El buen colono





Hay una idea entre nosotros de que la colonizaci√≥n portuguesa fue benigna, menos violenta y racista que la colonizaci√≥n brit√°nica, espa√Īola o cualquier otra con base europea. Esta misma idea va de la mano con otra idea que es la que Dios invent√≥ a los blancos y los negros, pero fueron los portugueses quienes hicieron los mestizos. El profesor brasile√Īo Darci Ribeiro le dijo a Jornal do Brasil que descend√≠a de uno de los dos primeros exiliados portugueses del escuadr√≥n de Pedro √Ālvares Cabral y que, de √©l y de una persona ind√≠gena, ‚Äúla familia hoy tendr√≠a (1986) m√°s de un mill√≥n seiscientos mil miembros ¬ę.





Pero Vaz de Caminha, en su famosa carta a D. Manuel habla de estos exiliados. Los historiadores posteriores aluden a la posibilidad de haber huido por su propia voluntad en ese lugar si se encuentran con ¬ęmujeres en estado natural¬Ľ (Buchman, en ¬ęEl extra√Īo perfil del r√≠o descubierto¬Ľ). Tambi√©n est√° la historia de Caramuru, llamado Diogo √Ālvares Correia, que fue recibido por los indios Tupinamb√° despu√©s de un naufragio en la regi√≥n de Salvador y que se cas√≥ alrededor de 1510 con Paragua√ßu, hija del jefe de la tribu, y de ella y otros obtuvieron innumerables descendientes, estando seguros que, durante d√©cadas, facilit√≥ las relaciones entre locales y europeos.

Muchas historias de esta naturaleza alimentan el mito del amor portugués por las mujeres locales. En India, fue el propio Afonso de Albuquerque quien alentó el matrimonio de sus oficiales y marineros con mujeres de la tierra, principalmente en Goa y Malacca, por reconocer de inmediato que no había suficientes portugueses para garantizar la estabilidad del control portugués sobre territorios tan poblados.

Es un hecho que es dif√≠cil encontrar ejemplos similares en otras colonizaciones. Si tambi√©n hubo mestizaje, lo hicieron de forma m√°s selectiva, imponiendo una estricta separaci√≥n de clases en la que el descenso directo de los espa√Īoles garantizaba una mejor posici√≥n dentro del sistema de castas, en el cual el m√°s alto estaba reservado para los espa√Īoles blancos. En Brasil, el bar√≥n de Guaraciaba era mestizo, hijo de un portugu√©s y un esclavo negro y ten√≠a m√°s de mil esclavos y unos ¬ęsetecientos mil contos¬Ľ (Marcus Lopes inorte BBC News, 15.07.2018).

Sin embargo, si es cierto que abundan los episodios que endulzan nuestra historia, tambi√©n existe una realidad diferente. Los portugueses fueron los principales contribuyentes al esclavo transatl√°ntico africano. A partir de 1440 y hasta 1640, los portugueses casi monopolizaron la trata de esclavos entre √Āfrica occidental y Am√©rica, especialmente Brasil. Portugal tambi√©n traficaba esclavos a las colonias espa√Īolas bajo licencia de la Corona espa√Īola. Se estima que unos 12 millones de africanos se vieron obligados a abandonar sus tierras y que m√°s de la mitad de ellos fueron trasladados en barcos portugueses. Casi el 20% muri√≥ en el cruce. Quiz√°s el 40% de los sobrevivientes terminar√≠an en Brasil.

Los primeros 20 negros en llegar a Jamestown, Virginia Occidental, fueron secuestrados en el Congo y se embarcaron en lo que ahora es Luanda en el San Juan Bautista, un barco portugués atacado en el Atlántico por piratas de White Lyon (corsarios) al servicio de la Corona Británica, que transportaría a los que se convertirían en los primeros africanos en ser vendidos en los Estados Unidos. Pero solo 400,000 africanos fueron traficados a Norteamérica, poco más del 3% del total.

El primer uso de Angola y Luanda, en particular, fue, durante siglos, ser un puerto de embarque de esclavos al Nuevo Mundo. De hecho, las fronteras de las colonias portuguesas en √Āfrica solo se definieron en el siglo XX y la presencia blanca en el interior era pr√°cticamente nula. Hasta muy tarde, la utilidad econ√≥mica de √Āfrica bajo el dominio portugu√©s se redujo pr√°cticamente al mercado de esclavos, que solo se abandon√≥ definitivamente en el siglo XIX.





La esclavitud misma tiene profundas ra√≠ces en la historia y las Escrituras hacen eco de ella. Pero es imposible sacar a nuestro pa√≠s del fen√≥meno racista moderno. Fuimos de los primeros en institucionalizar la supuesta inferioridad de la raza negra, priv√°ndola de su condici√≥n humana para hacer mercader√≠a de ella. Los primeros africanos en luchar por la independencia en Angola fueron clasificados como ¬ęterroristas¬Ľ y la filmograf√≠a del Estado Novo compara a los africanos con las cajas de zapatos.

Por mucho que nos guste la idea de que, entre todos, el portugu√©s era ¬ęO Bom Colono¬Ľ, listo para casarse con los locales y darles la bienvenida como iguales, y que, si fuera posible para √©l, se√Īalar injusticias en el siglo XVI retirado , demostramos que el Bien y el Mal son eternos y verificables por cualquier persona, en cualquier momento. Si debemos considerar todo como un todo y en el esp√≠ritu de cada √©poca, la dificultad radica en garantizar que, en el momento y en el todo, no nos demos cuenta de la iniquidad de los actos. Ten√≠a. Ant√≥nio Vieira es la mejor prueba de ello.

Ana Gomez

Ana G√≥mez. Naci√≥ en Asturias pero vive en Madrid desde hace ya varios a√Īos. Me gusta de todo lo relacionado con los negocios, la empresa y los especialmente los deportes, estando especializada en deporte femenino y polideportivo. Tambi√©n me considero una Geek, amante de la tecnolog√≠a los gadgets. Ana es la reportera encargada de cubrir competiciones deportivas de distinta naturaleza puesto que se trata de una editora con gran experiencia tanto en medios deportivos como en diarios generalistas online. Mi Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/ana.gomez.029   Email de contacto: ana.gomez@noticiasrtv.com

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