El primer día en el jardín de Sophia





Sophia naci√≥ hace cien a√Īos y comienza hoy mismo el a√Īo que celebra su vida y su obra solar, intemporal y universal.





"En el Centenario de su nacimiento, celebrar Sophia es conmemorarla, recordarla en com√ļn. Y es celebrar esa honda y desastrosada exaltaci√≥n de la vida, esa aguda y universal conciencia del mundo de que su poes√≠a da testimonio para siempre ", se lee en el Manifiesto de la Comisi√≥n de las Conmemoraciones del Centenario de Soplo de Mello Breyner Andresen.

La Comisión tiene su sede en el Centro Nacional de Cultura, lugar al que siempre estuvo vinculada y era como otra casa de Sophia, donde pasó largos días e interminables noches en tertulias y conversaciones resistentes con autores y escritores, políticos e historiadores, entre tantos otros pensadores , muchos de ellos grandes amigos, quizá los mejores que hizo en vida, con quienes viajó a muy lejos en el sentido literal y metafórico.

En el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en el marco de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se reunieron para esta justa celebración, por reconocer en Sophia "una gran poeta y una ejemplar figura moral, cívica y cultural, que nos inspira y despierta, desafía y renueva" es amplia, abarca y elocuente de la universalidad de Sophia.

Richard Zenith, Margarida Gil y Federico Louren√ßo son s√≥lo algunos de los miembros de esta Comisi√≥n Organizadora que se empe√Ī√≥ de alma y coraz√≥n para que √©ste sea un a√Īo especial para todos, con un programa que "es tributo y evocaci√≥n, comunicaci√≥n y divulgaci√≥n, revelaci√≥n y conocimiento de una personalidad √ļnica, de una vida intensa y de una obra excepcional, que es contempor√°nea del presente y continuar√° haci√©ndolo del futuro ".

Lea todo lo que ahora empieza a escribir sobre Sophia y recuerdo de ella en casa, porque tuve la felicidad de conocerla y ser familia durante 17 a√Īos. Y oigo el eco de su voz, escucho sus pasos cortos y firmes en el pasillo, siento su presencia por el olor de su perfume, y contemplo, como ya contemplaba en su presencia, sus manos de dedos largos y finos, muy elegantes, con su anillo de tres piedras encarnadas-oscuras, intencionalmente ancho para bailar en el dedo.

Vuelvo en pensamiento a esos tiempos. Puedo o√≠r el rumor vegetal de los cipreses de su jard√≠n, atravesados ‚Äč‚Äčpor el viento caliente de las tardes de verano y la veo sentada en la sala, en su mesa de escribir recostada a la ventana, la ventana de la fotograf√≠a que muchos conocen, pensando y fumando largamente , bebiendo un t√© que se refresca. Tambi√©n la veo caminar en silencio o caminar muy deprisa, con pasos sincopados, cuando estaba atrasada y era necesario llegar a horas a alg√ļn lugar.





Guardo memorias antiguas que permanecen frescas y n√≠tidas como si hubi√©ramos estado juntas esta ma√Īana. Una vez rescat√≥ la vida y la esperanza de alguien muy querido de nuestra familia, con una llamada cerrada al √ļnico m√©dico que pod√≠a llegar a horas de salvarlo. Y salv√≥. Meses m√°s tarde, cuando le quisimos agradecer el gesto en una cena en que, finalmente, est√°bamos todos otra vez sentados alrededor de la mesa, completamente recuperados, ella sonri√≥ y se encogi√≥ ligeramente los hombros con pudor. Como si no hubiera hecho nada especial.

Esa noche, a la salida de la cena, atravesó el largo corredor de madera con una brazada enorme de tulipanes encarnados que le ofrecemos. Imagen linda, inolvidable. Parecía una diva. Es bellísima, exquisita, levísima, alegrísima.

Recuerdo un fin de tarde, solas en el Partenón, después de otro día de mucho calor. Todos los que subieron con nosotros, descendieron a la ciudad sin darse cuenta de que no íbamos con ellos. Era una comitiva presidencial, yo era periodista y Sophia invitada de Mário Soares. José de Azeredo Perdigão también estaba en el grupo y visitaba por primera vez en la vida el Partenón, amparado en el brazo de su mujer. Cuando el grupo se dispersó no quedó absolutamente nadie paseando entre las ruinas del templo. Misteriosamente todos desaparecieron en el horizonte y quedamos sólo las dos.

Nos sentamos en las piedras a√ļn calientes para estar conversando, pero en realidad no lleg√≥ a haber di√°logo. Parec√≠a que Sophia sab√≠a todo sobre todas las figuras de la antig√ľedad cl√°sica y hablaba de cada estatua, de cada vida, como si fueran su propia vida. Y eran. Recuerdo haber cerrado los ojos para escucharla mejor y memorizar m√°s. Quer√≠a eternizar el momento y creo que lo consegu√≠. No recuerdo sus palabras, pero s√© de color el eco que tuvieron en m√≠.

Todo en Sophia era √ļnico e irrepetible. Le hac√≠an enormes preguntas, pero para todo ten√≠a una respuesta de maravilla. Tanto pod√≠a usar palabras simples y luminosas, como ser completamente abstracta e indescifra. Depende si le gusta o no el tono y las personas que le hac√≠an esas mismas preguntas. Ria sola. De ti y para contigo. Despu√©s se hac√≠a ausente y como dejaba el mundo com√ļn de los mortales, volando, elev√°ndose a trav√©s de un silencio muy profundo, altivo y so√Īador.

La Sophia que yo conocía era muy tierna y muy atenta a los detalles de los que amaba y tenía a su alrededor. Unos por vivir con ella en casa, otros por vivir en su corazón. Nunca la vi ser como las otras personas, a pesar de vivir entre ellas. Distraida, podía pasar por indelicada o impaciente cuando llegaba a una tienda y avanzaba al mostrador con su petición, incluso habiendo una fila de gente a la espera. No hacía por mal, simplemente vivía en el mundo de ella, donde no había horas ni rutinas además de pensar, escribir, fumar, tomar té, quedarse en silencio, cocinar y conversar.

Cocina maravillosa. Todo lo que hacía era templado, perfumado, con hierbas y olores sublimes. Creo que su cocina era como su escritura: depurada y aparentemente simple, pero rigurosa, suntuosa. Admirable. Jamás frívola.

Comienza hoy el a√Īo de Sophia, el a√Īo en que volveremos a verla en pel√≠culas y documentales, en que la oiremos hablar y la oiremos decir sus poemas. Este a√Īo ser√° un a√Īo feliz de visita y revisi√≥n. A su escritura, a su casa ya su jard√≠n en Oporto.

"Todo en la casa era desmedidamente grande desde los dormitorios donde los ni√Īos andaban en bicicleta hasta el enorme atrio para el cual daban todas las salas y en el que, como Hans dec√≠a, se podr√≠a armar el esqueleto de la ballena que hace a√Īos reposaba, empaquetado en numerosos vol√ļmenes, en las bodegas de la Facultad de Ciencias por no haber lugar donde corresponda armado".
en "Saga" de Historias de la Tierra y del Mar.

Dej√© mis memorias para viajar a Oporto, donde los homenajes a Sophia se suceder√°n en la Galer√≠a de la Biodiversidad y del Museo de la Historia Natural y de la Ciencia de la Universidad de Oporto, en la casa de familia donde est√° ahora el esqueleto de ballena que Sophia inmortaliz√≥. Y transcribo el imperativo inaugural de este a√Īo de Sophia, al cual los organizadores de estas iniciativas al norte dieron el nombre de Jard√≠n de Sophia:

"Se vuelve as√≠ imperativo comenzar este viaje de celebraci√≥n del centenario de Sophia contando un poco del mucho que representa este espacio. Un lugar que tambi√©n se llam√≥ Quinta do Campo Alegre o Casa Andresen, y cuya historia se remonta a principios del siglo XIX y se mezcla con las ra√≠ces de la familia Andresen, cuando Jo√£o Henrique Andresen J√ļnior, abuelo de la escritora, la adquiere en 1895.

"Llamamos a este espacio" Jardín de Sophia ", no pudiéndose olvidar la importancia de su envolvimiento, hoy Jardín Botánico de Oporto, donde el culto por la botánica y por la propia belleza tanto tiene significado para la ciudad de Oporto.

Celebraremos también otros habitantes de este lugar, como el escritor Ruben A. y la Galería de la Biodiversidad, cuyo brillo y dinámica vinieron a dar nueva vida al Jardín de Sophia.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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