El libro revela detalles desconocidos del inicio de la vida de un dictador de Corea del Norte





Kim Jong-un, el l√≠der norcoreano, ten√≠a 27 a√Īos cuando hered√≥ el poder en 2011, ocupando su lugar en una dinast√≠a fundada por el abuelo.





"El gran √©xito: el destino divinamente perfecto del brillante camarada Kim Jong-un), nuevo libro del jefe de la sucursal en Pek√≠n de Beijing The Washington Post- revela detalles hasta hoy no divulgados sobre la extra√Īa y solitaria infancia de Kim, que gir√≥ en torno de poder, prerrogativas y privilegio.

El ni√Īo de seis a√Īos estaba junto a la mesa de billar en la sala de juegos de la residencia real en Sinchon, en el sur de Pyongyang, una de las decenas de palacios reservados para la familia gobernante de Corea del Norte.

√Čl y su hermano mayor, Kim Yong-chol, esperaban a su padre salir de una reuni√≥n con autoridades.

Los ni√Īos vest√≠an fardas militares en miniatura, verdes con botones dorados y galones rojos. Ten√≠an sombreros en forma de luna y estrellas doradas en los hombros. Eran peque√Īos generales.

Cuando su padre entr√≥ en la sala, ellos hicieron posici√≥n de sentido y prestaron continencia, con expresiones serias en los rostros gordos. Kim Jong-il qued√≥ encantado y quiso presentar a los oficiales ya los funcionarios de la casa antes de que fueran al comedor, al lado. Todos hicieron cola para conocer a los ni√Īos, que eran llamados "peque√Īos pr√≠ncipes".

Kenji Fujimoto, que se hab√≠a mudado de Jap√≥n a Corea del Norte para hacer sushi en las residencias reales, estaba al final de la fila. √Čl se puso cada vez m√°s nervioso conforme los pr√≠ncipes se acercaban, su coraz√≥n golpeando m√°s r√°pido a cada paso de ellos.





Jong-chol fue el primero. Fujimoto extendi√≥ la mano, y el ni√Īo de ocho a√Īos respondi√≥ con un apret√≥n firme. Entonces Fujimoto dio la mano al ni√Īo m√°s joven. Este no era tan bien educado.

En vez de saludar a Fujimoto, Jong-un le mir√≥ con "ojos perfumes" que parec√≠an decir: "Su japon√©s horrible". El cocinero qued√≥ sorprendido y avergonzado por el hecho de que un ni√Īo despreciara a un hombre de 40 a√Īos. Despu√©s de unos segundos que se extendieron dolorosamente a Fujimoto, Kim Jong-il intervino para salvar la situaci√≥n.

"Este es el se√Īor Fujimoto", dijo Kim Jong-il, haciendo el "pr√≠ncipe Jong-un" finalmente acordar apretar su mano, aunque sin mucho entusiasmo. El chef pens√≥ que pod√≠a haber habido un reconocimiento del nombre. Tal vez los ni√Īos hubieran comido el sushi que √©l prepar√≥ y o√≠do que fue hecho por "Fujimoto de Jap√≥n".

Fujimoto era s√≥lo un miembro de un equipo de cocineros que preparaban comidas suntuosas para Kim Jong-il y sus familias. Ellos hac√≠an fais√°n a la parrilla, sopa de aleta de tibur√≥n, carne de bode asada al estilo ruso, tortuga al vapor, pollo y cerdo asados ‚Äč‚Äčy raclete de queso suizo con patatas. La familia real s√≥lo com√≠a arroz producido en una zona especial del pa√≠s. Trabajadoras eleg√≠an los granos uno a uno, para garantizar que todos fueran perfectos y del mismo tama√Īo.

Sushi formaba parte del men√ļ una vez por semana. Fujimoto hac√≠a sashimi de langosta con salsa de soja wasabi y niguiri sushi con at√ļn gordo, ojo de buey, anguila y caviar. El preferido de Kim Jong-un era el badejo.

Ya en los a√Īos 1980, antes del colapso de la Uni√≥n Sovi√©tica y de la penuria en Corea del Norte, la poblaci√≥n viv√≠a con hambre. Pero Kim Jong-un no experiment√≥ ninguna de esas privaciones y probablemente nunca vio en persona el sufrimiento de sus compatriotas.

No, él creció en un mundo de amplias residencias amuralladas, donde todo giraba alrededor de él y la vida era puro lujo.

En las cocinas, hab√≠a pasteles y dulces franceses, salm√≥n ahumado y pat√©, frutas tropicales como mango y mel√≥n. Ellos usaban ropa hecha a medida con tejidos ingleses que llegaban en bolsas Samsonite. Cepillaban los dientes con Colgate importada, seg√ļn memorias de dos parientes que vivieron en la casa del hermano mayor de Kim Jong-un.

Había televisores Sony, ordenadores y videojuegos para jugar a Super Mario. Había máquinas de fliperama y grandes pianos, Yamaha y Steinway, en todas las casas.

Los ni√Īos ten√≠an enormes salas de juegos llenas de juguetes, m√°s que en cualquier tienda europea. Hab√≠a monta√Īas de Lego y Playmobil; cajas de rompecabezas, m√°s que nunca podr√≠an encajar; y pistolas pl√°sticas con balas incre√≠blemente reales, seg√ļn las memorias.

Hab√≠a un tipo imaginable de juguetes de cuatro ruedas, pero Kim Jong-un tambi√©n ten√≠a un veh√≠culo de verdad y un arma de verdad: un coche que su padre mand√≥ modificar para que el ni√Īo pudiera dirigir a los 7 a√Īos. Tambi√©n ten√≠a un rev√≥lver Colt.45 que usaba en la cadera, a los 11 a√Īos.

Las casas ten√≠an grandes cines a prueba de sonido con lambris de madera para mejorar la ac√ļstica y cortina de terciopelo negro que se abr√≠a cuando las luces bajaban. Los ni√Īos pod√≠an sentarse en sillones blandos y ver pel√≠culas de Ben Hur, Dr√°cula o James Bond.

Había jardines tan grandes que los llamaban parques, con cascadas artificiales cayendo en lagos artificiales. Se desplazaban en carritos de golf o bicicletas eléctricas. Había osos y monos en jaulas. Algunas residencias tenían grandes piscinas, y algunas contaban con rayas de tiro internas y externas.

Pero el pasatiempo favorito de Kim Jong-un era jugar baloncesto en las canchas en las residencias oficiales -muchas veces con los ni√Īos tra√≠dos especialmente para jugar con los pr√≠ncipes.

El ni√Īo analizaba obsesivamente los partidos de baloncesto. Apuntaba las fuerzas y las debilidades de los jugadores, elogiando a los que consideraba buenos jugadores y criticando a los que se equivocaban. Parec√≠a estar practicando el arte de comandar, y disfrutaba el terror que su autoridad absoluta pod√≠a inspirar.

Fue una infancia solitaria, sin embargo. √Čl y Jong-chol ten√≠an clases en casa con tutores, y no ten√≠an amigos, ni siquiera jugaban con su medio hermano mayor, Jong-nam, que viv√≠a su propia vida por separado. La hermana menor, Yo-jong, era muy joven para servir de compa√Ī√≠a.

Hasta un joven príncipe que tenía de todo quería amigos.

"√Čl fue un poco solitario cuando era peque√Īo", me dijo Fujimoto durante el almuerzo en la ciudad somnolienta en los Alpes japoneses donde √©l viv√≠a, cuando fui a visitarlo en 2016. Ahora √©l volvi√≥ a Corea del Norte y dirige un peque√Īo restaurante de sushi en Pyongyang, y tal vez cortar pescado para el l√≠der actual.

Esta soledad parece haber llevado a Kim Jong-un a aprovechar cualquier oportunidad de compa√Ī√≠a externa. "Me he convertido en una especie de compa√Īero de √©l, casi amigos", dijo Fujimoto.

La presencia del chef de sushi en la residencia real era una contradicción en el régimen. Mientras la existencia de Corea del Norte se basaba en su rechazo a Estados Unidos y su visión de un orden democrático mundial, también se construía sobre el odio a Japón.

Corea hab√≠a sufrido mucho durante su colonizaci√≥n por el Jap√≥n imperial en la primera mitad del siglo XX. El pa√≠s formalmente anexion√≥ la pen√≠nsula de Corea en 1910, iniciando un dominio colonial de 35 a√Īos, muchas veces brutal.

Cuando Japón fue derrotado en 1945, tuvo que ceder el control de la región a los ganadores. En las dos mitades de la península, las memorias de ese período son profundas.

Hasta hoy Corea del Norte demoniza habitualmente a Japón en sus medios estatales.

Pero hay un detalle importante que la propaganda oficial nunca relató: Kim Jong-un tiene una fuerte conexión personal con Japón. Su amada madre, que más tarde sería coronada "la Madre de la Gran Corea Militarizada", nació en Japón.

En 1929, cuando la península coreana estaba bajo el régimen colonial japonés, un joven llamado Ko Kyon Taek se mudó de la isla surcoreana de Jeju a Osaka, ciudad japonesa que se estaba convirtiendo en el hogar de una comunidad coreana cada vez mayor.

Entonces, despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, Ko y su mujer comenzaron a formar familia: primero un hijo y luego, el 26 de junio de 1952, una ni√Īa que ellos llamaron Yong-hui.

Yong-hui atend√≠a por el nombre japon√©s de Hime Takada en su escuela elemental p√ļblica en Osaka. A ella le gustaba presentarse y cantar himnos en un coro de iglesia todos los domingos. Cuatro a√Īos despu√©s vino una hermana. Su nombre era Yong-suk.

Pero su padre tuvo problemas con la polic√≠a. √Čl estaba pilotando un barco ilegal que ligaba a Osaka a Jeju, y habr√≠a recibido orden de deportaci√≥n. Se habl√≥ que Ko tambi√©n era un mujeriego y ten√≠a varios hijos con diferentes amantes. Para cortar las conexiones con esas mujeres y deshacerse de las confusiones, Ko decidi√≥ escapar de Jap√≥n.

Convenientemente, Corea del Norte hab√≠a comenzado a alentar a las personas de origen coreano a regresar de Jap√≥n a finales de los a√Īos cincuenta. Corea del Norte, dec√≠an a los potenciales migrantes, era un para√≠so socialista en la Tierra -un pa√≠s que ofrec√≠a vivienda gratuita, educaci√≥n y tratamientos de salud, donde los empleos se garantizaban, donde los coreanos no sufrir el prejuicio de que eran blanco en Jap√≥n.

Entre 1959 y 1965, más de 93 mil personas atendieron a la propaganda del régimen de Kim. La familia Ko siguió la marea, embarcando en un barco de repatriación que iba a la ciudad norcoreana de Chongjin.

Para muchos coreanos √©tnicos que dejaron un pa√≠s que r√°pidamente se convert√≠a en una potencia econ√≥mica mundial despu√©s de la guerra, volver a "casa" fue una enorme decepci√≥n. Algunos se suicidaron al llegar, cuando percibieron que hab√≠an sido enga√Īados.

La versión de Pyongyang de la vida que los repatriados llevaban en Corea del Norte era muy diferente, por supuesto. Como parte de sus esfuerzos para fingir que la vida era de color rosa, la revista norcoreana coreana Pictorial mostró a la familia Ko en su edición de diciembre de 1972, bajo el título "Mi familia llena de felicidad".

El reportaje cita que la ni√Īa mayor, una cierta Ko Yong-hui, era miembro de la armada art√≠stica Mansudae y recibi√≥ una medalla de Kim Il-sung. No menciona que las hermosas bailarinas de la compa√Ī√≠a Mansudae a menudo se llamaban a participar en fiestas regadas por la bebida que Kim Jong-il ofrec√≠a, y ten√≠an que bailar a los hombres de su corte.

Kim Jong-il se enamoró de Ko Yong-hui, invitándola a sentarse con él en las fiestas, recordó otra bailarina del grupo. "Kim Jong-il quedó tan encantado que muchas veces iba a las salas de ensayo para verla practicar", escribió la bailarina en una memoria después de que desertó del régimen.

Ko faltaba a los ensayos con cada vez más frecuencia, y surgieron comentarios entre las bailarinas de que ella estaría viviendo con Kim Jong-il, o que le había dado un hijo. Ella se casó con Kim Jong-il -parece que la unión no fue oficial, pero fue así que su hermana la describió para mí en 1975.

La bailarina era más que una mujer-trofeo, sin embargo. Muchas veces quedaba despierta hasta tarde por la noche, mirando los documentos con Kim y dándole opiniones. Una vez, cuando un guardaespaldas estaba embriagado y levantó el arma para Kim Jong-il, Ko se habría disparado entre los dos. Ella pudo haber nacido en Japón, pero se mostró un verdadero patriota, leal no sólo a Corea del Norte, como a su poderoso marido.

Ella también le dio dos hijos -valorados en la sociedad confuciana de Corea del Norte como herederos que podían dar continuidad al nombre de la familia.

Ella los mimaba.

Poco después de que Kim Jong-un esnobó al cocinero japonés, todos estaban en el gran jardín en la residencia de la familia en Sinchon. Los muchachos miraban fascinados mientras Fujimoto empatía un loro.

"Qu√© bueno, gracias a Fujimoto, la cometa est√° volando", dijo Ko Yong-hui a sus hijos. Kim Jong-un se entusiasm√≥. Al cabo de un mes despu√©s, dijo el chef, fue invitado a ser el "compa√Īero de juguetes" de los ni√Īos.

Fujimoto se sorprendi√≥ mucho. Era un hombre adulto, y ellos eran ni√Īos peque√Īos. Pero era imposible negar. √Čl se pregunt√≥ si era por el hecho de ser un extranjero, y por lo tanto un poco ex√≥tico para los ni√Īos.

Pero quiz√°s Fujimoto s√≥lo era un poco divertido. Despu√©s de todo, los ni√Īos ten√≠an pocas opciones en su corte real aislado.

Siempre que pod√≠a, Fujimoto llevaba a Ko Yong-hui ya los dos "pr√≠ncipes" para pescar badejo en el barco particular de Kim Jong-il. Siempre que Fujimoto cog√≠a un pez, el joven Kim Jong-un, a√ļn en la escuela elemental, ped√≠a para sostener la vara de pescar y entonces gritaba alegremente: "¬°Lo pesqu√©!"

El inter√©s de los ni√Īos por Jap√≥n aument√≥ despu√©s de viajar con su madre en 1991, cuando Kim Jong-un ten√≠a siete a√Īos. Con pasaportes brasile√Īos falsos, ellos partieron a Tokio.

Mientras que el régimen patrocina el odio a los japoneses, Ko Yong Hui hacía compras en Ginza, el barrio elegante en el centro de Tokio que era mundialmente conocido por el lujo, y tenía sus cabellos tratados por personas llamadas en su país de "agresores imperialistas".

Ella llev√≥ a los ni√Īos a Disneylandia en Tokio, donde fueron a una atracci√≥n en 3D con una silla m√≥vil. Los chicos le gustaron tanto que Ko mand√≥ a sus empleados a preguntar cu√°nto costaba. Ella quer√≠a comprar una para llevar de vuelta a Corea del Norte para sus hijos.

Pero incluso para la familia real norcoreana el precio era prohibitivo. Durante a√Īos hablaron sobre el viaje a Disneylandia en Tokio y todos los juguetes en los que anduvieron, tratando de decidir cu√°l era el m√°s divertido.

A pesar de su fascinaci√≥n por Jap√≥n, y mientras Fujimoto se convert√≠a en un elemento fijo en la residencia real, Kim Jong-un recordaba al chef de sushi su lugar. Mientras Jong-chol se dirig√≠a a √©l con un sufijo honroso coreano que equivaldr√≠a a un "se√Īor", Jong-un continu√≥ refiri√©ndose a √©l s√≥lo como "Fujimoto", una falta de respeto.

Si Kim Jong-un fuera cualquier otro ni√Īo, o cualquier otro ni√Īo rico, tales episodios ser√≠an considerados el comportamiento normal de un ni√Īo malcriado. Pero como hay tan poca informaci√≥n adicional sobre √©l esas historias adquirieron una importancia exagerada.

Los analistas y expertos se inclinan sobre estos casos en busca de evidencias de fallas de car√°cter o influencias que pudieron de alg√ļn modo haber moldeado al hombre que hoy dirige a Corea del Norte. Ellos buscan se√Īales de deficiencias psicol√≥gicas mientras tratan de descubrir c√≥mo podr√≠a reaccionar en un momento de crisis o, por ejemplo, en negociaciones con l√≠deres de pa√≠ses enemigos.

Fujimoto describió un momento en que Kim Jong-un desafió la orden de su madre de permanecer sentado a la mesa mientras todos terminaban la comida. "Vamos, hermano mayor", le dijo a Jong-chol, y los dos salieron corriendo.

Ciertamente el ni√Īo creci√≥ pensando que era especial. La fiesta del octavo aniversario de Jong-un sucedi√≥ en un sal√≥n de fiestas en la residencia real en Wonsan. Los invitados eran autoridades de alto nivel, en lugar de otros ni√Īos. Kim Jong-un, vistiendo traje negro y corbata mariposa, recibi√≥ ramos de flores.

A partir de all√≠, hasta las autoridades graduadas se inclinaban en respeto a Kim Jong-un siempre que lo ve√≠an, me dijeron sus t√≠os cuando nos encontramos en Estados Unidos casi 20 a√Īos despu√©s de que ellos desertar del r√©gimen. Era imposible que el ni√Īo creciera como un ni√Īo normal cuando la gente alrededor de √©l lo trataba de esa manera, dijeron. Y r√°pidamente se acostumbr√≥ a dar √≥rdenes.

Cuando ni√Īo, Kim Jong-un estaba loco por todo tipo de m√°quinas, modelos de aviones y barcos de juguete, especialmente. Quer√≠a saber c√≥mo volaban o flota. Cuando ten√≠a s√≥lo ocho o nueve a√Īos, a√ļn en Pyongyang, √©l quer√≠a quedarse despierto por la noche haciendo experimentos con sus m√°quinas, e insist√≠a en hablar con especialistas hasta de madrugada cuando no consegu√≠a entender las cosas solo.

Cuando tenía preguntas o si algo no funcionaba bien, Kim llamaba a un ingeniero náutico para explicarle, cualquiera que fuera la hora, me contó su tía.

Esto, para ella, revelaba un aspecto de su personalidad dividida: por un lado, él tenía un nivel increíble de concentración, pero del otro la tendencia a engancharse en una idea y llevarla demasiado lejos. Ella no usó la palabra "obsesivo", pero era la característica que ella describió.

En realidad, cuando vivi√≥ con ellos m√°s tarde en Berna, en Suiza, el ni√Īo siempre quer√≠a que sus t√≠os le comprar modelos de avi√≥n en la tienda de juguetes o lo llevar a un parque donde los entusiastas lanzaban sus aparatos, y la obsesi√≥n dur√≥ por mucho tiempo tiempo, incluso despu√©s de adulto.

Para divertirse, el hombre que jugaba con modelos cuando ni√Īo hoy pilota aviones ligeros que tiene a disposici√≥n. Su r√©gimen afirma estar construyendo aviones muy semejantes al americano Cessna 172 Skyhawk.

La televisión norcoreana mostró a Kim inspeccionando y luego pareciendo pilotar uno de esos aviones, aplaudido por una multitud de pilotos de la fuerza aérea en 2015.

"El avión construido por nuestra clase trabajadora tenía el máximo rendimiento, era fácil de maniobrar, y el motor sonaba perfecto, lo construimos", dijo a los ingenieros.

En 2017, cuando los analistas rastrearon imágenes de satélite para averiguar si Corea del Norte iba a lanzar un misil, una de las cosas que buscaban fue el avión personal de Kim Jong-un en una pista de aterrizaje cercana.

Los relatos de las autoridades de la propia Corea del Norte sobre la infancia de Kim Jong-un confirmaron las versiones de hechos contados por Fujimoto y sus tíos.

En un d√≠a de 2010, cuando √©l era el heredero aparente, Kim le dijo a un militar que pidi√≥ su consejo sobre un nuevo modelo de arma que √©l hab√≠a "formado una relaci√≥n cercana con aviones y buques de guerra" cuando era ni√Īo.

"Cuando era ni√Īo, ten√≠a una bolsa de aviones en alg√ļn lugar", dijo, seg√ļn la publicaci√≥n norcoreana "Hechos sobre la vida de Kim Jong-un". El ni√Īo hizo una pista en el patio y jugaba con los aviones con frecuencia.

"Escuchando esa historia interesante, la autoridad se convenci√≥ de que el hobby (de Kim Jong-un) y su visi√≥n de vida estaban ligados a asuntos militares", contin√ļa el libro.

En otro pa√≠s en la Tierra, tal hecho ser√≠a simplemente un recuerdo de la infancia. Pero en el universo de la propaganda paralela de Corea del Norte se ha convertido en una parte crucial de su mito de legitimidad. No era una historia sobre un ni√Īo y sus juguetes. Era la prueba irrefutable de que el ni√Īo era un genio militar destinado a ser un l√≠der.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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