El escr√ļpulo





Un gobierno que hace elecciones basadas no sólo en juicios de competencia sino también, en mayor o menor medida, en vínculos extrapolíticos, de las dos, una: o está sufriendo de una profunda incapacidad de confiar en la sociedad del país que gobierna, o está a practicar alguna o algunas de las muchas formas conocidas de favoritismo. También se puede tratar de un compromiso variable entre las dos posibilidades anteriores. Cierto es que ambas hipótesis lo dejan por debajo de lo que de él se espera.





Hay correlaciones bien establecidas entre la cultura de falta de confianza y la elección de ciertos vínculos. El fenómeno al que el sociólogo estadounidense Edward Banfield llamó "familismo amoral", a pesar de los aspectos controvertidos sobre cómo el concepto fue propuesto, daba cuenta de la existencia de modos de organización social excesivamente centrados en la familia para así evitar dependencias externas difíciles de controlar en contextos de baja confianza interpersonal. Es también esa la situación que lleva a que se eviten contactos con el Estado, a que se opte por la economía paralela y por la fuga a los impuestos, y que hace prevalecer una cultura política de poca participación.

Todas las cosas poco deseables. Pero, si son los poderes p√ļblicos, empezando por el Gobierno, que evitan dependencias externas a su c√≠rculo √≠ntimo, ¬Ņc√≥mo se puede pensar una buena relaci√≥n, de apertura, con la sociedad? ¬ŅCon qu√© autoridad intelectual y persuasi√≥n puede el Estado esperar llegar a la sociedad si su jefatura es la primera en dar el mal ejemplo y cerrar sus puertas a la diversidad social?

Un paralelo simple ayuda a percibir el sentido de estas preguntas. Si estamos de acuerdo en que no es aceptable que los poderes p√ļblicos no combaten en√©rgicamente la precariedad laboral en los cuadros bajo su tutela directa, pues de otro modo, con su ejemplo, acaban a contemporizarse con una situaci√≥n generalizada de abuso de precariedad en la sociedad, como no estar de acuerdo los poderes p√ļblicos poco inmunes a las pr√°cticas de favoritismo se est√°n autobotizando en el combate a algunos de los problemas m√°s transversales e incapacitantes del pa√≠s?

No se conocen suficientemente los niveles muy bajos de confianza en la sociedad portuguesa? ¬ŅO los elevad√≠simos niveles de endogamia que determinan baj√≠sima movilidad territorial y elevad√≠sima desigualdad territorial?

No acompa√Īe bombardeos argumentativos de tono moralista descalificadores de la clase pol√≠tica. Vaya una gran diferencia entre lo que digo arriba y la explotaci√≥n pol√≠tica del discurso de la corrupci√≥n y sus afines, como hace media docena de a√Īos comenz√≥ a hacerse en nuestro espacio p√ļblico. Pero, establecidas balizas claras sobre lo que est√° en juego, sobran muchas razones serias para que haya una mayor reflexi√≥n y compromiso sobre lo que debe ser una √©tica p√ļblica.

Ver que muchos familiares a ser elegidos por los mismos colores pol√≠ticos o por colores pol√≠ticos diversos puede no ser un problema √©tico. Pero es ciertamente un problema pol√≠tico. Imag√≠nese por absurdo -que, si no, no anda tan lejos de la realidad -hab√≠a diez diputados de la misma familia, 40 diputados de dos o tres grandes c√≠rculos de amigos cercanos, dos tercios de los diputados reclutados de un grupo social que no totaliza m√°s que unos amplios cientos de personas o, vaya all√≠, uno o dos miles en todo el pa√≠s …





Creo que tal desequilibrio de representatividad justificaría una preocupación política nacional. E incluso en órganos no representativos, como el Gobierno, el mayor fomento posible del principio de igualdad de oportunidades equitativa debería ser una preocupación política central.

Diferente a√ļn es la situaci√≥n en que varios familiares son nombrados para el mismo √≥rgano. Me parece innegable que de esta manera se promueve una mala pr√°ctica pol√≠tica, y estos t√©rminos cuestionables, ya que contribuye a aumentar la desconfianza en el espacio p√ļblico, algo especialmente aconsejable en la sociedad portuguesa. Somos un pa√≠s con una cultura pol√≠tica fuertemente desconfiada, lo que, tambi√©n se sabe, no es indiferente a las diferentes formas de desigualdad end√©micas en nuestra sociedad.

No significa que una excepci√≥n muy justificada no sea admisible. Precisamente para no normalizar lo que no puede ser una regla. Lamentablemente, los casos se suceden. Cuando Pedro Nuno Santos escribe que "nadie debe ser perjudicado por causa del marido", como nadie debe ser perjudicado por causa de un padre, tiene raz√≥n, pero es una raz√≥n desplazada. Entiendo que cree que nadie se beneficia de favoritismo deliberado, pero no est√° viendo, como pol√≠tico, que est√° condescendiendo con un problema social de elitismo que se refleja muy claramente en el acceso a cargos p√ļblicos y que repercute en las varias dimensiones ya mencionadas aqu√≠ .

El Gobierno no debe conformarse ni ser autocondescendiente. No creo que tenga pocas explicaciones. En el pasado no lejano, las derechas tienden hacia el autoritarismo sobre nuestras vidas. Sería una pena una buena izquierda no lograr evitar degenerarse en cierta forma de autoritarismo intelectual que es encontrarse por encima de la crítica.

Hasta aqu√≠ no entr√© en materia propiamente √©tica. Naturalmente, si estamos ante una circunstancia en que familiares designan a otros familiares para los mismos √≥rganos, o lo hacen disimuladamente recurriendo al expediente del nombramiento cruzado-t√ļ nombra mi familiar, yo nombra al tuyo – la falta √©tica es una certeza, sea o sea, no legalmente enmarcado. Pero la √©tica p√ļblica no debe satisfacerse en no cometer faltas. En un dominio donde los juicios de intenci√≥n son, casi siempre, inescrutinables, deben evitarse las certezas, pero tambi√©n las sospechosas. Podemos llamarlo escr√ļpulo.

Es una cosa simple y v√°lida para servidores p√ļblicos, sus jefes y representantes pol√≠ticos: si nos tiene que tener una palabra sobre la gesti√≥n de recursos p√ļblicos y si podemos contratar servicios X, Y y Z, no debemos contratar a un familiar o amigo cercano, aunque tengamos en la familia el mejor proveedor de servicios X y tengamos en los amigos m√°s cercanos el mejor proveedor de servicios Y. Hasta podemos pedir una borla en desesperaci√≥n de causa. Lo que no puede suceder es un marido, padre, hija, hermana no comprender el enorme servicio p√ļblico que se presta al pa√≠s en contratar servicios a quienes no conocemos nada a no ser el trabajo hecho.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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