El caos en Libia, un agradecimiento a Francia ya Inglaterra





Van lejos los tiempos en que las operaciones de cambio de régimen se hacían de manera competente. Recordamos los derribos del primer ministro iraní Mohammad Mosaddegh, en 1953, y del presidente chileno Salvador Allende, en 1973, elegidos democráticamente por el voto popular. El nuevo orden no era lo que los liberales defendían, pero sus promotores eran, al menos, capaces de instaurar un poder de su agrado.





Con el archivo de las lecciones aprendidas olvidado en alg√ļn directorio inaccesible, se convirti√≥ en moda hacer operaciones de cambio de r√©gimen sin alternativas pol√≠ticas para el post golpe de Estado, fuera √©l hecho a trav√©s del recurso a la fuerza o no. El derrumbe de Kadhafi es uno de varios de estos casos. El golpe de Estado que lo derrib√≥, consumado militarmente en 2011, fue galardonado por Francia e Inglaterra. Sin el apoyo de inteligencia y de reabastecimiento a√©reo proporcionado por EEUU, la operaci√≥n no habr√≠a sido viable.

Este "lapso" fue fatal. Los a√Īos que siguieron se caracterizaron por constantes luchas fratricidas entre se√Īores de la guerra. Regres√≥ al tribalismo. Kadhafi era √ļtil para Europa por combatir el radicalismo isl√°mico e impedir la inmigraci√≥n ilegal. Nadie lo reemplaz√≥ en esas funciones. El vac√≠o de poder resultante hizo los 1.770 km de la costa libia con el Mediterr√°neo una puerta abierta para los traficantes de seres humanos. Adem√°s del inmenso sufrimiento que el fen√≥meno migratorio descontrolado causa, la inmigraci√≥n ilegal se ha convertido en terreno f√©rtil para la verborrea populista contra Europa.

Sin un poder fuerte, varios grupos islamistas hicieron de Libia un santuario. Una de las víctimas de su presencia fueron los cementerios de la Commonwealth, preservados durante el régimen de Kadhafi, ahora sistemáticamente desecados y destruidos. Corresponsable por el caos creado, Francia, que todos los meses anuncia una nueva medida para profundizar la cooperación europea, cierra ahora sus puertos a la inmigración.

Despu√©s de la victoria militar, Francia e Inglaterra se desinteresaron de la reconstrucci√≥n y de la reforma de las instituciones del pa√≠s, dejando esta tarea herc√ļlea y dif√≠cil, evidente en el "progreso" registrado, a la responsabilidad de las organizaciones internacionales, pasando la "patata caliente" la Uni√≥n Europea y las Naciones Unidas, esta √ļltima con la tarea adicional de mediar una soluci√≥n pol√≠tica.

Las organizaciones internacionales, por las características de su proceso de decisión y recursos disponibles, no están orientadas a conducir estrategias de mediación manipulativa, necesarias para dirimir procesos de alta complejidad, como es el caso. Este papel está reservado para las grandes potencias. Tanto Francia como Inglaterra silbaron irresponsablemente hacia el aire, dejando esa ardua tarea para las Naciones Unidas.

Libia se ha convertido en un campo de batalla en las disputas existentes en el campo sun√≠, con Egipto, los Emiratos y Arabia Saud√≠ del lado de Khalifa Haftar, el se√Īor de la guerra que recientemente se rebel√≥ contra el Gobierno de Fayez al Sarraj, por la ONU, y apoyado por Turqu√≠a y Qatar.





El desinter√©s de Francia en la obtenci√≥n de una soluci√≥n pol√≠tica no significa inacci√≥n. Ha estado muy activa apoyando pol√≠tica y militarmente el aler√≥n, es decir, Khalifa Hakfar. Por su parte, Italia tambi√©n ha estado igualmente empe√Īada, pero patrocinando al gobierno reconocido internacionalmente. La Europa meridional en su mejor actuaci√≥n en "plena sinton√≠a".

A largo plazo, las operaciones de cambio de régimen tienden a producir resultados maléficos. Por ejemplo, las nuevas órdenes instauradas en Irán e Irak, tras el derrocamiento de Mosaddegh y Sadam Hussein, contribuyeron directamente, en el primer caso, a la revolución islámica, y en el segundo para el surgimiento del Daesh. Además del tremendo caos generado y del impacto político que la ola migratoria está en el espacio europeo, los resultados de la operación de cambio de régimen en Libia son todavía difíciles de prever en su plenitud, dada la ebullición social y política en curso en Argelia .

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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