los dos hijos de un rico labrador. Un día, pide al padre la parte de la fortuna que le corresponde, parte hacia una tierra lejana y por allí despilfarra todo el dinero "de forma exenta de salvación." En esa tierra lejana, pasa hambre y se ve obligado a guardar cerdos. Se acuerda entonces de los jornaleros que trabajan en las tierras del padre: ni ellos conocen semejante miseria. Fumador e infeliz, decide volver a la casa paterna y pedir perdón al padre. Este, al verlo, queda tan feliz que manda a los criados a matar a un ternero para que puedan festejar y alegrarse.

Carlos Rodrigues / Getty

El hijo mayor se resiente del gesto del padre: "He aqu√≠ que hace tantos a√Īos te sirvo como un esclavo y nunca transgred tu orden. Y t√ļ nunca me diste un cabrito para que festejar con mis amigos. Ahora, al llegar a tu hijo, que gast√≥ tus bienes con prostitutas, te mat√≥ el ternero gordo. "El padre aprovecha entonces para explicarle c√≥mo funcionan las cosas. √Čl siempre hab√≠a estado all√≠, pero el otro hijo hab√≠a muerto y ahora volv√≠a a la vida, se hab√≠a perdido y ahora hab√≠a sido encontrado. La alegr√≠a del padre era la alegr√≠a justificada de recuperar la oveja trillada, el hijo pr√≥digo.

El lector ciertamente ya habrá notado que siempre que alguien usa la expresión "hijo pródigo" lo hace como si el adjetivo fuera laudatorio. Tal vez el curioso hecho se deba a la contaminación de otra expresión popular Р"el buen hijo a casa hace" Рtal vez se asocie el pródigo a prodigiosos prodigios, tal vez basta con el "pro" para pensar en ventajas, ganancias, ganancias. Y, sin embargo, pródigo es aquel que derrocha, que desperdicia, que gasta. Como se percibe, un verdadero regreso del hijo pródigo sería si João Moutinho, la llamada "manzana podrida", volviera a Alvalade contrito y dispuesto a hacer las paces con los adeptos del Sporting. El regreso del hijo pródigo habría sido el de Simão Sabrosa después de brillar en el Benfica. El regreso de Nani es el regreso del buen hijo a un club acostumbrado a que los hijos escupen en el plato donde comieron.





Se dir√° que Nani no es Cristiano Ronaldo, aserci√≥n que ni yo me atrever a contestar. Pero ese azar de ser contempor√°neo de un extraterrestre, y el recorrido algo err√°tico y desafortunado de los √ļltimos a√Īos, no debe obliterar sus m√©ritos y cualidades, que son muchos y raras. Son ciertamente m√°s que suficientes para hacer de √©l el l√≠der del balneario del Sporting y de las m√°s brillantes estrellas de nuestro cada vez m√°s apagado firmamento futbol√≠stico. Con sus dos goles en la noche del s√°bado, Nani record√≥ a los adeptos que, m√°s que el hijo pr√≥digo, es, en realidad, el hijo que nunca transgredi√≥. El p√ļblico, a corregir el lapso de la falta de entusiasmo, le retribuy√≥ con una justa ovaci√≥n. Como si fuese el regreso de un hijo que nunca abandon√≥ la casa.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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