El conflicto ayuda a Irán a erosionar la influencia estadounidense en la región





Muchos todav√≠a se preguntan por qu√© Trump orden√≥ el asesinato de Qassim Suleimani, marcando el comienzo de una nueva fase en las relaciones entre Estados Unidos e Ir√°n, con el cambio de la estrategia de ¬ęm√°xima tensi√≥n¬Ľ a trav√©s de la presi√≥n econ√≥mica a la confrontaci√≥n militar directa, lo que contradice las promesas de campa√Īa, lo que lleva a otros 3.000 soldados a Iraq y poniendo en peligro su propia reelecci√≥n.





Adem√°s, sin ninguna garant√≠a de que la acci√≥n disuada a las milicias chi√≠tas iraqu√≠es, no siempre controlables por Ir√°n, contin√ļe atacando bases estadounidenses en su pa√≠s.

Suleimani era jefe de la Fuerza Quds (en referencia a Jerusalén) de la temida Guardia Revolucionaria Iraní, veterano de la guerra Irán-Irak, y responsable de la estrategia regional y el apoyo a las milicias chiítas pro iraníes en el Medio Oriente.

También fue responsable de crímenes de guerra en Siria, especialmente de Alepo, y de la represión de las manifestaciones populares en Irán e Irak a fines de 2019. Al mismo tiempo, y debido a la típica complejidad política y simbólica de la región, figura carismática y popular, visto como uno de los grandes luchadores contra el extremismo sunita y un jugador clave en la consolidación del poder y la seguridad chiítas en el Medio Oriente.

Su asesinato encaja con la disputa entre Estados Unidos e Ir√°n sobre el control del Irak posterior a Saddam Hussein, una vez que la amenaza de Daesh es pr√°cticamente eliminada.

Para Trump, la contención de la influencia regional iraní es parte de su deseo proclamado de cambio de régimen en ese país. Pero cada vez que los estadounidenses se aventuraron a perseguir este cambio por medios militares en el Medio Oriente, los resultados fueron tan catastróficos como mal calculados.

Hasta principios de la década de 2000, Irán estaba rodeado de fuerzas sunitas hostiles: al este, el eje talibán-Pakistán-Arabia Saudita, y al oeste, el Irak de Saddam Hussein. La ocupación de Afganistán (2001) y el derrocamiento de Saddam (2003) por parte de los Estados Unidos han allanado sin precedentes el camino para la expansión de la influencia iraní en el área.





Los partidarios m√°s feroces del r√©gimen de Ali Khamenei, como Suleimani, ven la consolidaci√≥n de un gobierno chi√≠ta en Irak como un objetivo estrat√©gico. Lo que no pudieron lograr en la guerra Ir√°n-Iraq se logr√≥ a trav√©s de la reconfiguraci√≥n liderada por Estados Unidos del Medio Oriente desde la ¬ęguerra contra el terror¬Ľ lanzada por George W. Bush.

Esta influencia que Irán buscó asegurar de dos maneras. Primero, avanzando su programa nuclear, cuyo objetivo principal nunca fue atacar a Israel, como podría implicar la retórica de los liderazgos conservadores de la revolución iraní, pero compensa la potencia nuclear de Pakistán y, por lo tanto, la amenaza del eje sunita en su vecindad.

En segundo lugar, a través del apoyo, el armamento y la financiación de las milicias chiítas de la Brigada Badr y el Ejército Mahdi en Iraq, el llamado Ejército Muhammad (Sipah-i Muhammad) en Pakistán, el Hizbullah en el Líbano, todos apoyados por la Guardia Revolucionaria de la El propio Irán se originó de las milicias que apoyaron la revolución islámica en 1978-1979.

Hoy, es innegable que la revolución islámica está erosionada internamente, como resultado de las contradicciones entre sus alas democratizadoras y autoritarias, sin mencionar la crisis económica y el deseo de una mayor libertad para la mayoría de la población, nacida después de 1979. Tal desgaste se expresa incluso en Irak. , en la mala reputación de corrupción de la clase clerical iraní.

Esto no contradice el resurgimiento regional chi√≠ta de Ir√°n a Irak y m√°s all√°. Es una influencia f√°cilmente explicable porque sigue las l√≠neas de los movimientos de poblaci√≥n chi√≠tas, ciudadanos comunes, as√≠ como acad√©micos, cl√©rigos y toda la gama de ¬ęulama¬Ľ que transita de Qom en Ir√°n a Najaf y Karbala en Irak. , y viceversa.

Irán sabe que tarde o temprano Estados Unidos tendrá que abandonar Irak y no tiene sentido comenzar una guerra contra el poder mundial. Pero erosionar a sus aliados en el Medio Oriente es parte del objetivo de Teherán en la región para asegurar las posiciones recién asumidas.

Esto no significa la aparición de un movimiento pan-chiíta. Por el contrario, los grupos aliados de Irán se expresan en claves nacionales muy claras, ya sea en Líbano, Bahrein, Yemen o Irak.

Por lo tanto, el asesinato de Suleimani puede haber eliminado a un poderoso y estratega considerado brillante, pero ha fortalecido a los conservadores en Irán, desvió la atención de los problemas internos del régimen, justificó sus posturas más belicosas y autoritarias.

A nivel regional, la indignación generalizada causada por el acto arrogante de Trump ya ha llevado al parlamento iraquí a posicionarse para la retirada total de las fuerzas estadounidenses. El aumento de las sanciones, a su vez, refuerza el ala de aquellos que ven la reanudación del programa nuclear de Irán como la mejor garantía del país para asegurar su posición regional y evitar la reversión de sus ganancias estratégicas acumuladas desde 2001.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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