El papel de la actividad física y la fisioterapia frente a la hipertensión arterial





La Séptima Guía Brasileña de Hipertensión define la enfermedad como una condición multifactorial caracterizada por niveles de presión mayores o iguales a 140 mmHg para el primer valor de medición (presión sistólica) y / o 90 mmHg para el segundo valor (presión diastólica). Es el popular 14 por 9. El documento también señala que el hipertensión puede causar o agravar problemas como enfermedad renal crónica, accidente cerebrovascular y accidente cerebrovascular, accidente cerebrovascular.





Aunque no existe cura, la enfermedad es manejable, lo que requiere atención continua durante toda la vida. La hipertensión generalmente se desarrolla a lo largo de los años sin causar síntomas. Muchos lo descubren solo después de complicaciones graves. Hablamos de una condición muy común: su prevalencia ronda el 35% de la población, con predominio de hombres.

La mayoría de los pacientes hipertensos desconocen el problema y algo más del 20% tiene la presión realmente controlada. En Brasil, se estima que 36 millones de personas viven con presión arterial alta y la mitad ni siquiera lo sabe, tan a menudo debido a la ausencia de síntomas o la falta de atención médica.

Es difícil establecer una causa única de hipertensión, pero se sabe que la edad, el sexo, la herencia, la raza (hay mayor prevalencia entre los negros), la obesidad, la diabetes, el estrés, la inactividad física y una dieta alta en sodio y grasas, entre otros factores, se deben a detrás de la pintura, también llamado «asesino silencioso». Entre los raros síntomas observados, podemos destacar dolor de cabeza, vértigo, visión borrosa etc.

La única forma de diagnosticar la enfermedad es comprobar periódicamente la presión. La idea es detectarlo lo antes posible para evitar sus consecuencias en vasos y órganos. Por eso hablamos tanto de concienciar sobre la importancia de esta evaluación con un profesional de la salud, sobre todo si hay antecedentes familiares.

O tratamiento de la hipertensión se individualiza y tiene en cuenta factores como la edad, el perfil del paciente y el daño orgánico. Se basa en cambios en estilo de vida y, si el médico lo considera oportuno, uso de medicamentos. La adecuación de algunos hábitos, como la actividad física y la alimentación, también tiene como objetivo reducir la necesidad de medicación, sobre todo en las personas mayores, que ya conviven con lo que llamamos polifarmacia y recurren a medicamentos para otros fines.

Mitos y verdades en el estilo de vida

El control de la presión arterial implica medidas como la reducción de la ingesta de sodio y bebidas alcohólicas, la disminución del peso corporal, el cuidado con el uso de otros medicamentos que elevan la presión y el ejercicio regular. En este contexto, conviene aclarar algunos mitos.





Uno de ellos es que la persona con hipertensión no puede ingerir nada de sal. Incluso puede, el problema es la exageración, algo habitual si pensamos que no solo la sal de mesa sino una serie de productos tiene sodio. Entre ellos se encuentran conservas, embutidos, carnes saladas, quesos amarillos e incluso cero bebidas. O alcohol pide extrema precaución, ya que un consumo excesivo aumenta la presión. El límite es equivalente a 30 miligramos por día (o dos dosis) para hombres y la mitad para mujeres, si el médico lo autoriza, por supuesto.

También es importante cuidar el bienestar mental. Lo sabemos estrés, causado por problemas en el hogar, en el trabajo o con las finanzas, puede aumentar los niveles de presión, además de ser un obstáculo para la adherencia a nuevos hábitos y tratamientos.

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Llamo la atención sobre otro mito que circula por ahí: que la presión arterial alta siempre se puede controlar con comida y ejercicio. No hay duda de que ayudan a prevenir el problema, pero en muchos casos, cuando tenemos un diagnóstico, estas actitudes aisladas no son suficientes y se necesitan medicamentos. El seguimiento profesional se presta para controlar y orientar en cada situación.

Lo que ya está bien establecido como parte del tratamiento de la hipertensión es un programa de ejercicio físico supervisado. Busca no solo mejorar la salud de los vasos sino también hacer frente a la reducción de capacidad funcional, especialmente en los ancianos. Las personas mayores con hipertensión tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar tales limitaciones y casi el 40% terminan dependiendo de otras personas en algunas actividades del día a día.

La práctica regular de actividad física aumenta la resistencia y la fuerza muscular, brinda más flexibilidad articular y capacidad aeróbica, además de mejorar el equilibrio y ayudar a perder peso. Esto tiene un impacto directo e indirecto en el control de la presión y otras enfermedades crónicas, previniendo y revirtiendo situaciones de fragilidad que repercuten en la calidad y esperanza de vida.

¿Puede ayudar la fisioterapia?

El fisioterapeuta tiene funciones específicas para asistir a pacientes en diferentes etapas de la vida y con enfermedades crónicas. Y puede orientar la práctica de ejercicios y otros cuidados para las personas con hipertensión, ayudando a prevenir complicaciones cardiovasculares.

La falta de actividad física de rutina cambia el grado de riesgo de un individuo de enfermedad de las arterias coronarias, lo que conduce a la obstrucción de los vasos que irrigan el corazón. Así, el fisioterapeuta puede prescribir y orientar entrenamientos y ejercicios específicos, que compondrán el plan terapéutico junto con medicamentos y otros hábitos.

Las modalidades más adecuadas para pacientes hipertensos son ejercicios aeróbicos, como caminar, correr, nadar, bailar y montar en bicicleta, siempre de forma moderada y con una frecuencia ideal de tres veces por semana, con al menos 30 minutos de actividad.

Debe tener cuidado y evitar algunos ejercicios, como isométricos, aquellos que, durante la ejecución, te exigen aplicar fuerza y ​​contener la respiración. Pueden promover picos de presión arterial alta. Todo ello refuerza la importancia del apoyo profesional calificado.

Finalmente, según el Consejo Nacional de Secretarías Municipales de Salud, 388 personas mueren en Brasil todos los días debido a la hipertensión arterial sistémica. La prevención es la mejor medicina para esta y otras enfermedades. Cuanto antes se detecte, mejor será el tratamiento. Recuerda: tener amor propio es cuidarte en todos los sentidos.

* Márcio Renzo es fisioterapeuta y capitán del Departamento de Bomberos de São Paulo.

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Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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