El mejor país del mundo





Uno de estos d√≠as, en medio de las innumerables cosas que dice, el prof. Marcelo dijo que los profesores de portugu√©s "son los mejores en el mundo." Al parecer, se podr√≠a suponer que no se trata de un reclamo salvaje, como Su Excelencia el Presidente de la Rep√ļblica, que se enumeran los criterios que justifican: profesores de portugu√©s son los mejores en el mundo "porque tienen esperanza porque transmitir esta esperanza, porque miran hacia el futuro y porque est√°n disponibles ".





Por mera curiosidad, decid√≠ consultar los "rankings" internacionales que cuantifican esos hechos. Comenc√© por el "ranking" de la Esperanza. No lo encontr√©. Y no encontr√© ninguno de los "rankings" restantes, incluso despu√©s de b√ļsquedas largas en Google y b√ļsquedas breves en p√°ginas que el pudor me impide divulgar. En ning√ļn lado he podido comprobar la superioridad, o la inferioridad, de los docentes de aqu√≠ sobre los suizos o los puertorrique√Īos en materia de Esperanza, Transmisi√≥n de Esperanza, Contemplaci√≥n del Futuro o Disponibilidad. Las √ļnicas clasificaciones que encontr√©, por ejemplo las de la prueba PISA, nos colocan en un lugar mediano entre los pa√≠ses de la OCDE, lo que, a confirmarse la elevada plantilla de quien ense√Īa, confirmar√≠a tambi√©n la elevada estupidez de quien aprende.

Por suerte, o azar, no se confirma nada. Y si la ausencia de fundamento no significa que el desahogo del prof. Marcelo sea mentira, indica fuertemente que no es verdad. El prof. Marcelo dijo lo que dijo y podr√≠a haber dicho que los conductores de taxi portuguesa son los mejores en el mundo (porque, no s√©, dar√° un plazo a las dificultades). O los hojalateros portuguesa son los mejores en el mundo (tal vez porque valencias transversal del canal). O los confiteros portuguesa son los mejores en el mundo (porque los sue√Īos de fermentaci√≥n). La exageraci√≥n? Ni tanto. El mi√©rcoles, en cr√≥nica que desgraciadamente s√≥lo le√≠ despu√©s de haber amado esta, Miguel Pinheiro record√≥ que el prof. Marcelo proclamado los militares portugueses "el mejor del mundo", que el dr. Vitorino "uno de los mejores del mundo", los trabajadores del deporte, la ciencia, la educaci√≥n, la literatura y las empresas "los mejores del mundo", y que la "patria" en general es "la mejor del mundo".

Esta serie de atardecer no deshace del palacio de caf√©, no por casualidad el mejor caf√© del mundo. La semana pasada, habl√© de la propensi√≥n ind√≠gena hacia la hip√©rbole patri√≥tica. Fue, imag√≠nese, a prop√≥sito de un √°rbitro de tenis. Podr√≠a haber sido a prop√≥sito de los vinos, de los polic√≠as, de los rallies, de los rojones, de los trombonistas, de los cardi√≥logos o de los cantoneros. Insospechada en vista de los portugueses, los portugueses son los mejores del mundo en lo que est√°n dispuestos a hacer o jugar. En cuanto conversaci√≥n de simplones, el ejercicio es s√≥lo rid√≠culo. Cuando es reproducido hasta los confines de lo insoportable por el jefe de Estado, es m√°s que rid√≠culo, es la prueba de la baj√≠sima cuenta en que el jefe de Estado lleva a sus electores. Si se alaba a todos, no se revela la m√≠nima consideraci√≥n por nadie, y el prof. Marcelo no se limita a creer que el "pueblo" traga semejantes patronas: sobre todo se convenci√≥, con raz√≥n, de que el pueblo lo aprecia en funci√≥n de la dimensi√≥n de las patra√Īas. Aunque est√© por determinar para qu√© sirve un presidente de la Rep√ļblica, deber√≠a ser obvio que no sirve para ello.

Y "esto" no es el peor. A pesar de embarazosa y primaria, la obsesi√≥n de un estadista con la predilecci√≥n de las masas no ser√≠a una calamidad si se agota en eso, o en el ocasional cambio p√ļblico de calzoncillos. El problema es que la sujeci√≥n de las personas a "afectos" demag√≥gicos no es una prueba a la popularidad del prof. Marcelo, es una prueba a la credulidad de las personas. O una forma de medir los ajusticios que son capaces de tolerar sin un pio.

Por lo visto, se ha comprobado que toleran inmenso. Incluso toleran – van a ver que s√≠ – la golpada que, a ra√≠z de malabarismos reles, enj√≥ a Joana Marques Vidal y concluy√≥ la toma del r√©gimen. No vale la pena desperdiciar muchos adjetivos a describir el proceso. Basta con percibir que se ha abolido el √ļltimo vestigio de resistencia a las pandillas que ahora reinan en paz. El pen√ļltimo, por lo dem√°s, se llamaba Pedro Pasos Coelho y agradeci√≥ en el Observador el desempe√Īo de la procuradora general. Es un gesto digno, y una impl√≠cita admisi√≥n de derrota del autor del texto y de la respectiva destinataria. No es una sorpresa, dada la desigualdad del combate. Pero hab√≠a un combate. Hoy, hay el silencio de las √©pocas tristes. Y si queremos imitar a los profesores y mirar el futuro, el silencio se prolonga.

Por coincidencia, iron√≠a o refinamiento de goce, el prof. Marcelo aprovech√≥ la fecha f√ļnebre para despedirse de no s√© qu√© en la universidad. Los pocos que asisten a la farsa con el horror que esta merece aprovechan para despedirse del mejor pa√≠s del mundo a fingir que no es una verg√ľenza, en manos de criaturas que no tienen ninguna.





Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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