El comercio abierto al domingo no es civilizado





Es un asunto que regresa cíclicamente, el del comercio abierto el domingo. Ya ha tenido varias versiones -y, en un tiempo que le gustan opiniones apocalípticas, informo cargada de pesar que ninguna de ellas destruyó el comercio y la economía ni llevó ambos a un crecimiento desenfrenado.





Los centros comerciales siempre estuvieron abiertos los domingos desde que aparecieron en los años 80. Luego vinieron las grandes superficies y estaban también dentro de los centros comerciales abiertas el domingo. Entra Guterres y obligó que al domingo estos grandes supermercados, incluso en centros comerciales, se abren al domingo sólo por la mañana. Sin embargo llegaron los grandes almacenes, obligados por la legislación de las grandes superficies, y cerraron al domingo años a fio, excepto cines. Sócrates deshizo lo que el anterior gobierno socialista había determinado y permitió la apertura al domingo de todo el comercio.

En Pascua, el obispo de Oporto – está convencido de que sólo los centros comerciales impiden toda la Portugality corriente durante la misa dominical en la ropa concienzudos y la pomada en el pelo – de nuevo a la cuestión en la agenda. Más: ya hay una petición con decenas de miles de firmas pidiendo el cierre del comercio el domingo.

Esta cuestión del comercio abierto al domingo se vincula al tipo de sociedad en que queremos vivir. Una sociedad frenética, estilo Hong Kong, poco individualista y orientada a la familia, donde el éxito financiero es el fin último de cualquier persona? ¿O una comunidad donde se respete la necesidad de ocio, y amigable para las familias?

Estoy del lado de los que ven mal en la obligación de trabajar el domingo. Por supuesto, los servicios esenciales tienen que funcionar, y que varios equipos de ocio tienen la freguesía casi sólo concentrada en los fines de semana. Pero el comercio no es un entretenimiento – si es, para algunas personas, el derecho a este entretenimiento específicamente al domingo no debe superponerse al derecho a la conciliación de la vida familiar de las personas que trabajan en el comercio. Y si cada uno gasta el tiempo de ocio como bien entiende sin tener que llevar con moralistas arriba, la verdad es que no cabe al estado promover poblaciones que prefieren meterse en un centro comercial 'a pasear' en vez de ir a parques, paseos exteriores, almuerzos de amigos, exposiciones, lo que sea.

Trabajé varios años en una empresa que tenía un proyecto comercial que incluía centros comerciales. Se que así como quien allí trabaja odia trabajar el domingo y tarde por la noche, incluso con las compensaciones de los domingos y festivos y del horario nocturno a añadir el ordenado. Quien tenía hijos sentía dificultades particulares. Muchas veces con gastos mayores para dejar los hijos pequeños con amas (también más caras al domingo). Podrían, salían lo antes posible para otro empleo con mejores horarios, a veces ganando menos. Por los horarios insanos, hay una enorme dificultad para encontrar recursos humanos de calidad para los centros comerciales, así como una enorme rotatividad.

No se puede tener un discurso de defensa de las familias y de preocupación con la natalidad y al mismo tiempo aplaudir el comercio abierto el domingo. Excepto, por supuesto, si sufre de disonancia cognitiva aguda. Es evidente que quien tiene hijos debe poder pasar tiempo de ocio con ellos. No es lo mismo tener el domingo libre para los hijos o holguras cuando están todo el día en la escuela. O se aboga por la mejora de la conciliación entre la profesión y la vida familiar o se promueve el comercio abierto el domingo.





Por lo demás, ninguna hecatombe vendrá con cierre del comercio al domingo. La mayoría de los países de la UE, esa gente bárbara y poco civilizada, no tiene comercio abierto el domingo, era lo que faltaba. En algunos casos ni por ahí numerosos, encontramos abiertos tiendas de conveniencia, supermercados con horario reducido, algunas tiendas en los centros de las ciudades. Si la gente no compra esa túnica florida el domingo, comprarán el sábado o durante la semana. Si gastan menos compras de cosas, pueden ir más a menudo y aplicar el dinero en locales locales o restaurantes fuera de las grandes ciudades. ¿Y si no gastan? Bueno, quien defiende hasta el último soldado la total liberalización de los horarios generalmente diaboliza el consumo y la demanda interna. Si no gastasen, generarían ahorros – felicidad, no?

Pero ¿debe el Estado hacer algo? ¿O nada? En mi opinión, algo. Hay una gama de medidas de donde elegir para incentivar el cierre dominical del comercio y proteger el tiempo de ocio y la vida familiar. Devolver las grandes superficies a los tiempos guterristas. Imponer el límite máximo de trabajo en dos domingos y / o festivos al mes. Imponer una jornada máxima de cinco horas al domingo. Aumentar aún más la remuneración del trabajo los domingos y festivos, así como los subsidios de turno. Bonificación en la tasa de IRC a las empresas que practican horarios de trabajo benignos. Jorge Silva, bastón de la Orden de los Notarios, proponía en el twitter que quien trabajara al domingo tuviera una semana de 35 horas de trabajo. En verdad, muchas de estas medidas no tendrían que quedar por el comercio.

Pero, como todo comienza en las personas, y no en los gobiernos y en los Estados, que tal usar en este debate el principio confuciano muy útil de no considerar bueno para los demás lo que no nos gustaba en nuestra vida?

Nacho Vega

Nacho Vega. Nací en Cuba pero resido en España desde muy pequeñito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interesé por el periodismo y la información digital, campos a los que me he dedicado íntegramente durante los últimos 7 años. Encargado de información política y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook: https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *