El ¬ęimpuesto fijo¬Ľ inmoral, injusto e ineficiente





La idea de usar tasas planas para impuestos no es nueva. De hecho, muchos de los que ya existen toman esta forma: IRC (solo diferenciado por regiones y por los primeros 15,000 euros de ganancias en las PYME), IMI (diferenciación regional), Stamp Duty (para cada tipo de acto) o IVA (solo variable para algunos bienes y servicios).





Resulta que una parte de la derecha pol√≠tica acoge con benepl√°cito la idea de establecer una tasa √ļnica sobre el ingreso laboral (en el IRS).

En la reciente y controvertida entrevista de Andr√© Ventura al ¬ęObservador¬Ľ, donde abri√≥ toda su falta de preparaci√≥n, qued√≥ claro la defensa de una tasa √ļnica del IRS, en la primera fase del 15%, pero con la ambici√≥n de ser del 0% en el futuro. Adem√°s, en IMI, Chega quiere un impuesto del 0%, lo que beneficiar√≠a, esencialmente, a los grandes terratenientes. En otras palabras, Chega tiene en su programa propuestas fiscales con un contenido tan libertario que ni la Iniciativa Liberal (que tambi√©n defiende el impuesto fijo en el IRS) se atrevi√≥ a proponer.

Cuando se enfrenta con ejemplos pr√°cticos de la realidad portuguesa, en la que la transici√≥n de las tasas progresivas actuales del IRS a la impuesto fijo Da√Īar√≠a mucho a quienes ganan 800 euros / mes y beneficiar√≠a mucho a quienes ganen m√°s de 3.000 euros, Andr√© Ventura tartamude√≥ e intent√≥ desviar el tema. E incluso la idea de que se impondr√≠a una salvaguardia a quienes ganan menos, la verdad es que el cambio a un impuesto fijo nunca salvar√≠a al casi 50% de los portugueses que hoy ya no pagan al IRS.

Actualmente, el IRS est√° acusado de tasas progresivas, de acuerdo con la cantidad de ingresos obtenidos, con las siguientes tasas marginales (en 2019, en el continente): tasa del 14,5% para los primeros 7.091 ‚ā¨ de renta imponible, tasa de 23 % para los siguientes ‚ā¨ 3.609, 28.5% para los siguientes ‚ā¨ 9.561, 35% para los siguientes ‚ā¨ 4.739, 37% para los siguientes ‚ā¨ 11.856, 45% para los siguientes ‚ā¨ 43.784 y 48% para los montos de ingresos imponibles que por encima de ‚ā¨ 80,640. En otras palabras, al contrario de lo que mucha gente piensa, las tasas efectivas son menos progresivas que las marginales, porque quien gana m√°s de ‚ā¨ 80,640 no paga el 48% del IRS por todo este monto: hay reembolsos de ingresos para determinar el asunto. imponible y, en ese caso, el 48% solo se aplica a importes superiores a 80.640 ‚ā¨. El resto, se aplican las tasas sucesivas m√°s bajas.

Aun así, existe una progresividad instituida en el IRS, de acuerdo con una lógica redistributiva de que aquellos que ganan más deberían redistribuir parte de esas ganancias a aquellos que ganan menos, a través de una mayor contribución relativa al Estado, que proporcionalmente ayuda a los más pobres más que a los pobres. más rico

El argumento de quienes defienden el fin de la progresividad es en el sentido de decir que perjudica a quienes trabajan más y ganan más, beneficiando a quienes no quieren trabajar. Y también la idea de que el Estado no hace bien la redistribución, debido a diversas ineficiencias, a saber, la corrupción.





La verdad es que este argumento es falaz. No es líquido que quien gane más duro gane, ni siquiera quien gane más se lo merece. Tampoco es que quienes ganen menos o no trabajen voluntariamente. Es decir, parten de una noción falsa de lo que hace el mercado en términos de valoración del mérito. Luego, suponen que el estado es un monstruo ineficiente y corrupto que solo beneficia al gobierno.

Resulta que la realidad muestra que los estados europeos, incluidos los portugueses, a pesar de no ser inmunes a la corrupción y otras ineficiencias, han sido garantes de la vida civilizada en Europa, a diferencia de otras partes del mundo, incluido Estados Unidos. Los sistemas nacionales de salud, educación y seguridad social han sido las herramientas esenciales para aliviar la pobreza, la desigualdad de oportunidades y aumentar la esperanza de vida promedio, que, por cierto, está disminuyendo en los Estados Unidos, un caso sin precedentes entre países desarrollados, todo gracias a su sistema de salud injusto, que es el más ineficiente del mundo.

El √ļnico argumento v√°lido para los defensores de impuestos fijos es la idea del imperio del individualismo: las fortunas y la mala suerte de cada uno con cada uno deben permanecer. Curiosamente, esta es la ant√≠tesis del ser humano: nuestra especie solo prosper√≥ m√°s que ninguna otra porque sab√≠a c√≥mo cooperar con extra√Īos y compartir riesgos y suerte.

Por lo tanto, a menos que queramos retroceder en términos de evolución social y humana, no podemos permitir que se rompan las reglas de riesgo compartido, que incluyen la distribución colectiva de fortunas y desgracias individuales.

A través del sistema impositivo, las tasas progresivas cumplen exactamente ese propósito: eliminar a los que tienen más (y si tienen, en promedio, mucho se debe a la suerte, es decir, el contexto de su lugar de nacimiento) y dar a los que tienen menos (que tienen mucho menos debido a la mala suerte que tuvo, particularmente en el contexto de su nacimiento o sus genes).

Es a través de esta redistribución que fortalecemos los lazos sociales y garantizamos una eficiencia en la felicidad. Los estudios en este campo son claros: el dinero tiene una utilidad marginal decreciente, es decir, tomar mucho de los que tienen mucho no es tan malo como tomar un poco de los que tienen poco. Si queremos una política fiscal favorable a la felicidad promedio, debemos redistribuirla.

Además, es a través de esta redistribución que disminuimos los efectos de perpetuar la riqueza intergeneracional, que en los países latinos y anglosajones está muy cristalizada y destruye la igualdad de oportunidades y la meritocracia.

Finalmente, a través de la consagración de tasas progresivas en los ingresos, pero también en las ganancias, en IMI y Stamp Duty (dependiendo del valor de los activos) y el IVA (dependiendo del grado de lujo de los bienes y servicios), estamos canalizando consumo de bienes y servicios menos ostentosos, promoviendo lo más esencial, promoviendo el ocio y combatiendo los destructores de la felicidad colectiva, como el consumo conspicuo o el trabajo excesivo, contribuyendo también a la salvación del planeta.

El autor escribe seg√ļn la antigua ortograf√≠a.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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