El país que vive de premios





Son los premios para el fisco, los premios para la Seguridad Social, las primas para empresas con capuchas públicas, y son los premios para los señores que quieran arrendar a inquilinos desconocidos. El país vive de incentivos. Sin ellos parece que nadie tiene interés en cumplir su función, aunque sea el Servicio Público.
Hay algo aquí que está profundamente equivocado. Vamos a empezar con una historia que habla de la portuguesa y que es el contrato de arrendamiento urbano. A principios de este mes de junio fuimos comtemplados por tres ordenanzas que regulan el diploma de los Ingresos Accesibles. Sin rodeos nos parece que es más un conjunto normativo de arrojar arena a los ojos. Funciona con los incentivos en la sede del IRS para los propietarios, pero ahí hay algo que falla, pues el 28% de tributación autónoma en las rentas pueden naturalmente ser superados por los propietarios que tienen bajos ingresos y que deben optar por el englobado y acaban por pagar una tasa de 14% o 20%, siendo que algunos frente a rendimientos tan bajos que disfrutan hasta quedan exentos. Después viene toda la papeleta de candidatura del señorío y del inquilino y luego los límites al valor de la renta y aún los límites a que el candidato a la vivienda tiene que cumplir en términos de valor de renta bruta y de la tipología que quiere contratar. En el medio de esto todo queda un señorío y un inquilino que no se conoce y, más aún, queda en el aire la obligación de un seguro de garantía por las condiciones de habitabilidad de la casa y por el cumplimiento oportuno del deber de pagar la renta. Dudamos que existan aseguradores con interés en un negocio que, a la salida, tiene todas las condiciones para fallar y luego la existencia de siniestros cuyas responsabilidades repasan para los aseguradores. En los mercados en que este modelo funciona el Estado queda con la obligación que aquí se quiere imputar al mercado asegurador. Recordemos una encuesta reciente del NPA – Asociación Nacional de Propietarios de quien se dio cuenta de que los solicitantes de vivienda en Lisboa tiene ingresos brutos que no permite que pagar más de 200 euros al mes por una casa, algo claramente imposible porque no hay suficiente para una habitación con literas . Se están creando condiciones para que los únicos señores continúen siendo extranjeros, permanentes o estudiantes, cuya capacidad de encajar las rentas del mercado es conocida.
En la vivienda estamos ante un incentivo fallado. Pero los recientes incentivos se refieren a la Seguridad Social con premios de 500 euros en el cobro de deudas. Y parafraseando al profesor Rui Teixeira Santos, estaremos ante "el desalineamiento de las prácticas con los objetivos". Aún recientemente el fisco intentó cobros en la vía pública en conjunción con la fuerza policial. Grandioso? Claro que sí y desde hace mucho que hay esas prácticas. El ejemplo viene detrás del tiempo de Durão Barroso con el FET – Fondo de Estabilización Tributaria. Después de todo, donde está el Servicio Público? ¿Será que sólo con premios es que la Administración Pública hace lo que le corresponde? ¿Estará el problema en los bajos salarios? Si es así se corrige y se requiere Servicios Públicos en condiciones.





Ana Gomez

Ana Gómez. Nació en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios años. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. También me considero una Geek, amante de la tecnología los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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