El éxito de ADSE





Hay algo sospechoso en toda esta convulsi√≥n sobre la ADSE, el subsistema complementario de salud de los funcionarios p√ļblicos. Las quejas relativas a los servicios p√ļblicos suelen ser o porque √©stos sobrecargan a los contribuyentes, o porque prestan servicios de mala calidad, o porque son poco expeditos … Ahora bien, nada de esto se aplica a la ADSE, sino al contrario. Sirve 1,2 millones de portugu√©s y se encuentra totalmente integrado con acumulaci√≥n de saldos, los salarios de los funcionarios.





Vale la pena subrayar: 1,2 millones de beneficiarios sin un céntimo de los costes estar cubierto por el Presupuesto del Estado. Y por ser privados, mediante acuerdos, a dispensar los servicios de salud a los beneficiarios de la ADSE, se sobrecarga menos el Servicio Nacional de Salud (SNS), contribuyendo así a que éste preste mejores cuidados. Si la ADSE tiene las cuentas en días, si funciona, si no pesa a nadie más que a los interesados, si así alivia el SNS que interesa a todos, y si hasta representa un enorme mercado para prestadores de servicios de salud privados, cuál es exactamente el motivo de esta convulsión? Sólo eso: su éxito.

El éxito de ADSE viene enfrentar a los que le gustaría un modelo totalmente privado basado en el seguro de salud, se convirtió en norma en Portugal. En la ADSE, muchos contribuyentes pagan con satisfacción más de lo que pagarían si suscriben uno de los seguros de salud privados existentes en el mercado porque, así, posibilitan que muchos otros tengan acceso a una atención de salud de calidad, pagando un precio de acuerdo con sus posibilidades y muy por debajo de las tablas de las aseguradoras.

Tal vez les accedieran pero en modalidades de segunda o tercera clase, como si nos debiéramos resignar a saludos de primera, segunda, y tercera clase. Sólo tiene que consultar sus sitios en línea.

La ADSE es solidaridad social en práctica y de forma muy sostenible. Sus beneficiarios titulares y familiares no son clientes a los que se vende un conjunto de servicios en el marco de un mercado abierto regulado por una lógica competitiva, son participantes de una empresa conjunta en la que confían, una especie de seguro de salud colectivo.

La resiliencia de ADSE es una lecci√≥n para los que cre√≠an que el permiso de no inscripci√≥n y de renuncia al subsistema llevar√≠a a los funcionarios p√ļblicos con mejores ingresos a pasar al mercado privado, las cuentas de las ganancias y beneficios propios, que es s√≥lo otra manera de decir las cuentas del ego√≠smo. La posibilidad de renuncia y no inscripci√≥n tiene una d√©cada, pero una d√©cada de pocas adhesiones. Y esto a pesar del dr√°stico agravamiento de las contribuciones a la ADSE – la misma d√©cada en que pas√≥ del 1% al 3,5% del vencimiento bruto de los funcionarios p√ļblicos. S√≥lo un sistema que merece una enorme confianza de sus beneficiarios pasa inc√≥lume por los est√≠mulos que se han dado a su descaracterizaci√≥n y desmantelamiento.

El aumento del bolo que representa a la ADSE en términos financieros sólo lo ha hecho más apetitoso. Son más de medio millón de millones de euros de ingresos anuales a cazar. Los clientes privados del subsistema, en particular los grandes grupos hospitalarios, miran hacia la salud financiera que éste adquirió, en virtud del esfuerzo de sus beneficiarios y de la confianza que en él depositan, y lo que hacen es cargar en los precios de los servicios de salud que prestan .





S√≥lo as√≠ se explica los saltos de costes del subsistema, en la casa del 20% en los √ļltimos a√Īos. Si los funcionarios pasan a pagar el diezmo a la ADSE en la pr√≥xima hoja de vencimiento, los grupos hospitalarios privados sus clientes r√°pidamente podr√≠an crear la forma de aumentar la cuenta a presentarle en la misma proporci√≥n. Obviamente, hace bien al primer ministro en decir que no acepta cobros abusivos.

Tal vez los instrumentos para corregir la situación pudieran ser otros. Comprendo perfectamente la irritación por parte de quien presta el servicio de salud por no saber cuánto y cuándo va a recibir por el mismo. Sólo quien no quedó alguna vez a la espera de un pago del Estado es que no comprende.

Pero el problema serio, y nuevo, es realmente otro: el crecimiento acelerado de la cuenta presentada por los servicios. No de uno, sino de todos los grandes grupos, habiendo quien hable de c√°rtel. Al menos en la presi√≥n negociadora han estado concertados hasta el punto de merecer alguna investigaci√≥n a quien le corresponde. Siendo pocos los grandes grupos y el pa√≠s peque√Īo s√≥lo si caminan incluso desentendidos es que no se entender√°n a alg√ļn nivel.

Se aproxima el inicio del ciclo electoral, lo que acelera la lucha pol√≠tica, que tambi√©n es, en el sector de la salud, lucha contra intentos de desmantelamiento de sistemas solidarios de prestaci√≥n de servicios y su sustituci√≥n por prestadores de servicios privados. Lucha a√ļn amplificada por la aprobaci√≥n inminente de una nueva Ley de Bases de la Salud donde persisten preocupantes ambig√ľedades sobre la salvaguarda del valor de la gesti√≥n p√ļblica ante la gesti√≥n privada, en particular en forma de alianzas p√ļblico-privadas – que, en realidad, han sido responsabilidades p√ļblicas transformadas en oportunidades de negocio.

A sumar a todo esto, el conflicto con los enfermeros (que deb√≠an ser escuchados con m√°s atenci√≥n) va dando a todo el sector de la salud un cierto aire de guerrilla. El tiempo es de invertida del modelo de negocio de la salud, extrayendo el m√°ximo de rendimiento, insensible a los males de la mercanc√≠a del bien com√ļn.

Es a la luz de esto que hay que percibir que el √©xito de la ADSE se ha vuelto una afrenta al programa en curso. La ADSE no es s√≥lo un subsistema p√ļblico, es un subsistema que, por su escala de magnitud, devuelve en la misma moneda lo que los privados intentan hacer al bien com√ļn: utiliza la posici√≥n negociadora fuerte – servicios para 1,2 millones – para fomentar en en vez de desregular un bien social. Y es as√≠ que debe ser. Si los Mello, la Luz Salud y los Lus√≠adas suspenden las convenciones, dice la doctrina: el mercado funcionar√° y repondr√° la oferta. No puede prescindirse de una cultura de costo justo para los costos de salud.

El autor escribe de acuerdo con la antigua ortografía.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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