EE.UU.. Sin foco ni rumbo, ¬Ņesta vez los dem√≥cratas logran vencer a Trump?





A un d√≠a de las elecciones intermedias, los dem√≥cratas no se deciden en cuanto a la estrategia para derrotar a Trump. ¬ŅQu√© vale m√°s: el discurso econ√≥mico o identitario? Trump mezcl√≥ los dos a su gusto.





En 2016, las elecciones presidenciales eran habas contadas para el Partido Demócrata. Estaba en la conversación.

Después de unas elecciones primarias en las que se discutió política -en contraste con lo que pasó en el Partido Republicano, donde sólo en los intervalos del intercambio de insultos e insinuaciones hubo lugar para escuchar propuestas- los demócratas eligieron seguir adelante con Hillary Clinton, una vasta experiencia política.

A ayudar a todo esto, el Partido Dem√≥crata ten√≠a la demograf√≠a. Adem√°s de tener a su lado los latinos -la mayor minor√≠a de EEUU y en continuo crecimiento-, Hillary Clinton contaba tambi√©n con los votos de los afroamericanos. En cuanto al electorado blanco, siempre podr√≠a contar con un porcentaje simp√°tico de √©ste, pero nunca la mayor√≠a. Mucho menos aquellos a los que llam√≥ "deplorables" en un discurso: "Son racistas, sexistas, homof√≥bicos, xen√≥fobos, islam√≥fobos, todo y algo m√°s. Por oposici√≥n, bastar√≠a hacer una campa√Īa que hablara contra el odio y Hillary Clinton ser√≠a as√≠ la primera mujer presidenta de Estados Unidos.

Pero no fue Рni nada de lo que, hasta aquí, fue escrito en este texto acabó por confirmarse.

La "vasta experiencia política" de Hillary Clinton también le garantizó una lista de polémicas que nunca lograría alejarse por completo. Los latinos y los afroamericanos votaron, de hecho, mayoritariamente en la candidata demócrata, pero Hillary no supo sacarlos de casa como Barack Obama había hecho. El electorado blanco demostró ser decisivo, sobre todo en zonas donde el discurso demócrata tardó en pegar: Ohio, Pensilvania, Michigan, Florida y Wisconsin. Allí, quedó probado, eran pocos los que querían escuchar un mensaje sobre discriminación positiva y derechos LGBT y muchos que preferían oír hablar en economía y empleos.





Aquí es donde entra Donald Trump. Omnipresente durante todo este proceso, el magnate del inmobiliario y estrella de reality show llegó a la Casa Blanca y llevó al Partido Demócrata a la derrota que nunca esperó a tener.

A pesar de que Clinton tuvo más votos en total, Trump derrotó a la candidata demócrata tras haber vencido en llaves-estado como Ohio, Pensilvania, Michigan y Florida (Chip Somodevilla / Getty Images)

Todo esto fue en 2016. Dos a√Īos despu√©s, los dem√≥cratas regresan a las urnas para enfrentarse al Partido Republicano en las elecciones intercalares, programadas para este martes, 6 de noviembre. En cuesti√≥n est√°n 35 de los 100 puestos en el Senado – con el Partido Dem√≥crata a precisar mantener los 26 que tiene en juego y, adem√°s, de ganar otros dos para asumir el control de la c√°mara alta. En la c√°mara baja, la C√°mara de Representantes, van a juego todos los 435 asientos parlamentarios – la mayor√≠a est√° asegurada por 218.

¬ŅSer√° que, esta vez, los dem√≥cratas van a evitar los errores de 2016 y conseguir salir al frente de los republicanos? La pregunta quiz√° sea demasiado ambiciosa. Sin un liderazgo claro ni un rumbo definido, a un par de d√≠as de las elecciones, los dem√≥cratas a√ļn no llegaron a un acuerdo sobre lo que les llev√≥ a perder contra Donald Trump. ¬ŅSer√° la receta para una derrota doble?

"Mientras estén hablando de política de identidad, están hechos conmigo. Quiero que ellos hablen de racismo todos los días. La izquierda está enfocada en la raza y la identidad. Y nosotros, si vamos adelante con el nacionalismo económico, conseguimos aplastar a los demócratas ".

Steve Bannon, ex estratega de Donald Trump, en una entrevista con American Prospect en agosto de 2017

Más o menos, de acuerdo con los sondeos. A la hora que escribimos, el aglomerador de sondeos del FiveThirtyEight indica que los republicanos deben mantener el control del Senado -cuento que prevé con un 85% de certeza- y los demócratas deberán pasar a ser la mayoría en la Cámara de Representantes, al menos, que el 84,6% de los escenarios avanzan.

Los partidos en Estados Unidos no son como los partidos en Europa. Mientras que en el Viejo Continente la norma es un partido tener un secretario general Рque, en el caso de los mayores partidos, significar ser líder del gobierno o líder de la oposición Рen tierras de Tío Sam la historia es más complicada. En este momento, el presidente del Comité Nacional Democrático, el órgano superior de los demócratas, es Tom Pérez. Si no reconoce el nombre, no se siente culpable: la probabilidad de encontrarse a alguien en las calles de EEUU que sepa quién es no es propiamente alta.

Además, las elecciones como las intermedias no ayudan a centralizar un partido ya descentralizado. Al final de cuentas, además de los puestos disputados en las dos cámaras del Congreso, también están en cuestión los puestos para gobernador de 36 estados, y los candidatos están lejos de ser parecidos.

"Hubo un per√≠odo, que fue de los a√Īos 50 a los a√Īos 70, en que la mayor parte de los conservadores del Sur y los liberales de las grandes ciudades votaban todos en el Partido Dem√≥crata. El Partido Dem√≥crata es un partido en un constante proceso de cambio y adaptaci√≥n. Este proceso est√° ocurriendo ahora.

Hans Noel, profesor en la Universidad de Georgetown y especialista en ideología y partidos en Estados Unidos

En medio de tantas carreras, hay tres que simbolizan bien la disparidad de ofertas que el Partido Demócrata presenta a sus electores.

A concurrir al lugar en la C√°mara de Representantes del 14¬ļ distrito electoral de Nueva York est√° Alejandr√≠a Ocasio-Cortez, ex miembro del equipo de campa√Īa de Bernie Sanders. A este, le copia el discurso econ√≥mico-tal como su mentor, asume el r√≥tulo de "socialista dem√≥crata" – y le a√Īade, en dosis generosas, un discurso que apuesta fuerte en las cuestiones identitarias. Las cr√≠ticas a Donald Trump son constantes.

Después, a concurrir a senador por Tennessee está un demócrata moderado y ex gobernador de aquel estado, Phil Bredesen. A los votos en un estado donde Donald Trump ganó con el 26%, Bredesen ha hecho todo lo posible para no criticar al Presidente y apuntar a una renovación dentro del propio Partido Demócrata Рtanto que ya ha asegurado que no votará en Chuck Schumer para que éste vuelva a ser el líder de los demócratas en el Senado.

Y hay tambi√©n Richard Ojeda. Electo en 2016 para el Senado de Virginia Occidental por el Partido Dem√≥crata, este veterano de guerra, que sirvi√≥ en Irak, no tiene miedo de decir que, en las √ļltimas presidenciales, vot√≥ en Donald Trump. A la altura, justific√≥ su voto con los empleos en la industria del carb√≥n que alimenta su estado – y que Hillary Clinton dijo que iba a limitar. Y ahora, en la carrera hacia el lugar del 3¬ļ distrito de la V√≠rgenia Occidental en la C√°mara de Representantes, esa ha sido una de sus piedras basilares. "S√© que el carb√≥n es [uma energia suja]pero es todo lo que tenemos ", dijo a The Guardian. "Por eso, por m√°s que me encanta tener energ√≠a limpia, con paneles solares en todas partes, en este momento todo lo que tenemos es el carb√≥n. Es el gana pan de las personas que amo y de las personas con quienes crec√≠ y yo no quiero que ellas pasen hambre.

Aunque representen el mismo partido, lo más probable es que un debate entre los tres candidatos arriba descrito fuera todo menos pacífico.

Para Hans Noel, profesor en la Georgetown University y experto en ideolog√≠a y partidos en Estados Unidos, esta aparente confusi√≥n es normal y enraizada en el Partido Dem√≥crata. "Hubo un per√≠odo, que fue de los a√Īos 50 a los a√Īos 70, en que la mayor parte de los conservadores del Sur y los liberales de las grandes ciudades votaban todos en el Partido Dem√≥crata", dice al Observador en una entrevista telef√≥nica. "El Partido Dem√≥crata es un partido en un constante proceso de cambio y adaptaci√≥n. Este proceso est√° ocurriendo ahora.

Por eso, no cree que haya problemas en el Partido Demócrata si, por ahora, no hay una definición nacional de lo que es su objetivo. "Optar por el discurso económico o por el discurso identitario son dos estrategias que no se anulan una a la otra. Cuando se dice que se quiere la coalición del arco iris [nome dado ao conjunto dos eleitorados das minorias étnicas], no se está diciendo que no se quiere a los votantes blancos ", asegura. "Todavía hay muchos votantes blancos que tienen todo el placer en votar en los demócratas."

Robert Kuttner est√° en desacuerdo. Para este escritor y co-director de la revista American Prospect, una de las m√°s importantes de la izquierda norteamericana, el plan de supervivencia de los dem√≥cratas tendr√° que pasar por un discurso m√°s econ√≥mico y menos identitario. "Los dem√≥cratas pueden ganar en sitios como Ohio si hacen una campa√Īa esencialmente concentrada en la econom√≠a. Si no lo hacemos de esta forma, entonces los asuntos identitarios van a superponerse a la econom√≠a y nunca vamos a ganar de vuelta a los votantes socialmente conservadores ", dice al Observador.

"Hay quien dice que no necesitamos a la clase trabajadora blanca. "Eso es un error tremendo", subraya. "Hay quien dice que s√≥lo un tercio del electorado es que es blanco, as√≠ que no importa. Pero si miramos algunas zonas del pa√≠s que son esenciales para ganar elecciones, eso no es as√≠. En el Midwest, son el 60% ", se√Īala. Por Midwest, se entiende una serie de estados donde se incluyen algunos de aquellos cuya p√©rdida llevaron a la derrota de Hillary Clinton en 2016: Ohio, Michigan y Wisconsin. "Creer que el Partido Dem√≥crata puede dejar de lado la clase blanca trabajadora es una locura."

En agosto de 2017, dos días antes de salir de la Casa Blanca, el ex estratega y consejero de Donald Trump, Steve Bannon, dio una entrevista a Robert Kuttner para American Prospect. A la altura, los días eran de todo menos de paz en la Casa Blanca. Además de dos despidos de peso-tal como Bannon, también salió el primer jefe de gabinete de Donald Trump, Reince Priebus-, hubo, por aquel momento, el efímero huracán que fue Anthony Scaramucci al frente del equipo de comunicación de la Casa Blanca.

En medio de tanta confusión, sin embargo, Steve Bannon resumió claramente la estrategia ganadora de Donald Trump para derrotar a Hillary Clinton y los demócratas: "Mientras estén hablando de política de identidad, están hechos conmigo. Quiero que ellos hablen de racismo todos los días. La izquierda está enfocada en la raza y la identidad. Y nosotros, si vamos adelante con el nacionalismo económico, conseguimos aplastar a los demócratas ".

Al observador, sin referirse a la entrevista en cuestión, Robert Kuttner subraya que "Bannon logró hacer la política en un tema de identidad y raza" y que eso sólo debilitó a los demócratas. "Al saber que esos dos lados eran débiles en el Partido Demócrata, Trump logró racionalizar todo lo demás y sacar el equilibrio a los demócratas en el tema donde siempre fueron más fuertes, que es la economía", dice el periodista.

En este punto, Ed Kilgore, estratega pol√≠tico con v√≠nculos al Partido Dem√≥crata, concuerda con Robert Kuttner. "Donald Trump no cre√≥ nada de esto, pero es cierto que aument√≥ el foco en la cultura y la identidad de una forma in√©dita", dice. ¬ŅY qu√© deben los dem√≥cratas hacer en este contexto? Al observador, el estratega apunta en varias direcciones.

"Estoy a favor de que se explore el campo de las identidades culturales, étnicas y raciales, porque siempre han sido y siempre serán centrales en la política de Estados Unidos. Pero, al mismo tiempo, sé que los demócratas han tenido problemas para lidiar con la globalización económica para garantizar una vida mejor para todos ", argumenta el estratega californiano. "La atmósfera de caos cultural no fue creada por los demócratas, pero ahora van a tener que lidiar con ella."

A partir del miércoles, otra fecha comienza a destacarse en el calendario político norteamericano: 3 de noviembre de 2020. Es decir, la fecha de las próximas elecciones presidenciales. A la salida, puede parecer distante, pero el próximo ciclo electoral norteamericano está todo menos lejos. Incluso porque, antes de eso, empiezan las elecciones primarias -y, aunque no es seguro que éstas suceda de forma competitiva en el Partido Republicano, está garantizado que lo serán en el Partido Demócrata.

Las candidaturas que piensen verdaderamente en la victoria tendrán que presentarse en la primavera de 2019, ya que para el verano se marcarán los primeros debates para las primarias. Se seguirá el ritmo lento de la selección natural de los candidatos, con los más débiles a quedarse por el camino y los más fuertes la llegar a camarilla de Iowa, la primera votación de las primarias, programada para el 3 de febrero de 2020.

"Es un clich√©, pero tambi√©n es verdad: las primarias empiezan exactamente el d√≠a despu√©s de las intermedias", subraya Ed Kilgore. El estratega prev√© que esta carrera sea re√Īida ("al contrario de lo que ocurri√≥ en 2016, esta vez el establecimiento del partido no va a ponerse en posici√≥n de elegir al candidato nombrado como lo hizo en 2016 "), pero, sobre todo, dispersa: "No s√© c√≥mo los dem√≥cratas van a lidiar con un campo tan amplio como lo que tienen ahora".

Nacho Vega

Nacho Vega. Nac√≠ en Cuba pero resido en Espa√Īa desde muy peque√Īito. Tras cursar estudios de Historia en la Universidad Complutense de Madrid, muy pronto me interes√© por el periodismo y la informaci√≥n digital, campos a los que me he dedicado √≠ntegramente durante los √ļltimos 7 a√Īos. Encargado de informaci√≥n pol√≠tica y de sociedad. Colaborador habitual en cobertura de noticias internacionales y de sucesos de actualidad. Soy un apasionado incansable de la naturaleza y la cultura. Perfil en Facebook:¬†https://www.facebook.com/nacho.vega.nacho Email de contacto: nacho.vega@noticiasrtv.com

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