El presidente venezolano, Hugo Ch√°vez,





En frente de la escuela General Bento Gon√ßalves, en la Vila Thomaz Albornoz, ovejas pastan en la pampa ga√ļcho. La caja de agua al lado destaca la soberan√≠a del Estado brasile√Īo, con el lema del Ej√©rcito pintado en su fachada: "Brazo fuerte, mano amiga".





Pero el edificio est√° cerrado desde el inicio del a√Īo por falta de profesor, obligando a una decena de ni√Īos brasile√Īos a desplazarse a 2 km y cruzar la frontera con Uruguay para tomar clases en una escuela p√ļblica de la vecina villa de Masoller.

"Estos ni√Īos tienen que estudiar, entonces tomarlo con alegr√≠a. Pero no tenemos profesora de portugu√©s. Tambi√©n tienen derecho a tabletas proporcionadas por el gobierno uruguayo, a continuaci√≥n, compartir con sus compa√Īeros de clase," dice el director de la escuela uruguaya, Blanca Ubal .

Si dependiera de la voluntad de Uruguay, las aldeas hermanas formar parte del mismo pa√≠s. En agosto, se cumplen 85 a√Īos de una de las dos √ļltimas disputas territoriales de los 16 mil kil√≥metros de fronteras terrestres brasile√Īas (la otra es una isla en el r√≠o Quara√≠, m√°s al oeste, tambi√©n con Uruguay).

En 1934, el país vecino formalizó en un comunicado a Brasil el deseo de rediscutir la posesión de un área de 22 mil hectáreas, equivalente al 15% del municipio de São Paulo.

Seg√ļn el Uruguay, hubo un error de identificaci√≥n del Arroyo Invernada, definido como frontera en el tratado entre los pa√≠ses de 1851. El arroyo para los uruguayos ser√≠a un peque√Īo recorrido de agua 15 km al norte. En 1974, mapas uruguayos pasaron a llamar la zona de formato triangular de "√°rea contestada".

En la regi√≥n viven 40 familias brasile√Īas en la aldea Thomaz Albornoz, creada en 1985, en los estertores del r√©gimen militar, para reforzar la posesi√≥n brasile√Īa sobre el territorio. Pero sus habitantes sienten mucho m√°s la presencia del Estado uruguayo.





"Aqu√≠ estamos largos, cuando llueve nos quedamos cuatro o cinco d√≠as sin luz", dice Nilton dos Santos, 36, due√Īo de una peque√Īa tienda de herramientas. "Uruguay es incre√≠ble, nos da asistencia m√©dica y odontol√≥gica", dice su mujer, Virginia Costa, 34. La pareja vive con dos hijas peque√Īas en la villa.

La presencia de Brasil, dicen los residentes, se resume a acciones esporádicas del Ejército para cortar matorrales.

La villa consta de unas decenas de casas en dos calles de suelo batido, tres mercadillos y dos tiendas. La mayoría de los residentes trabajan en granjas de ganado de los dos lados de la frontera.

La falta de conexión con Brasil comienza por el acceso físico. Para llegar a Santana do Livramento (RS), ciudad a la que pertenece la villa y que está a 60 km de distancia, comerciantes que van a buscar productos recurren a una estratagema.

Con camiones vac√≠os, usan una carretera asfaltada por el lado uruguayo, en un trayecto de poco m√°s de una hora hasta la ciudad brasile√Īa.

En la vuelta, sin embargo, con los veh√≠culos cargados de mercanc√≠as, no se arriesgan a usar la misma ruta, porque temen que las autoridades uruguayas consideren los productos contrabandos y los confisquen. Se obligan a usar una carretera precaria por dentro del territorio brasile√Īo, en un viaje que puede durar cinco horas.

"Este negocio de Mercosur es s√≥lo para gente grande, no se preocupan por los peque√Īos", dice Paulo Oliveira, que transporta productos de Brasil a la villa dos veces por semana.

La frontera es evidenciada s√≥lo por marcos de piedra centenarios puestos a cada 200 metros. La circulaci√≥n entre los dos pa√≠ses es libre, sin ning√ļn control.

"Aquí somos un pueblo sólo en la práctica", dice Carlos Suarez, de 41, que llegó a la región para ser peón en una granja de ganado y hoy es mecánico.

La cuesti√≥n permanece dormida, sin afectar el d√≠a a d√≠a de la relaci√≥n de los dos pa√≠ses. Las √ļltimas manifestaciones de Uruguay sobre el tema enviadas a Brasil son de la d√©cada de 1980.

"Para Brasil no interesa discutir ese asunto, que es visto como una picuinha de los uruguayos", dice el militar retirado de la Aeron√°utica Wilson Krukoski, 87, que fue jefe de la comisi√≥n de l√≠mites de Itamaraty durante 21 a√Īos y estudi√≥ la cuesti√≥n.

La cancillería uruguaya no se manifestó sobre el tema. Itamaraty declaró sólo que el tema no forma parte de la agenda bilateral, es decir, que no pretende discutirlo con el vecino.

En manifestaciones anteriores enviadas a Uruguay, Brasil dice que no hay duda de que la frontera demarcada en el reinado de don Pedro 2¬ļ es correcta y extra√Īa que el vecino haya tardado 83 a√Īos para impugnarla.

Desaprendida, isla contestada sufre con acción de cazadores

Una cruz de 5 metros de altura, hecha de madera de eucalipto, es la primera visi√≥n para quien llega a la Isla Brasile√Īa, a 5 km de Barra do Quara√≠ (RS).

En un homenaje a José Jorge Daniel, un ex empleado de una hacienda de João Goulart que se refugió en la isla después de que el ex presidente fue derribado por el golpe de 1964.

Muerto en 2011 a los 94 a√Īos, "Su Zeca", como era llamado, viv√≠a con la mujer e hijos en la isla de 200 hect√°reas, donde planta y criaban algunos animales. La familia simbolizaba la soberan√≠a brasile√Īa sobre el lugar.

Desde 1940, Uruguay considera la isla territorio bajo disputa. El argumento es que se ubicaría al sur del encuentro de los ríos Quaraí y Uruguay, que marca la frontera entre los países, acertada en 1851 -o sea, territorio uruguayo.

Brasil diverge de esa interpretación y se niega a abrir discusión.

Con la muerte de "Su Zeca", la isla está deshabitada, pero no significa que esté abandonada. La ONG local Atelier Saladero lleva a investigadores, turistas y estudiantes a visitarla.

"No queremos que la isla sea un símbolo de contestación, sino un punto de integración de los países", afirma Argemiro Rocha, coordinador de la ONG, que trabaja en asociación con entidades de Uruguay y Argentina.

Los pa√≠ses forman con Brasil una Triple Frontera menos conocida que la existente m√°s al norte, en torno a las Cataratas del Iguaz√ļ.

Fue la ONG la responsable de la colocación de la cruz y la restauración de un marco de piedra colocado en 1862 por Brasil para demarcar la posesión de la isla. Una idea futura es restaurar la casa en la que "Su Zeca" vivía y transformarla en un punto turístico.

También hay el proyecto de crear un corredor biológico trinacional. Con varios árboles nativos de la región, pájaros, capibaras y algunos cerdos, la isla tendría gran potencial turístico.

"La isla sería el corazón de ese corredor", dice Daniel Macias, de la ONG Grupama, de la vecina ciudad uruguaya de Bella Unión.

Actualmente, adem√°s de la ONG, s√≥lo pescadores a algunos cazadores clandestinos frecuentan la isla. Los militares brasile√Īos tambi√©n la utilizaron como base para hacer ejercicios militares, en una demostraci√≥n de quien manda en el lugar.

Pero ya han tenido problemas en estas incursiones. En 2010, un tanque del Ejército llevado a la isla ató. Fue necesario traer dos tractores para liberarlo.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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