El presidente de Venezuela, Hugo Ch√°vez,





El movimiento #MeToo, casi dolorosamente en México, ganó un impulso repentino cuando una activista envió mensajes en Twitter el pasado fin de semana, acusando a un joven escritor de haber golpeado y agredido a más de diez mujeres.





Los tuítes inspiraron una avalancha de cientos de mensajes en las redes sociales en que las mujeres relataron en detalle todo desde indignidades comunes, como cantadas obscenas y acoso, hasta agresión sexual y violación.

"El abanico de violencia contra las mujeres en México es excepcional para un país occidental", dijo la novelista y columnista mexicana Sabina Berman. "Esto abarca desde silbidos indeseados hasta acoso constante, pero socialmente aceptado, llegando a la prohibición del aborto y el feminicidio.

"Y es por eso que eso tiene tanta importancia", agregó.

La ola de mujeres acusando p√ļblicamente a hombres -entre ellos profesores universitarios, cineastas, novelistas, periodistas y empresarios- de maltratarlas sugiere que M√©xico pueda estar acerc√°ndose a la hora de la verdad con respecto a la violencia, el acoso y los maltratos contra mujeres, un problema profundamente arraigado en un pa√≠s que hasta hoy ha abierto poco espacio para responsabilizaci√≥n o discusiones p√ļblicas sobre ese tema.

El momento fue cat√°rtico, inspirando a las mujeres a compartir sus historias, p√ļblicamente o no. Pero, mientras muchas acusadoras se identificaron y identificaron al hombre que acusaron de haberlas acosado o atacado, el miedo a la represalia o el ostracismo social llev√≥ a la mayor√≠a de ellas a permanecer an√≥nimas oa no identificar a su agresor. Los cr√≠ticos dicen que esto plantea dudas sobre la posibilidad de que las acusaciones resulten en investigaciones criminales.

Ana G. González, 29, es consultora de comunicaciones políticas y se describe como feminista. "Ella desató la explosión de acusaciones cuando, el 21 de marzo, escribió en Twitter que un escritor, que ella identificó en otro mensaje como Herson Barona," golpeó, manipuló, abusó psicológicamente, embarazó y abandonó (en más de una ocasión) más de una ocasión diez mujeres ".





González dijo que ella misma no fue abusada por Barona, pero se estaba manifestando en nombre de una amiga íntima que dijo que Barona la agredió físicamente varias veces cuando estaban en una relación.

"Conoc√≠ a varias mujeres que ten√≠an miedo demasiado y no estaban preparadas para venir al p√ļblico, pero me dejaron hablar por ellas e identificar a esa persona", dijo Gonz√°lez en una entrevista.

Barona rechaz√≥ las acusaciones un d√≠a despu√©s de ser llevadas a p√ļblico. "Negocia categ√≥ricamente las acusaciones de violaciones y violencia f√≠sica de las que fui objetivo", dijo en Twitter.

"Comprendo que hay un dolor colectivo en torno a los casos reales de tantas mujeres golpeadas, violadas y asesinadas. Desgraciadamente, en el esc√°ndalo p√ļblico queda poco espacio para discusi√≥n, claridad o conciliaci√≥n.

Pero la respuesta a las acusaciones iniciales hechas en línea fue inmediata. Una ola de nuevas acusaciones se siguió bajo el hashtag #MeTooEscritores. Ellas fueron seguidas por acusaciones contra figuras del cine, del mundo académico, de ONGs, del mundo empresarial, del derecho, teatro, medicina, política y otros sectores.

Una red de periodistas mujeres, llamada periodistas mexicanas Unidas, creada el a√Īo pasado para trazar estrategias para enfrentar la violencia y el acoso sexual en su propio sector, cre√≥ su propia cuenta en Twitter y su propia hashtag, #MeTooJournalistas.

"No tendríamos cómo hacerlo solas", explicó una de las fundadoras del grupo, periodista que exigió anonimato para hablar, temiendo represalias de sus empleadores. "La impunidad reinante en este país nos crea numerosos obstáculos."

Las mujeres responsables de la red de periodistas dijeron que van a llevar adelante su campa√Īa de concientizaci√≥n. Ellas est√°n evaluando si deben entregar a la polic√≠a informaci√≥n sobre las alegaciones m√°s graves de agresi√≥n y violaci√≥n, algo que s√≥lo har√°n con el consentimiento de las acusadoras, y se van a confrontar a los ejecutivos jefes de las organizaciones donde esos ataques habr√≠an ocurrido.

El miércoles, la fiscalía del estado de Michoacán anunció que está abriendo una investigación basada en las informaciones divulgadas en redes sociales por la red de periodistas, informaciones que "cubren actos que las leyes mexicanas consideran crímenes".

Diciendo que no confían en el sistema de justicia mexicano, varias mujeres dijeron que encaran a las redes sociales como la plataforma perfecta para hacer sus denuncias. El anonimato les permite sentir seguridad, dijeron, a pesar de reducir mucho la posibilidad de responsabilizar legalmente a los hombres que ellas acusan.

Incluso algunos integrantes de los periodistas mexicanos dijeron que tienen miedo de hablar p√ļblicamente, por temor a perder su empleo o sufrir represalias sociales. Para los analistas y activistas, el miedo a hablar p√ļblicamente se justifica, dado el nivel de violencia contra las mujeres en el pa√≠s, el hist√≥rico de impunidad y la falta de responsabilidad criminal.

"Las personas que hacen denuncias p√ļblicas en M√©xico a menudo se convierten en v√≠ctimas de aislamiento", dijo Sabina Berman, la novelista. "Enfrentan una especie de muerte social, un castigo silencioso."
Después de que los tuites de González vendieron, empezó a ser acosada online. Ella dijo que era espeluznante y exhaustivo.

"No puedo comer ni dormir", cont√≥, pero a√Īadi√≥ que no habr√≠a hecho nada diferente, a√ļn as√≠.

La actriz mexicana Karla Souza, que act√ļa en la serie de televisi√≥n estadounidense "How to Get Away With Murder", entrevistada por la CNN en Espa√Īol, habl√≥ del abuso que dijo en el pasado, cuando el movimiento #MeToo estaba ganando √≠mpetu en Estados Unidos, haber sufrido a las manos de un director no identificado con quien hab√≠a trabajado en un proyecto diferente.

Souza dijo que el director apareci√≥ en la habitaci√≥n de ella en medio de la noche para hablar de una escena sobre la que estaban trabajando. En la entrevista, ella dijo que ya hab√≠a rechazado sus inversiones en el pasado. Esa noche, seg√ļn ella, el director la viol√≥.

El trauma la impidió de denunciar al director a la policía y de recuperarse plenamente del incidente, dijo.

Algunas otras mujeres llegaron al p√ļblico tras el relato de la actriz, pero eso no desencaden√≥ un movimiento m√°s amplio en M√©xico. Souza y las otras mujeres fueron criticadas por no identificar a sus agresores, algo que, seg√ļn analistas, pudo haber disuadido a otras mujeres de venir al p√ļblico.

"Cuando usted ve c√≥mo esas mujeres fueron tratadas p√ļblicamente, tiene todo sentido que muchas v√≠ctimas quieran protegerse, permaneciendo an√≥nimas", dijo Gonz√°lez, la activista. "Esperemos que sea diferente esta vez."

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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