El mundo contin√ļa bajo la sombra de la bomba 75 a√Īos despu√©s de Hiroshima





En este momento, hay 3.720 ojivas nucleares listas para usar en el mundo, 1.800 de ellas en alerta m√°xima, que pueden dispararse en minutos.





Hace 75 a√Īos, el primero de los dos √ļnicos artefactos utilizados en una guerra explot√≥ en Hiroshima, un puerto vibrante en el sur de Jap√≥n.

La ciudad fue destruida, y quizás el 40% de sus 350,000 habitantes murieron, la mitad de los cuales fueron incinerados inmediatamente. El ataque tuvo lugar el 6 de agosto de 1945 y definió la forma en que se han pensado las guerras entre las grandes potencias desde entonces.

Tres días después, una segunda explosión, sobre Nagasaki, ayudaría a sellar el final de la Segunda Guerra Mundial.

La invasi√≥n sovi√©tica de Manchuria ocupada por Jap√≥n presagi√≥ un desastre militar y tuvo el mismo peso que las bombas, seg√ļn un mensaje enviado por el emperador Hiroito (1901-89) a sus soldados.

Pero la historia es dictada por los ganadores, y en ese momento el mayor enemigo de Japón era Estados Unidos.

Por lo tanto, Hiroito solo habl√≥ en las bombas cuando anunci√≥ la rendici√≥n de la radio al p√ļblico el 14 de agosto, con su estad√≠a en el cargo asegurada por los estadounidenses.





Little Boy, un ni√Īo peque√Īo en ingl√©s, era una bomba bastante tosca en su dise√Īo.

Pero la certeza de que funcionar√≠a era mayor, a pesar del hecho de que el modelo utilizado en Nagasaki (¬ęHombre gordo¬Ľ, hombre gordo) inaugur√≥ la Edad At√≥mica en una prueba realizada en los Estados Unidos 21 d√≠as antes del primer ataque.

Estas incertidumbres son comunes. Si el plan original, dise√Īado por el Comit√© de Destino del comando militar estadounidense en mayo de 1945, prevaleciera, hoy hablar√≠amos de la bomba de Kioto. La antigua capital japonesa, una antigua ciudad llena de templos, hab√≠a sido designada para el primer ataque por su peso simb√≥lico.

Pero el secretario de guerra Henry Stimson (1867-1950) convenció al presidente Harry Truman (1884-1972) de que sería más difícil trabajar con los japoneses en la era de la posguerra si ese ícono se vaporizara.

Se dejó a Hiroshima, al igual que Nagasaki no fue el primer objetivo. Un ataque con bomba incendiaria en Yahata humeó la región de Kokura, la ciudad que había sido marcada por la muerte, con humo.

Los n√ļmeros son altamente inexactos, pero en los dos bombarderos murieron alrededor de 200,000 personas.

Seg√ļn los criterios actuales, los Convenios de Ginebra de 1949 y sus protocolos adicionales de 1977, las explosiones fueron cr√≠menes de guerra.

Violaron los tres principios de la ley actual, que no exist√≠a en la Segunda Guerra Mundial (1939-45), como los investigadores Katherine McKinney, Scott Sagan y Allen Weiner enumeraron en un art√≠culo en el ¬ęDiario del Bolet√≠n de Cient√≠ficos At√≥micos¬Ľ el 20 de julio .

Primero, distinguir objetivos militares para no atacar a civiles. En segundo lugar, la proporcionalidad al considerar colateralmente las muertes de civiles. Tercero, el de la precaución, con el objetivo de evitar a esas víctimas.
Los estadounidenses incluso intentaron disfrazarlo, con Truman llamando a Hiroshima una ¬ębase militar¬Ľ al anunciar el ataque.

El hecho es que las fábricas de municiones locales y las unidades militares estaban en las afueras de la ciudad, que tenía su centro como zona cero de la bomba.

Es all√≠ donde los restos p√ļblicos del ataque todav√≠a son visibles hoy, la estructura ic√≥nica de la c√ļpula de hierro destruida de un antiguo centro de exposiciones. Hoy, Domo de la Bomba At√≥mica.

Al caminar por sus alrededores cuidados, o al analizar los restos y las fotos en el impresionante museo local, el contraste entre el horror atómico y la resistencia japonesa es casi increíble.

De los muertos en los dos ataques, solo alrededor del 10% eran militares, casi todos en Hiroshima.
Llega el argumento clásico de que casi 1 millón de vidas de soldados estadounidenses y quizás incluso 10 millones de japoneses se salvaron al evitar una invasión del archipiélago japonés.

Puede ser, pero suena falaz porque no hay calibración posible. Y hay muchos elementos en los archivos estadounidenses sobre la intención de maximizar el impacto psicológico de la bomba.

En cualquier caso, el mundo había cambiado, al igual que la forma de ver la guerra. La bomba atómica se convirtió en la bomba de hidrógeno, exponencialmente más poderosa. La prueba nuclear más grande de la historia, realizada por los soviéticos en 1961, liberó la energía de 6.600 armas de Hiroshima.

Durante la Guerra Fr√≠a, en la que Mosc√ļ impugn√≥ la primac√≠a mundial con Washington solo para ver el colapso de su imperio comunista desde adentro en 1991, el terror nuclear estableci√≥ los l√≠mites de las guerras.

MAD (acrónimo en inglés de destrucción mutua asegurada, que también significa locura) era soberano, y a fines de la década de 1980 el mundo acumulaba 70,000 bombas.

Hoy, de acuerdo con la referencial Federación de Científicos Americanos, hay 13,410, 9,320 de ellos operativos y en stock, y el resto, esperando ser desmantelados para convertirse en combustible para plantas de energía. Antes y después, es un arsenal suficiente para destruir la civilización varias veces.

El riesgo de una confrontación sigue siendo mayor de lo que sugiere el final de la Guerra Fría. Desde entonces, Rusia ha invertido en una nueva generación de misiles, incluidos los hipersónicos. Estados Unidos ahora admite el uso de
ojivas con menos poder.

Para empeorar las cosas, el control de armas está en juego. El gobierno de Donald Trump dejó dos acuerdos importantes desde los días de los soviéticos y ahora está trabajando para dejar que el principal caduque.

El nuevo comienzo es el √ļltimo tratado de armas estrat√©gicas en vigor y expirar√° el 5 de febrero de 2021. Los rivales representan m√°s del 90% de las bombas existentes.

Incluso si Joe Biden expulsa a Trump de la Casa Blanca en noviembre, si el acuerdo no se lleva a cabo este a√Īo, es poco probable que la limitaci√≥n que determine se salve en los t√©rminos actuales.

En el resto del mundo, la situación no es mejor. La presión de la versión 2.0 de la Guerra Fría sobre los chinos ha llevado a llamados nacionalistas a aumentar el inventario de 320 bombas a niveles estadounidenses y rusos (1.750 y 1.520 ojivas operativas, respectivamente).

Pakist√°n e India siguen siendo rivales, y cada uno tiene alrededor de 150 cabezas nucleares. Francia (280 bombas) y el Reino Unido (120) mantienen al menos un submarino de misiles listo
en el mar todo el tiempo

Corea del Norte no tiene su programa bajo control y acumula quiz√°s 35 bombas, e Israel apenas disfraza su arsenal de 80 armas.

¬ęEsta nueva carrera nuclear de Vladimir Putin, Trump y los otros siete estados nucleares hace lo que siempre han hecho las armas: crear inestabilidad, aumentar el miedo y hacer que el mundo sea menos seguro¬Ľ, dijo Beatrice Fihn en un correo electr√≥nico.

Es la directora ejecutiva de la Campa√Īa internacional para la abolici√≥n de las armas nucleares, que gan√≥
Premio Nobel de la Paz 2017.

‚ÄúSon puntos fuera de la curva. El resto del mundo est√° respondiendo al llamado de los sobrevivientes de Hiroshima y Nagasaki para prohibir estas armas ¬ę, dijo.

De hecho, ahora hay 191 signatarios del Tratado de No Proliferaci√≥n Nuclear, que cumpli√≥ 50 este a√Īo. Y 81 pa√≠ses firmaron el Tratado de Prohibici√≥n de Armas Nucleares m√°s radical de 2017. Por supuesto, ning√ļn poder lo hizo o lo har√°.

Solo hay 14 ratificaciones de los Parlamentos, por ejemplo, faltan en Brasil, y solo es v√°lido para los signatarios con 14 confirmaciones m√°s.

Entre los sobrevivientes citados por Beatrice, la ¬ęhibakusha¬Ľ (persona expuesta a la explosi√≥n, en japon√©s) es Koko Kondo, que era un beb√© de 9 meses cuando el cielo se derrumb√≥ en Hiroshima. Ahora, una destacada activista por la paz, ha pasado gran parte de su vida en los Estados Unidos.

En 1955, su padre la llevó, junto con el resto de la familia, a participar en un famoso programa.
de TV, ¬ęEsta es tu vida¬Ľ. All√≠, mientras el reverendo metodista Kiyoshi Tanimoto (1909-86) relat√≥ su experiencia, vio a un invitado especial en el estudio: Robert Lewis (1917-83).

¬ęOdiaba a ese hombre, quer√≠a golpearlo¬Ľ, dijo Koko, en sus memorias. El Capit√°n Lewis fue el copiloto de Enola Gay, el bombardero B-29 que lanz√≥ la bomba sobre Hiroshima.

¬ęPero ten√≠a l√°grimas en los ojos¬Ľ, dijo sobre el vergonzoso relato de Lewis, que describ√≠a lo que hab√≠a escrito en el cuaderno de bit√°cora del avi√≥n poco despu√©s de que el hongo nuclear se elevara a m√°s de 18 km de altura. ¬ęDios m√≠o, ¬Ņqu√© hemos hecho?¬Ľ, Escribi√≥ Lewis.

En 2016, Barack Obama fue el primer presidente estadounidense en visitar Hiroshima. No se disculp√≥, pero pidi√≥ un ¬ędespertar moral¬Ľ que acompa√Ī√≥ a la bomba.

En la pr√°ctica, nada ha cambiado, por supuesto. Al a√Īo siguiente, Trump ya prometi√≥ ¬ęfuego y furia¬Ľ contra los enemigos, y el juego contin√ļa sin que las palabras del Capit√°n Lewis resuenen con m√°s fuerza, 75 a√Īos despu√©s.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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