El aumento de muertes por armas de fuego y nuevos ataques reavivan el debate sobre armas en EE. UU.





A raíz del aumento de muertes por arma de fuego en peleas y asaltos y la repetición de escenas de ataques con disparos que dejan muchos muertos a la vez, EE. UU. Reanuda, nuevamente, el debate sobre facilitar o facilitar el acceso a armas capaces de matar a decenas menos de un minuto.





Durante el primer a√Īo de la pandemia, el tema hab√≠a quedado en un segundo plano, ya que hubo menos ataques en p√ļblico, solo hubo dos en 2020. Pero 2021 ya ha alcanzado esa marca, con dos casos en marzo.

El día 16, en Atlanta (Georgia), un hombre mató a ocho personas, seis de las cuales eran de origen asiático. Y el día 22, diez personas fueron asesinadas en un supermercado de Boulder (Colorado).

La recopilación de los muertos de 2020 en otras situaciones que suelen cobrar menor repercusión -como peleas domésticas y robos-, sin embargo, mostró la gravedad de la crisis: los delitos con armas de fuego han aumentado en el país, incluso en medio del aislamiento social.

Hubo 19,380 muertos y 39,427 heridos por disparos en los EE. UU. El a√Īo pasado, seg√ļn datos del Archivo de Violencia con Armas. Desde 2016, el promedio ha sido de alrededor de 15 mil muertes por a√Īo. En las grandes ciudades, las tasas de homicidios est√°n volviendo a los niveles de 1990. Seg√ļn una encuesta de la revista The Economist, Chicago subi√≥ un 56%, Nueva York un 45% y San Francisco un 36%.

Los expertos apuntan a posibles causas. Con la pandemia, muchos j√≥venes tuvieron m√°s tiempo libre, al mismo tiempo que hubo un aumento en la compra de armas (64% m√°s que en 2019, seg√ļn The Economist) y bebidas alcoh√≥licas (25% por encima de la media anual). . Las escuelas, iglesias y centros comunitarios, que suelen ayudar a evitar y resolver conflictos, no funcionaron en el per√≠odo.

Las protestas posteriores a la muerte de George Floyd tambi√©n tuvieron un impacto. Se despleg√≥ a la polic√≠a de varias ciudades a las manifestaciones y se redujo el patrullaje en √°reas inseguras, lo que redujo la protecci√≥n contra robos y peleas de pandillas. El debate actual sobre el acceso a las armas en el pa√≠s choca con dos nodos importantes. Primero, es un derecho constitucional, establecido en el siglo XVIII, seg√ļn el cual no se debe restringir la posibilidad de portar armas.





La otra es que el lobby de la industria es fuerte, aunque su nombre principal, la NRA (Asociación Nacional del Rifle), está atravesando una crisis interna. En enero, la organización se declaró en quiebra en medio de investigaciones que apuntan a que sus líderes malversaron recursos para fines personales, como viajes a las Bahamas. El Partido Republicano, aliado de la NRA, defiende que las cosas vayan como están, y sus miembros hacen de las armas un símbolo de la libertad y la visión del país que defienden.

Por otro lado, los demócratas buscan medidas específicas para dificultar el acceso a armas de mayor potencia de fuego e intentar evitar que lleguen a manos de personas con antecedentes de violencia o que enfrentan problemas mentales.

Una encuesta realizada por el instituto Ipsos, realizada a petici√≥n del peri√≥dico USA Today despu√©s de los ataques de este mes, mostr√≥ que el 65% de los estadounidenses abogan por restringir el acceso a las armas. Sin embargo, entre los republicanos, solo el 35% lo cree. Las encuestas de a√Īos anteriores mostraron un apoyo a cambios de alrededor del 60%.

El 11 de marzo, antes de los atentados, la Sala aprobó dos medidas: la extensión de la verificación de antecedentes de quienes compran armas a través de internet o en ferias y el aumento del plazo entre la venta y la entrega, hasta diez días, dando más es hora de revisar el historial del comprador.

Las propuestas a√ļn est√°n pendientes de la aprobaci√≥n del Senado y los republicanos dicen que no ven ninguna raz√≥n para cambiar las reglas. Y, sin el apoyo de al menos diez senadores del partido, los cambios no pueden avanzar. As√≠, entidades a favor del desarme, como Brady United, abogan por un cambio en los estatutos del Senado para evitar maniobras que permitan a una minor√≠a impedir el avance de una agenda y dejar espacio para que los cambios se aprueben solo con una mayor√≠a simple, ventaja que tienen los dem√≥cratas hoy.

La Casa Blanca dijo que el presidente Joe Biden consider√≥ otras iniciativas, como √≥rdenes ejecutivas, pero no dio m√°s detalles. ¬ęEste no es un tema de partido, es un tema de Estados Unidos¬Ľ, dijo el dem√≥crata. ¬ęTenemos que actuar¬Ľ. Sin embargo, tendr√° dificultades. Biden ya se ha echado atr√°s, dejando claro en su primera rueda de prensa que una reforma de armas no es una prioridad. No es realista pensar que tendr√° √©xito en esta agenda a corto o medio plazo. El coste pol√≠tico sigue siendo muy alto ‚ÄĚ, analiza Tatiana Teixeira, investigadora del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnolog√≠a para Estudios de Estados Unidos.

‚ÄúLa agenda interna del gobierno es muy pesada al principio, con temas divisorios y delicados, como la reforma migratoria, la econom√≠a, la salud. Tendr√° que hacer elecciones y c√°lculos muy precisos para poder avanzar en su agenda‚ÄĚ, considera Teixeira. Biden ha estado involucrado en el tema varias veces. En 1994, como senador, sirvi√≥ en el Congreso para aprobar un veto a los modelos semiautom√°ticos, que disparan m√°s tiros en menos tiempo. La medida dur√≥ diez a√Īos, pero no ha sido renovada.

En la administraci√≥n Obama, cuando era vicepresidente, Biden sigui√≥ el intento del gobierno de convencer al Congreso de que reforzara el control sobre la venta de armas en 2013, pero los republicanos detuvieron los cambios. La masacre de Sandy Hook, en la que murieron 20 ni√Īos en una escuela de Connecticut, no cambi√≥ la opini√≥n de los legisladores.

Para Len Niehoff, profesor de derecho en la Universidad de Michigan, la historia reciente muestra que la conmoción después de los ataques apenas tiene el poder de provocar cambios en las leyes. Defiende las medidas que extienden el cheque y el plazo para entregar las armas después de la compra.

¬ęYa tiene un veto sobre las armas de asalto [como as autom√°ticas e semiautom√°ticas] es problem√°tico, primero porque es dif√≠cil definir qu√© son las armas de asalto. Y dado que muchos de ellos ya est√°n en manos privadas, es posible que la exclusi√≥n de nuevas compras no sea efectiva. Hay propuestas para que el gobierno las compre, aunque es dif√≠cil imaginar una acci√≥n as√≠ en este pa√≠s ‚ÄĚ, contin√ļa.

En la √ļltima d√©cada, el n√ļmero total de armas en los Estados Unidos super√≥ el n√ļmero total de residentes. En 2018, el pa√≠s ten√≠a 393 millones de ellos, para 326 millones de habitantes. Esto representa, seg√ļn datos del proyecto Small Arms Survey, el 45% de todas las armas de fuego en circulaci√≥n en el planeta.

Sin acción federal, varios estados buscan crear sus propias medidas para enfrentar la situación. Las regiones gobernadas por demócratas tienden a tener más restricciones que las que están bajo control republicano.

Y los pol√≠ticos de ambos partidos se enfrentan a la presi√≥n de los grupos de presi√≥n. ¬ęLos estados que endurecen las restricciones pierden las f√°bricas que aceptan trabajos e impuestos juntos. Por ejemplo, dif√≠cilmente un senador de Pensilvania, por ejemplo, donde la industria es responsable de muchos trabajos, votar√≠a a favor de alguna ley restrictiva. Y la industria de las armas suele ser la principal fuente de financiaci√≥n de las campa√Īas electorales ‚ÄĚ, eval√ļa Isabelle Somma de Castro, investigadora de Relaciones Internacionales de la USP.

La Segunda Enmienda a la Constituci√≥n, que ayuda a abordar el problema, se promulg√≥ en 1791, cuando los rev√≥lveres disparaban m√°s lentamente. Un rifle AR-15 actual es capaz de disparar 40 tiros en menos de un minuto, o m√°s, dependiendo de las modificaciones. As√≠, un francotirador logra llevarse muchas v√≠ctimas incluso si la polic√≠a llega al lugar en minutos, utilizando un producto dise√Īado para ser utilizado en guerras, y no en filas de supermercados.

‚ÄúEn un atraco puedes entregar tus cosas y rezar para que no te hagan nada. Pero en un atentado como este no tienes nada que hacer para protegerte, y eso da miedo‚ÄĚ, comenta Pedro d’Avila. 21, estudiante de piano que vive cerca del supermercado King Soopers en Boulder, el objetivo del ataque del lunes (22).

¬ęEse d√≠a, pens√© en ir al mercado a comprar un champ√ļ, pero hac√≠a fr√≠o, ten√≠a pereza y fui a almorzar. Poco despu√©s de que comenzaran las inyecciones. Se supon√≠a que ten√≠a que estar all√≠ en ese momento¬Ľ.

Nacido en Petr√≥polis (RJ), el estudiante frecuentaba King Soopers y conoc√≠a a los empleados, entre ellos Teri Leiker, de 51 a√Īos, que hab√≠a trabajado all√≠ durante 30 a√Īos. ¬ęTeri sab√≠a que √©ramos estudiantes y ten√≠amos poco dinero, as√≠ que indic√≥ ofertas, se qued√≥ con unas bolsas de papel para darnos, porque as√≠ no ten√≠amos que pagar las bolsas. Me llam√≥ ‘ni√Īo estrella fugaz'¬Ľ. [garoto da estrela cadente], por un tatuaje que tengo en el brazo ‚ÄĚ, recuerda.

¬ęMe entristece mucho pensar que sus √ļltimos momentos deben haber sido aterradores¬Ľ.


Principales leyes de armas de EE. UU.

1791
2da Enmienda Constitucional

S√≥lo dice: ¬ęUna milicia bien regulada, siendo necesaria para la seguridad de un estado libre, no debe violarse el derecho a poseer y portar armas¬Ľ.

1934
Ley Nacional de Armas de Fuego (Ley nacional de armas de fuego)
Primera ley federal para regular y gravar la fabricación y venta de armas de mayor calibre. Las pistolas estaban fuera de las reglas.

1938
Ley Federal de Armas de Fuego (Ley federal de armas de fuego)
Exigió que los fabricantes, importadores y vendedores de armas tengan licencia para actuar e impidió la venta de armas a exreclusos, entre otras categorías.

1968
Ley de control de armas (Ley de control de armas)
Ampli√≥ la lista de restricciones a las compras, determin√≥ que las armas deber√≠an tener un n√ļmero de registro y vet√≥ las importaciones, excepto con fines deportivos, pero sin definir qu√© ser√≠an ¬ęfines deportivos¬Ľ.

1986
Ley de protección de propietarios de armas de fuego (Ley de protección de propietarios de armas)
Levantó varias restricciones a la compra, legalizó la venta en ferias de armas y flexibilizó los requisitos para que los comerciantes lleven registros de los productos vendidos.

1993
Ley Brady (Ley Brady)
Se estableci√≥ un per√≠odo de cinco d√≠as entre la compra y la entrega, para permitir m√°s tiempo para verificar los antecedentes del cliente. En los a√Īos siguientes, el est√°ndar se relaj√≥ y, en la actualidad, se permite la evaluaci√≥n r√°pida en muchos casos.

1994
Prohibición federal de armas de asalto (Veto federal sobre armas de asalto)
Prohibió la fabricación, venta y posesión de armas semiautomáticas y mayor potencia de fuego. La medida expiró en 2004 y no ha sido renovada.

2005
Ley de protección del comercio legal de armas (Protección del comercio legal de armas)
Ha prohibido que los fabricantes y vendedores sean procesados ‚Äč‚Äčsi sus productos se utilizan en delitos y ahora ha exigido que las armas se transporten y mantengan de forma segura.

2007
Ley de enmiendas de mejora de NCIS (Ley para mejorar el sistema nacional de verificación de información criminal)
Proporcionó incentivos financieros para que los estados mejoraran las bases de datos para que los vendedores las consultaran antes de entregar armas a los compradores.

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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