El mito de los cerebros masculinos y femeninos





A pesar de haber estudiado en una escuela cat√≥lica, que preparaba a los estudiantes para ser monjas o amas de casa, la inglesa Gina Rippon nunca se imagin√≥ en la vida haciendo otra cosa que no fuera neurociencia. Prueba de ello es que, de ni√Īo, sus padres lo sorprendieron diseccionando la cabeza de un osito de peluche para estudiar su ¬ęcerebro¬Ľ. Hoy, a la edad de 70 a√Īos, el profesor de la Universidad de Aston se dedica a deshacer malentendidos pseudocient√≠ficos, como la historia de que hombres y mujeres tienen una materia gris diferente. De eso se trata tu nuevo libro, G√©nero y nuestro cerebro (haga clic para comprar), en el que Gina refuta la tesis de que el cerebro femenino es biol√≥gicamente inferior al masculino.





Hablamos con ella sobre este y otros temas:

¬ŅC√≥mo se le ocurri√≥ la idea de escribir un libro para contrarrestar la noci√≥n de que el cerebro cambia seg√ļn el sexo? ¬ŅQu√© le pareci√≥ m√°s sorprendente o revelador?

De vez en cuando me encontraba con un sensacionalista sensacionalista o un libro de autoayuda que se jactaba de la falsa idea de que los neurocientíficos finalmente habían logrado demostrar que el cerebro masculino era diferente al femenino. Lo peor de todo es que algunos investigadores, por descuido o falta de atención, contribuyeron a la proliferación de estas noticias falsas.

Un buen d√≠a, estaba deshaciendo algunos de estos malentendidos supuestamente cient√≠ficos en una conferencia cuando un editor me invit√≥ a escribir un libro sobre el tema. Lo que m√°s me sorprendi√≥ de este proceso fue la forma en que realmente se han extendido los conceptos err√≥neos sobre c√≥mo funciona el cerebro. Seg√ļn estas mismas creencias, el cerebro de los hombres funciona de forma m√°s l√≥gica, y el de las mujeres, en cambio, m√°s intuitivo.

Bueno, no importa cuántas veces le digas a la gente que no hay cerebro masculino o femenino. Sigue prevaleciendo la idea de que son diferentes entre sí.

¬ŅRevertir esta visi√≥n ayuda a acabar con las premisas sexistas, reduccionistas y estereotipadas?





Sí, es importante que las personas sepan que las diferencias psicológicas o sociales que ven entre hombres y mujeres no se pueden explicar en términos de diferencias biológicas. Si piensan así, pueden creer, por ejemplo, que estas diferencias son, digamos, naturales e intrínsecas y, por esta razón, no pueden ni deben cambiarse. Por tanto, escapar de este tipo de premisas ayudará a la ciencia a plantear siempre las mejores preguntas y, sobre todo, a encontrar las mejores respuestas.

¬ŅSus hallazgos provocaron alguna reacci√≥n o controversia entre los cient√≠ficos masculinos?

Algunos han dicho que mis compa√Īeros investigadores y yo √©ramos ¬ęfeminazi¬Ľ porque estamos anteponiendo la correcci√≥n pol√≠tica a la investigaci√≥n cient√≠fica. Estas personas deben sentir que no hicimos el estudio correcto solo porque no encontramos una explicaci√≥n s√≥lida y confiable para las diferencias de g√©nero. No aceptan el hecho de que desafiamos la noci√≥n ancestral de que, tanto estructural como funcionalmente, las mujeres tienen un cerebro diferente al de los hombres.

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No niego diferencias. ¡Un cerebro nunca es exactamente igual que otro! Lo que quiero decir es que, cuando se trata de habilidades cognitivas, por ejemplo, el sexo biológico del individuo tendrá poca influencia en la estructura o el funcionamiento de su cerebro.

La forma en que criamos a los ni√Īos: ni√Īos vestidos de azul; chicas de rosa: ¬Ņinfluye en errores y prejuicios en este √°mbito?

El mayor error es sin duda dejarse llevar por este tsunami azul y rosa que caracteriza al bombardeo de g√©nero en el siglo XXI: princesa, para ni√Īas, y futbolista, para ni√Īos. Son tantas las construcciones sociales que acaban por establecer una diferencia inevitable entre chicos y chicas.

¬ŅCu√°l es el problema con eso? Significa que debemos tratarlos de manera diferente. Que deben comportarse de manera diferente. Qui√©n tendr√° diferentes habilidades y temperamentos. Y, como el cerebro en desarrollo es muy flexible e impresionable, entramos en el reino de las profec√≠as autocumplidas.

En su opini√≥n, ¬Ņla comunidad cient√≠fica sigue siendo sexista? ¬ŅAlguna vez ha sufrido de eso?

S√≠, hay mucho prejuicio. En algunas √°reas, es incluso peor que en otras. En neurociencia, las mujeres est√°n muy bien representadas. Entonces, creo que sufr√≠ poco. Existe una idea muy arraigada de que las mujeres no somos capaces de hacer ciencia. Es como si fu√©ramos ¬ęemocionalmente inadecuados¬Ľ para esta rama del conocimiento humano.

Cuando comenc√© hace unos a√Īos, se tomaba menos en serio a las mujeres que a los hombres. Muchos cient√≠ficos se refirieron a m√≠ ya mis colegas de manera despectiva como ¬ęlas chicas¬Ľ. Cuando tuve hijos, fue dif√≠cil negociar un mejor equilibrio entre mi vida personal, familiar y profesional. Hab√≠a mucha menos flexibilidad de la que hay hoy.

Para empeorar las cosas, algunos de nuestros hallazgos nunca se valoran adecuadamente. En lugar de reconocer nuestro talento, prefieren decir que trabajamos duro o tenemos un gran equipo. No importa cu√°n grandes sean nuestros m√©ritos, nos lleva mucho tiempo conseguir un ascenso. La ciencia est√° empezando a darse cuenta de este tipo de problema. Pero a√ļn hay un largo camino por recorrer.

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Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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