El Presidente que puede todo





El Presidente de la República se posicionó, en una intervención reciente en la FLAD, como figura imprescindible para el equilibrio del régimen, sustituyéndose a la derecha parlamentaria como fuerza de oposición al gobierno. Una especie de le régimen c'est moi, cuya traducción es fácil de hacer: Marcelo está preparando su recandidatura, profundizando la "marcelización" del régimen en curso, es decir, la consagración de sus poderes de influencia y de interferencia sobre el parlamento y el gobierno. El caso está siendo tratado como parte de la inconsecuente intriga política – en particular midiendo razones con Rui Rio, que rechazó la existencia de una crisis específica a la derecha. Pero el asunto no tiene nada de banal y es, por cierto, muy serio: la "marcelización" del régimen consiste, por definición, en el debilitamiento de las instituciones democráticas y en la sumisión de la separación de poderes a la popularidad de los titulares de los cargos políticos. Y eso es inaceptable. No es por ser popular que Marcelo lo puede todo.





Se gana o no del desempeño presidencial de Marcelo Rebelo de Sousa, se está haciendo urgente un escrutinio real a su actuación política, en particular a las líneas rojas que ha pisado sucesivamente. Ejemplos? Aquí hay algunos. Ejemplo 1: en el dossier de la transparencia en el ejercicio de cargos políticos, Marcelo presentó al gobierno una iniciativa legislativa de la Presidencia, condicionando la acción del gobierno y el parlamento, ya que legislar no es una prerrogativa suya. Ejemplo 2: Marcelo se sitúa en la posición de copresidente de las decisiones del gobierno, en la medida en que envía notas al parlamento y emite avisos de "vetos anticipados" (como en el caso de la descentralización o en la Ley de Bases de la Salud), para condicionar decisiones y procesos legislativos en curso (en los que no debería interferir). Ejemplo 3: Marcelo no resiste a inmiscuirse en la vida interna de los partidos, en particular del PSD, como lo hizo en el momento en que el liderazgo de Rui Rio fue contestado. En el caso de que se trate de una persona que no sea una persona que no sea de su familia, la persona que se encuentre en el lugar de trabajo. explicada por Vital Moreira. Ejemplo 5: Marcelo llegó a tomar decisiones que son de la esfera exclusiva del gobierno, sobreponiéndose al primer ministro y orientando la actuación de ministros – lo hizo, concretamente, en el dossier del teatro de la Cornucopia, en el que Marcelo patrocinó una resolución excepcional para la financiación de ese teatro, reduciendo al ministro de Cultura. Y muchos más ejemplos existen, desde cuestiones protocolares (invitaciones a jefes de Estado extranjeros) a la imposición de soluciones para bloqueos políticos (lo hizo en 2016 con las pruebas de evaluación).

Huelga decir que ninguno de estos episodios sería tolerado a Cavaco Silva, por ejemplo. Y aún así. Porque lo que estos episodios revelan es un Presidente que personalizó el régimen en sí mismo. El presidente de la República, legislador (directo o por interferencias ilegítimas), ministro y decisor político en varios sectores, juez del Tribunal Constitucional, estratega de las intrigas partidarias (PSD y la derecha), fiel de la balanza de la gergeronza. Es decir, sobrepasa sus poderes de forma sistemática, con riesgos evidentes para la estabilidad del régimen, cuyos centros de decisión política se están haciendo difusos. Y, como ahora asumió en la FLAD, Marcelo ambiciona aún más – cuando el problema es que ya ha sido demasiado lejos. La solución a los desafíos del país (sea la crisis de las derechas u otro) ya no es Marcelo con instituciones debilitadas, sino lo contrario: menos Marcelo con instituciones políticas fortalecidas.

Hecho: Marcelo está erosionando la separación de poderes, un pilar fundamental del régimen republicano. ¿Es posible frenar estos excesos de Marcelo? Es: basta comenzar a escudriñar realmente la acción del Presidente de la República. Porque, como ya se ha hecho evidente, Marcelo goza de un "enorme déficit de escrutinio" que nadie, en nuestra vida en democracia, alguna vez soñó ser posible, y que hace viables sus interferencias, que nunca serían toleradas en otros protagonistas. Pero la pregunta realmente decisiva es otra: ¿alguien quiere coger a Marcelo y su apropiación del régimen? Nadie se atreve. Porque todos, mucho menos populares, temen las consecuencias frente a su popularidad. Porque en la izquierda, Antonio Costa encontró en él un socio fiable para asegurarle la estabilidad en la gobernanza. Y porque PSD y CDS, los principales interesados ​​en sostener las riendas de su espacio político, parecen rendidos a Marcelo – sin percibir que su debilidad política hace la fuerza del Presidente de la República.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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