el ministerio de la mentira





Por m√°s atemporal y universal que pueda sonar esta pregunta, creo que no es raro que los portugueses se sientan envueltos en un caso muy agudo e irremediable de concentraci√≥n de vicios y d√©biles cualidades en sus pol√≠ticos. Esto se debe a que Portugal parece extra√Īamente pobremente integrado en Europa, dado el grado de rudeza y falta de preparaci√≥n de sus representantes, quienes con demasiada frecuencia muestran que tienen una combinaci√≥n de planes de estudio d√©biles y temperamentos desp√≥ticos.





Sin embargo, no es menos cierto que esta combinaci√≥n tambi√©n aparece a peque√Īa escala, siempre que un individuo, en sus interacciones diarias, ‚Äúbarre bajo la alfombra‚ÄĚ una tarea inconclusa, transmite informaci√≥n err√≥nea, incompleta o ambigua a un superior jer√°rquico, mentalidad sus habilidades personales, ignora las necesidades y adversidades de aquellos con quienes se relaciona, o abandona situaciones de crisis de manera calculadora.

Por el contrario, una combinación de cualidades opuestas a esas actitudes, debe revelar compromiso con la verdad, responsabilidad personal hacia las funciones y responsabilidades propias, humildad en cuanto a habilidades y destrezas, flexibilidad ante situaciones inesperadas, espíritu de equipo y lealtad en el cumplimiento de objetivos en proyectos comunes. Sobre la base de estas actitudes se establecen las empresas duraderas.

Dicho esto, es importante tener en cuenta que la conducta deshonesta y la difusi√≥n de mentiras a favor del inter√©s propio pueden socavar nuestras relaciones diarias, pero tambi√©n la credibilidad de los funcionarios gubernamentales, lo que lleva a un proceso acumulativo de creciente ruptura entre ciudadanos y pol√≠ticos. instituciones, teniendo como resultado una creciente simpat√≠a por posiciones antisist√©micas (o aparentemente antisist√©micas). En medio de temperaturas a√ļn soportables y una competici√≥n de f√ļtbol que no entusiasm√≥ del todo a la gente, los portugueses m√°s atentos pudieron presenciar la vergonzosa demostraci√≥n de codicia de borrachera del primer ministro en relaci√≥n con la ¬ębazuca¬Ľ y, m√°s lamentablemente, el accidente de coche que involucr√≥ al veh√≠culo que transportaba al ministro del Interior, Eduardo Cabrita, y que mat√≥ fatalmente a Nuno Santos.

Lo que destaca en ambas situaciones es la desastrosa incapacidad en t√©rminos de comunicaci√≥n pol√≠tica. En el primer caso, la comunicaci√≥n nos acerca a una experiencia algo tercermundista, que averg√ľenza a cualquier portugu√©s con memoria hist√≥rica y que valore el ahorro, el cumplimiento de deberes y la independencia. En el segundo caso, se evidencia la extrema insensibilidad y el uso del silencio como maniobras para disipar la atenci√≥n. Cabe se√Īalar que, en una √©poca dominada por la inmediatez de las comunicaciones, en la que los bur√≥cratas anticipan tantas veces a los especialistas para hacer comentarios candentes sobre desastres y accidentes, en cambio, un funcionario pol√≠tico directamente involucrado en un accidente de tr√°fico se ‚Äúlava las manos‚ÄĚ , absteni√©ndose incluso de mostrar empat√≠a.

La confianza es un sentimiento que se cultiva en el tiempo, mediante un compromiso constante basado en m√ļltiples acciones en una misma direcci√≥n. Por ello, es casi imposible, para cualquier portugu√©s m√≠nimamente cr√≠tico y l√ļcido, creer que el hallazgo de hechos, en este como en otros casos, estar√° libre de intrusiones pol√≠ticas y malabarismos legales. El ejercicio del ‚Äúministerio de la mentira‚ÄĚ es demasiado frecuente y ya ha entrado en la conciencia de quienes repiten las mismas mentiras una y otra vez, comenzando por la falsedad de que la financiaci√≥n europea se materializar√° en un impulso significativo a la econom√≠a portuguesa, y no en r√°pida aplicaci√≥n en pol√≠ticas que otorgan votos e intereses creados.

Como afirma el profesor Jos√© Manuel Moreira: ‚Äú‚Ķ la mentira con sus secuelas, falsedad y simulaci√≥n, se opone a la convivencia, hasta el punto de poder destruirla. La verdad, en cambio, conduce a la confianza. Sin embargo, es a trav√©s de la confianza que se logra la colaboraci√≥n espont√°nea entre personas. La mentira corroe y desestabiliza cualquier prop√≥sito de colaboraci√≥n. Mentir es, ante todo, ir en conciencia contra la propia conciencia ‚ÄĚ.





* Cuentas con √Čtica Empresarial (Principia, 2008, p√°g. 59).

El autor escribe seg√ļn la ortograf√≠a antigua.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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