El fantasma de los falsos positivos vuelve a Colombia tras las denuncias





En la década de 2000, Colombia, un país de tantos enfrentamientos históricos, vivió una pesadilla sangrienta. Fue el episodio de los "falsos positivos".





En respuesta a una campa√Īa lineal en la seguridad, parte de la pol√≠tica del entonces presidente √Ālvaro Uribe (2002-2010), las Fuerzas Armadas distribuyeron premios en efectivo, promociones y otros beneficios para los oficiales que presentaran gran eficacia en la eliminaci√≥n de guerrilleros.

Para recibir esos premios, militares armaban arapucas en el interior del país. Pero en vez de guerrilleros, civiles eran muertos y vestidos de combatientes en escenarios montados para simular los conflictos.

En 2008, sin embargo, una operación del tipo, en Soacha, cerca de Bogotá, fue desenmascarada. Familiares de 19 jóvenes asesinados denunciaron a los militares responsables de las muertes de los chicos, mostrando evidencias de que no formaban parte de organizaciones armadas.

A partir de entonces, cientos de denuncias similares pasaron a surgir. Hasta 2018, el n√ļmero oficial de muertos de esos llamados "falsos positivos", seg√ļn la justicia, era de 2.000 civiles, la mayor√≠a campesinos o moradores de peque√Īas ciudades del interior, entre ellos ind√≠genas y ni√Īos.

Desde el a√Īo pasado, con la instituci√≥n de la JEP (Justicia Especial para la Paz), un tribunal creado a partir del acuerdo entre el Estado colombiano y la ex guerrilla de las Farc (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), el fantasma de los falsos positivos "Volvi√≥ a asustar a los colombianos.

Además de denuncias de nuevos casos, hubo una gran operación para obligar a oficiales dispuestos a dar aclaraciones sobre los episodios.





Las acusaciones recientes suman 300 v√≠ctimas al n√ļmero ya conocido de muertos y dan cuenta de que el sistema de eliminaci√≥n de civiles como si fueran guerrilleros y miembros del crimen organizado continu√≥ siendo utilizado incluso despu√©s de que el esc√°ndalo salga a la superficie.

"Es como si estuviéramos viendo una segunda ronda de una lucha que ya conocemos, por usar la misma lógica y el mismo sistema de recompensas, hoja Angelita Baeyens, de Robert F. Kennedy Human Rights. "Lo peor es que nos muestra que no hubo renovación en el modo de actuar de las Fuerzas Armadas."

En la época, Colombia fue advertida por diversos organismos internacionales de derechos humanos y admitió el problema, alejando oficiales ligados a los "falsos positivos".

"Pero esos alejamientos fueron casi premios, pues las personas eran enviadas a embajadas o jubiladas, no se enfrentaron a la justicia", dice Baeyens. "Y las familias de las víctimas nunca fueron indemnizadas, tampoco buscaron saber quién, en el ámbito del poder Ejecutivo, conocía el sistema y quién lo autorizaba", agregó.

Hay acusaciones contra el ex presidente Uribe, pero estas est√°n paradas porque hoy tiene inmunidad por ser senador.

No por casualidad, él y su ahijado político, el actual presidente, Iván Duque, eran contrarios al acuerdo de paz -negociado y aprobado en la gestión de Juan Manuel Santos (2010-2018) Рya la instalación de un tribunal especial para investigar sólo los delitos de derechos humanos cometidos en ese período.

Adem√°s de los nuevos testimonios a la JEP, hay oficiales que no quieren identificarse, pero que dieron entrevistas al diario The New York Times ya la revista colombiana Semana.

Que relatan detalles de operaciones anteriores y posteriores a la denuncia del escándalo y cuentan que, desde que el asunto volvió a la superficie, funcionarios han sido seguidos y presionados a no contar nada, bajo amenaza de que algo pueda ocurrir con sus familias.

"Eso es muy grave porque refuerza que algo tan cruel como el uso de civiles para cumplir metas de muertes de criminales puede volver a ocurrir, aunque haya repudio internacional, porque hay impunidad. Es decir, no tomaron las precauciones para que eso no se repitiera ", dice Baeyens.

En marzo, Duque intentó limitar el poder de la JEP, proponiendo cambios en su estatuto. Ahora que el tribunal viene exponiendo el problema, el mandatario se defiende, diciendo que bajo su mando nada de eso habría ocurrido y que las investigaciones deben ir a fondo. Con aprobación popular en baja, el presidente suma más un dolor de cabeza a su gestión.

Duque ya estaba en la mira de las cr√≠ticas de los organismos de derechos humanos y de la oposici√≥n por haber nombrado en diciembre del a√Īo pasado Nicacio de Jes√ļs Mart√≠nez Espinel como comandante en jefe del Ej√©rcito Nacional de Colombia. El oficial integr√≥ uno de los batallones involucrados en el esc√°ndalo entre 2004 y 2006.

El reporte del New York Times, publicado en mayo, cuenta que varios oficiales apuntar a Espinel como el responsable de, en los √ļltimos meses, ordenar muertes por medio del sistema de los "falsos positivos" y as√≠ alcanzar metas establecidas.

Para Jos√© Miguel Vivanco, director para las Am√©ricas de Human Rights Watch, "es un absurdo que Espinel no est√© siendo investigado, sino premiado con promociones en el orden militar". "√Čl deber√≠a ser alejado del puesto."

El magistrado √ďscar Vera, de la JEP, relata que las primeras menciones a los casos recientes surgieron espont√°neamente.

Después, cuando el tribunal convocó a oficiales para continuar investigando los casos, percibió que parecía haber un pacto de silencio. La sospechosa se confirmó cuando los reportajes mostraron militares obligados a no decir nada.

Vera dice que los casos m√°s graves entre los m√°s recientes habr√≠an ocurrido en la costa caribe√Īa y en departamentos como La Guajira, Catatumbo y Antioquia, ya tradicionalmente violentos.

En las √ļltimas semanas, afirma, se suman m√°s de 80 testimonios relativos a la pr√°ctica.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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